Cubanos vs Retos en MLB 2018: Jugadores del 16 al 20

Por: Yirsandy Rodríguez | yirsandybdc2018@gmail.com 

¡Bienvenido de nuevo el béisbol! ¡Te extrañamos! Como dijo uno de nuestros fieles seguidores, Carlos Huerta, en una publicación de BaseballdeCuba en Facebook: “Mucho tiempo sin béisbol de MLB es dañino”. 

El Opening Day para cada equipo casi nos abraza y el desafío no se detendrá hasta el out final de la Serie Mundial 2018. Aquí está nuestra cuarta edición de “Cubanos vs Retos”:

Todos los niveles: 1-5 | 6-10 | 11-15 | 16-20 | 21-25

Yandy Díaz. Foto: MLBPressBox16. Yandy Díaz vs El regreso de Jason Kipnis a la segunda base

En 2017, Yandy Díaz fue llamado para iniciar en la antesala con los Indios de Cleveland en el Opening Day. Esa jornada del 3 de abril, Díaz golpeó 1-for-4, con un doble y una remolcada, al tiempo que se convertía en el esperado cubano número 200 en debutar dentro de las Grandes Ligas. Hasta el 10 de mayo, fecha en que volvió a las Menores para luego regresar el 22 de agosto, bateó apenas .203/.268/.219, con .271 BABIP y solo tres empujadas en 71 PAs. Durante la segunda parte del llamado, su aporte fue importante en la racha de 22 victorias de los Indios en agosto, la seguidilla más ganadora desde Oakland en 2002. Golpeó .304/.407/.402, produciendo 10-RBIs. Considere que, tras varios ajustes, sumó 100 puntos más de BABIP, .378 por encima del .271 entre abril y mayo, dando muestras de recuperación. De alguna manera, había aprovechado la oportunidad una vez que se ampliaron los rosters de 25 a 40 jugadores.

En el registro general que dejó Díaz, lo más interesante resaltaba en uno de los mejores puntos dulces, colgando una línea de .289/.374/.377 para las victorias de la Tribu, y 12 de sus 13 RBIs totales. Su .714 OPS en una alineación de gran producción y momento de éxito, demostró al menos que Yandy podía encarar situaciones similares en el futuro. Eso es, ¡ya estamos en parte de ese futuro! 

Los Campeones de la Liga Americana en 2016 ya activaron su plantilla para el Opening Day de 2018, y hubo un cambio que se veía venir, a diferencia de la forma en que el equipo alineó a sus jugadores de posición durante la ALDS contra los New York Yankees: Jason Kipnis, quien defendió el centerfield, vuelve en esta ocasión a su lugar de origen, la intermedia, y José Ramírez se mueve de ahí a la antesala. Sin dudas, los Indios gozarán de un line up élite, tanto a la ofensiva como en la defensa de campo. No obstante, esto no quiere decir que Yandy Díaz esté a un lado de los planes de Terry Francona y la oficina central en Cleveland… al menos por el momento. Así que, el reto del cubano será acortar ese espacio en el que la organización tiene pensado mantenerlo en las Menores para subirlo de nuevo al más alto nivel.

Lo admirable de Yandy es que ha dado pasos importantes dentro de las granjas de la Tribu. De una temporada de .325/.399/.461 en Triple-A durante 2016, montó estos números en 2017: .350/.454/.460, con un .414 wOBA récord y 163 wRC+. Todo eso supone que ya está listo para subir –creo que sí, realmente, al menos para tomar una oportunidad dorada—, pero el que no parece estar preparado para recibirlo es el team de MLB. La razón es que todavía no parece ser este el momento indicado para Díaz y, mientras ese instante llegue, él deberá estar en su mejor estado físico y mental. 

Es posible que Kipnis esté en un momento de declive total con su madero y, en las siguientes 500 PAs de prueba, la estrategia de los Indios pueda cambiar si se sigue alejando del nivel que obtuvo con 9.7 WAR entre 2015 y 2016… En otra de las probabilidades, quizás el equipo esté trabajando para más de .600 de promedio en victorias durante la primera mitad de la temporada, y no haya grandes preocupaciones. En el béisbol, cualquier suceso se puede esperar tras la voz de ¡playball! 

