5 herramientas significan palabras mayores: ¿Cuántos bateadores podemos calificar en las últimas dos décadas del béisbol cubano?

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Mar 18, 2019

Desde finales de la década del 2000, una crítica real y frecuente hacia el béisbol cubano ha sido, entre otras, la caída del nivel del pitcheo, el arte del robo de bases que se ha ido extinguiendo pero, sobre todo: La desaparición de los peloteros con 5 herramientas. Sí, esos que pueden obtener las más altas calificaciones y elogios en cualquier reto o acción dentro del diamante de béisbol: Tener un envidiable swing de contacto, con la gran capacidad de pegar batazos descomunales a mejor frecuencia que otros jugadores. Además de combinar esas dos difíciles virtudes, cuentan con la facilidad de mezclarlas con una excepcional velocidad, la mejor defensa en su posición y un brazo poderoso.

El jugador de 5 herramientas no se destaca exactamente por su carisma o alma de líder —si lo logra, ¡mucho mejor!—, pero sí por la capacidad de asombrarnos y mantener todas las vistas de los fanáticos sobre cada una de sus acciones. Podemos tener jugadores de nuestra preferencia, tantos como varios ejemplos de peloteros que podrían ascender al más alto nivel expandiendo determinados ajustes: Pero el concepto de “5 herramientas” es un sello legítimo, que no permite evaluaciones a media. ¡Se trata de la excelencia personificada en el terreno de béisbol!

Repasando todo eso, ahora se impone recordar. Entonces, ¿cuándo fue la última vez que viste o recuerdas a un pelotero de 5 herramientas en el béisbol cubano? Tengamos en cuenta que, para validar nuestro criterio, los resultados de ese pelotero seleccionado sería nuestro mayor argumento. ¿De qué se trata? Estas son las escalas que propongo para evaluar quién podría ser un pelotero “cinco estrellas” dentro de las últimas dos décadas en el béisbol cubano:

    1. Buenos parámetros de contacto y al menos 20 jonrones. Esa cifra que nunca ha sido muy común de sobrepasar por los bateadores —a no ser en solo algunas temporadas—, dice a las clara sobre el poder de impacto de un slugger en la liga.
    2. Al menos 70 carreras impulsadas. Esa cifra sería casi el 80% (77.8%, para ser exactos) de los 90 juegos jugados, una buena muestra para medir si el bateador que buscamos fue un empujador frecuente.
    3. Al menos 15 bases robadas. Aquí deberíamos ser más exigente y colocar 20 o 25, pero creo que incluir esta medida les ofrecerá resultados aún más impactantes.
    4. Encabezar la liga entre los mejores jugadores defensivos. Aunque, desde mi visión, no se trata solo de exhibir el promedio de fildeo más calificado, sino también el rango de alcance élite dentro de la liga.
    5. Sobresalir, dependiendo de su posición, en estadísticas y medidores que muestren objetivamente el poder de su brazo: Dígase en asistencias defensivas, la estadística que tenemos cada año a nuestro alcance.

A todos esos requisitos, agrégale el estado físico y un alto enfoque. Estar saludables será el primer paso para luego desarrollar el nivel de juego y la capacidad de hacer ajustes tan rápido como sea necesario. Y, por supuesto, otro detalle aquí es la importancia de tu impresión personal sobre los jugadores que estás considerando, pues ese instinto nunca perdería validez. 

Ahora vamos a los números, esos que, en ocasiones, pueden sorprendernos y hasta hacernos cambiar de opinión. Para este polémico caso una pregunta se presenta sola: ¿Cuántos jugadores han cumplido con los cinco parámetros de impacto en el béisbol cubano durante las últimas dos décadas? El resultado te va a asombrar… ¿estás preparado?: Solo tres, aunque dos de ellos sobrepasaron ampliamente la línea.