Por el momento, mientras la temporada 2018 nos abraza, la tarea y el futuro de Yandy Díaz no dependerá (exactamente) del declive de un jugador del infield de los Indios: Será su propio desafío, y solo ascendiendo a un nuevo nivel de juego conseguirá el sueño de obtener la regularidad. 

PD: En 2017, 0.5 fWAR no se vio mal para probar suerte en 179 visitas al home plate.

José Iglesias. Foto: MLBPressBox17. José Iglesias vs Poner un “stop” al retroceso ofensivo

Esto parece una locura: José “Candelita” Iglesias empujó 54 carreras para Detroit en 2017, mientras, Miguel Cabrera, considerado para muchos el mejor bateador del béisbol en las Mayores en la última década, produjo solo 60 en 529 PAs. Pero si lo vemos solo de esa manera, entonces la colecta récord de RBIs de Iglesias en su carrera sería vista solamente a una mala temporada de Cabrera, y en realidad fue mucho más que eso. Lo interesante aquí es que, para ser bateador del noveno turno, las 53 carreras de Iglesias se ven resplandecientes –sobre todo en la desastrosa temporada de los Tigres de Detroit en 2017. El shortstop cubano, además, golpeó 40 extra bases, 33 de ellos dobles y seis jonrones, otra nueva marca para su carrera en las Mayores.

Después de muchos cuestionamientos a su swing, el cubano sacó lo mejor la pasada temporada y calificó entre los saltos de impacto más grandes de un año a otro entre bateadores de bajo perfil. Mi complemento favorito fue este: Golpeó para un 28.4% HARD, dejando atrás el 18.3% de 2016. Gracias a su trabajo a la ofensiva (sin descuidar la defensa en el short stop), pulverizó la tasa de 11.3% de fly al infield casi a la mitad, por 6.0%, lo que conllevó al fortalecimiento de sus contactos en el campo. 

Así pues, 2017 podría quedar como su temporada de “breakout”, a no ser que repita la dosis ofensiva en 2018. Tras este impacto más sólido de 2017, los numeritos indican que Iglesias podría tener más éxito en la caja de bateo. Sí, todos estos argumentos lo demuestran: (1) Registró su temporada récord abanicando a pelotas fuera de la zona de strike en un 36.5%; (2) Bajó su contacto de 91.1% a 86.0%; (3) Su tasa de strikes en swings fue la más alta de su carrera con 6.5%: En 2016, promedió 3.9%.

Aledmis Díaz. Foto: MLBPressBox18. Aledmys Díaz vs Los ecos de la pésima campaña de 2017

Aledmys Díaz no ha fluyó del todo bien en este Spring Training con los Blue Jays, pero eso podría quedar detrás una vez que arranque la temporada 2018. Obviamente, para el reto tendrá que demostrar la capacidad del jugador que fue en su campaña de novato con los Cardenales en 2016. Trabajar ahora en la Liga Americana podría ser estimulante para Aledmys, sobre todo por contar con la guía de Kendrys Morales, su compatriota entre los titulares de Toronto. Sin embargo, de no volver a parecerse a ese brillante pelotero que integró el All-Star Game en  2016, su futuro comenzaría a ser sombrío en una era donde el mercado está entrando en reconfiguración.

Esta es parte de la tarea que tiene por delante, para sacudir los ecos de 2017. Miremos una corta comparación de su línea general en lo que, a mi juicio, Aledmys podría encenderse mejor: La Ofensiva. Aquí vienen las métricas:

2016

Línea de producción: .300/.369/.510, .370 wOBA, 133 wRC+, 2.7 WAR.

Impacto en el home plate: 27.4% O-Swing/67.5% O-Contact/83.4%.

2017

Línea de producción: .259/.290/.392, .291 wOBA, 78 wRC+, 0.2 WAR.

Impacto en el home plate: 38.3% O-Swing/61.1% O-Contact/79.5%.

Sí, estamos viendo el rendimiento de un año a otro de un mismo jugador. Aledmys se vio totalmente desordenado en el plato durante 2017. Esa es la raíz de su problema, un desenfoque total. Persiguió más pelotas fuera de la zona, tuvo peor contacto y elevó su tasa de abanicar de 7.4% a 10.7%. Todo eso lo envió al precipicio que muestra la forma en que decayeron sus métricas. No creo que él sea un bateador de .300 en MLB como en 2016, pero tampoco lo visualizo con una caída tan grande de .370 wOBA a .291. Quizás esté equivocado y ese 2016 fue solo la muestra de un gran año de bienvenida al más alto nivel. Por supuesto, la oposición no conocía mucho de Aledmys, y recordemos que él aceleró su llegada gracias a las lesiones de Rubén Tejada y Jhony Peralta. Así pues, mientras los rivales ya manejen tanta información de casi todas sus debilidades y puntos fallos, el reto se le viene encima.

Odrisamer Despaigne. Foto: MLBPressBox19. Odrisamer Despaigne vs El desafío de lanzar con un equipo perdedor

A decir verdad, está claro que los Marlins de Miami tendrán muy pocas perspectivas ganadoras para 2018… 2019, 2020 y, ¿quién sabe hasta cuándo?... La razón es inevitable, y tiene más peso aun cuando miras las estadísticas de los chicos que partieron en la limpieza de nómina salarial: 

Name G PA HR R RBI
Giancarlo Stanton 159 692 59 123 132
Marcell Ozuna 159 679 37 93 124
Christian Yelich 156 695 18 100 81
J.T. Realmuto 141 579 17 68 65
Dee Gordon 158 695 2 114 33
Estadísticas e Información, Vía FanGraphs

Uno tras otro fueron sacudidos del roster cinco jugadores de un apreciable rendimiento que, sobre todo, ofrecieron salud a la nómina, con un promedio de 154 partidos jugados en 2017. ¿Cuántos años pasarán para que los Marlins de Miami consigan una franquicia que supere el peso de esos jugadores? ¡No somos adivinos!, aunque Derek Jeter tiene esperanzas de que será pronto. Por ahora, cómo remplazar todo esto que se ha marchado hacia buena parte de la oposición:

-133 jonrones.

-498 carreras.

-435 RBIs.

-23.1 WAR

¡Tarea difícil!... 

…Pues, claro, estamos analizando el reto de Odrisamer Despaigne para 2018. Pero si el del equipo es aún más inmenso, creo que no queda mucho más que expresar…

Leonys Martín. Foto: MLBPressBox20. Leonys Martín vs El punto donde la oposición le apagó la productividad de su swing

Cuando el outfielder villaclareño salió de los Rangers de Texas a los Marineros en 2016, su primera temporada en Seattle parecía el momento cumbre de su carrera a los 28 años. Consiguió poder y velocidad, golpeando 15 jonrones con 24 bases robadas, promedió .313 BABIP (aún con 149 strikeouts, la tasa récord en su carrera) y registró la segunda mejor correlación de paseos en su historia, un 7.6%. ¡Todo parecía genial! Con esos numeritos de 15-24, de jonrones y robos, respectivamente, se convirtió en apenas el 9th jugador con al menos un 15-20 en la historia de los Marineros de Seattle. 

Sin embargo, al año siguiente, el contacto y la velocidad se desaparecieron. Martín se ponchó 29 veces en 34 partidos con los Marineros, dejando un pésimo .221 OBP. Lejos de volver a vivir en las bases, su habilidad quedó congelada porque fue insuficiente para poner la pelota en juego con regularidad. ¿Cómo terminaron sus días en aquel instante de su carrera?: Los Marineros lo enviaron a las Menores y, luego, decidieron deshacerse de él. 

Después de debutar con los Cachorros de Chicago lanzando contra los Piratas de Pittsburgh, Martín ocupó el último escaque en el espacio de suplentes del lineup de Joe Maddon, quedando como una especie de jugador de emergencia, sobre todo para correr. Su anotada en una victoria de los Cubs sobre los Piratas en el Día del Homenaje a Roberto Clemente, parecía su momento más alegre con los Campeones Mundiales de 2016, poco antes de unirse a los Tigres de Detroit por un año y 1.8 millones.

Asumiendo que Martín todavía puede ser un potencial Guante de Oro en ‘cualquier’ puesto del outfield, su mejor manera de renacer será únicamente eliminando el historial de esos 182 strikeouts en sus últimos 192 partidos en MLB. 

No creo que sin rendir una vez más, él obtenga muchas posibilidades en lo adelante, por eso 2018 trae el reto que definirá su permanencia como jugador de Grandes Ligas.

 

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