Sí, como lo estás escuchando: Han sido tres jugadores, y el último de ellos pasó a la historia del béisbol cubano en 2010, con otra de las actuaciones que nunca podrías olvidar. ¿Quiénes fueron? —recuerda que nos referimos a las últimas dos décadas—:

2006—Yulieski Gurriel (Tercera base, Sancti Spíritus): .327/.416/.676, 1.084 OPS, 184 OPS+, 27 HRs, 92 RBIs y 21 BR, 30 SO, 51 BB en 413 PAs.

2008—Alexei Bell (Rightfielder, Santiago de Cuba): .355/.454/.722, 1.176 OPS, 206 OPS+, 31 HRs, 111 RBIs y 25 BR, 46 SO, 59 BB en 413 PAs.

2009—Alfredo Despaigne (Leftfielder, Granma): .375/.481/.756, 1.238 OPS, 222 OPS+, 32 HRs, 97 RBIs y 16 BR, 45 SO, 61 BB en 405 PAs.

¡Esas fueron grandes temporadas para el recuerdo! Sobre todo porque ellos en su momento nos hicieron mantenernos al tanto de cada uno de sus swings. En 2006, Yuli Gurriel (22 años) completó esa primera gran temporada de 20-20 (jonrones-bases robadas), justo después de su regreso del I Clásico Mundial de béisbol. Y luego, dos temporadas después, Bell hizo historia marcando el récord en jonrones para aquel entonces (31) y la irrepetible marca de 111 empujadas que ha perdurado como récord nacional hasta el día de hoy. Al año siguiente, en la temporada 2008-2009, entonces aparecieron esos promedios de Despaigne que parecen absurdos: ¡.756 slugging! ¡1.238 OPS! ¡Parecía increíble de creer!

Por números, ellos tres rubricaron temporadas de superestrellas mostrando sus poderes impactantes en la liga, pero… ¿todos valieron la categoría de “5 herramientas”? Realmente no. Gurriel y Bell sí, en todos los sentidos, desde su dominio con el madero —aunque Gurriel promedió .327— hasta la capacidad defensiva, pero Despaigne no fue de los leftfielder más brillantes y robó 16 bases, sin poder alcanzar el nivel de 20 o más. Y ese, precisamente el tema de la defensiva, es un punto interesante que no deberíamos saltarnos aquí. 

Por ejemplo, en 2006, Gurriel lideró entre todos los antesalistas con 230 asistencias en 771 ⅔ innings y el segundo mejor promedio de fildeo (.966) por detrás del holguinero Juan Rondón (.969). Y, en 2008, Bell encabezó la liga con 11 asistencias en el rightfield, 184 flyball fildeados y participación en cinco jugadas de double play. En esa temporada, solo un rightfielder logró acercarse a esos números defensivos, Bryan Camacho de Metropolitanos, quien cometió solo cuatro errores y registró igual número de asistencias. Al final, entre 45 outfielders que calificaron con al menos 300 entradas en 2007-2008, solo dos alcanzaron 15 asistencias (Andrés Quiala de Las Tunas y Luis Yadier Fonseca de Isla de la Juventud), pero ninguno pudo iniciar cinco jugadas de double play.

Una estadística para saber: En los últimos 20 años, se han registrado 56 bateadores con al menos 20 jonrones y 70 impulsadas. ¿Qué tan difícil fue para esos jugadores conseguir frecuentemente el robo de bases?:

    • 53 del total de 56 no consiguieron el robo número 15.
    • 43 robaron cinco o menos bases.
    • 42 robaron cuatro o menos bases.
    • 14 se fueron sin robar bases.

Ese resultado del 94.6% (53 de 56) de los jugadores que batearon 20 o más jonrones y pudieron impulsar 70 o más carreras, demuestra lo difícil que ha sido combinar poder, bateo oportuno y velocidad, incluso en un gran año.

Después de conocer todo esto, ¿qué nombres se te quedaron fuera de esta lista? ¿Qué jugadores desmitificaron tus apreciaciones sin ver los números reales? Estoy seguro de que aquí vienen algunos de ellos:

8.1 WAR-O — José Abreu, 2012: Esto fue lo que más distinguió la gran temporada de “Pito” en 2012: 33 jonrones, 99 RBIs y un impensado wOBA (Porcentaje de bateo ponderado o plus) de .562. Además, .443 ISO (Poder Aislado, la diferencia entre el slugging y el average del bateador) y 1.330 OPS contra lanzadores zurdos.

.632 wOBA — José Abreu, 2011: Esa es una estadística que puede lograr esta explosión de impacto cuando se combinan numeritos periféricos así: .453/.597/.986, todo eso en apenas 182 BIPs (Bolas Puestas en Juego en sus 293 PAs).

.986 Slugging — José Abreu, 2011: Ese es el efecto de 14 dobles y 32 jonrones en solo 212 veces al bate.

68 Extra bases — Alfredo Despaigne, 2010: 37 dobles y 21 jonrones. 

.469 de promedio — Osmany Urrutia, 2004: Ha sido el líder de bateo con al menos 243 PAs en las últimas dos décadas.

Esos fueron los líderes en algunos de los aspectos ofensivos más importantes durante las últimas dos décadas en el béisbol cubano. Sin embargo, su brillantez no les alcanzó para incluirse en la lista selecta de hombres con temporadas de superestrella. Tal vez por esa misma razón es que Yoenis Céspedes no aparece ahí: Nunca pudo ser un robador consistente en el béisbol cubano, aunque creo que sí podríamos incluirlo entre los peloteros “5 estrellas legítimos”. 

De cualquier manera, en caso de que aún te queden dudas, revisa, pero la velocidad de Céspedes ciertamente nunca ha podido ser considerada como una herramienta de alta rango en MLB: Después de sus 16 robos cuando debutó con los Atléticos de Oakland en 2012, jamás ha vuelto a pasar de siete (2013, 2014 y 2015). 

Así es, son palabras mayores decir que un jugador es, puede ser o podría ser un pelotero de “5 herramientas”. Al menos en el béisbol cubano, eso ha sido bastante difícil en las últimas dos décadas, desde que algunos números pasaron a ser sobrevalorados por la baja del pitcheo en lugar de la utilización del bate de aluminio. 

Finalmente, si extendemos esos resultados a la MLB, mira lo que hallé entre los 13004 bateadores calificados con al menos 502 PAs entre 1884 y 2018, gracias a las bondades de los filtros de FanGraphs: Solo 62 bateadores han podido rubricar marcas de 30-30 en jonrones y bases robadas en 134 años, ni siquiera alcanza el promedio de uno por temporada. Pero esto suena aún más asombroso, mira quiénes lideraron en la lista: Padre e hijo, Bobby Bonds y Barry Bonds, con cinco temporadas diferentes. Bonds padre lo hizo en 1969, 1973, 1975, 1977 y 1978, y Barry en 1990, 1992, 1995, 1996 y 1997. De hecho, en 1996, Bonds hijo también entró en la historia de los jugadores que han estampado el 40-40:

1988 - José Canseco (Athletics) 42 HRs — 40 BR

1996 - Barry Bonds (Giants) 42 HRs — 40 BR

1998 - Alex Rodríguez (Mariners) 42 HRs — 46 BR

2006 - Alfonso Soriano (Nationals) 46 — 41 BR

Si no la habías archivado, ¡guarda esa lista! ¡Esas fueron sensacionales temporadas! ¡Cosas hermosas que dan verdadero sentido a los números!

Sé que esta historia te hará recordar de nuevo cuándo podremos disfrutar de esas habilidades en un pelotero cubano de la actualidad, pero recuerda que no es fácil encontrar tanto talento y definición en una sola persona. Los conceptos y los argumentos expuestos aquí también nos ayudarán a darle el verdadero sentido que merecen estos grandes atletas.

Entonces, decir “5 herramientas” no es algo simple: ¡Significa que estamos bendecidos de ver a los mejores exponentes de este deporte!

Eso es, ¡béisbol!

 

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