El no-hitter de José Miguel Báez: Una joya apreciable en el tiempo

Aunque Las Tunas no termine ganando la 57 Serie Nacional de Béisbol de Cuba en enero de 2018, su actuación en noviembre de 2017 se recordará por mucho tiempo. 

Por eso supongo que, el 19no aniversario del último no-hitter lanzado en la era del bate de aluminio aquel 17 de noviembre de 1998, una joya de pitcheo del tunero José Miguel Báez, pasó desapercibido en el recuerdo quizás por el brillo que está dejando a su paso ganador este equipo de los Leñadores en la presente temporada. Así que no hubo manera de trasladar las memorias a tiempo pasado, donde los tuneros no eran un equipo triunfador. 

Las actuaciones de esta campaña han pasado a captar toda la atención posible de la fanaticada de los Leñadores, al tiempo que Las Tunas implantó récord para su historia desde el debut en la temporada 1977-78, jugando para (41-19) en sus primeras 60 decisiones. A eso podemos añadirle que tienen 20 encuentros por delante para alcanzar ocho victorias, en busca de registrar el mejor balance del equipo en Series Nacionales. La última aparición de los tuneros en postemporada fue en 2012, dirigidos por Juan Miguel Gordo, aunque terminaron eliminados en cuartos de finales frente a Ciego de Ávila.

Pasado y presente…

Las emociones generadas por los Leñadores de Las Tunas esta temporada han comenzado a dar de qué hablar con más fuerza por estos días, mientras nosotros hemos aprendido que, por encima de un récord del béisbol o una marca individual, lo más importante en el juego es luchar por el campeonato. Pero no podemos olvidar cada momento en la historia, sobre todo si se trata de un día para recordar toda la vida, como el no-hitter de Báez, tristemente silenciado.

Dando un giro en el recuerdo, es justo hacerse esta pregunta: A pesar de su valor especial, ¿qué pudo haber enterrado este histórico juego del no-hitter en el anonimato? Solo un detalle: Ese éxito 6-0 frente a Metropolitanos fue totalmente intrascendente, debido al récord perdedor de ambos equipos. Eso, sobre todo, hace que un no-hitter tenga un valor y significación por encima de otro, teniendo en cuenta la situación y el momento.

El último no-hitter contra el bate de aluminio

Cuando el diestro tunero José Miguel Báez calentó su brazo antes de las 7:35 de la noche del 17 de noviembre de 1998 en el estadio Latinoamericano, su récord en la 38 Serie Nacional era de 2-3 y 3.53 ERA, con 15 strikeouts, seis boletos y un .322 BA/Opp. Las Tunas tenía registro de (8-17) en sus últimas 25 decisiones y José Miguel le había ganado apenas cinco veces a Metropolitanos, entre los 84 éxitos de su carrera en Series Nacionales. Si miramos esos números, aún es difícil pensar cómo Báez y la alineación de Las Tunas logró controlar a los bateadores de los Rojos de la Capital, al punto de dejar sin hits a un equipo de .310 BABIP, que venía de anotarle 14 carreras y 27 hits en tres juegos a Granma. Pero sucedió y, sin saberlo en ese preciso instante, la victoria por 6-0 fue el último “no-no” fijado en la era del bate de aluminio.

Como sé que tú eres un amante del béisbol y sus recuerdos, aquí está una mirada atrás a lo más interesante de ese no-hitter:

Mejor bateador del partido: Joan Carlos Pedroso.

El inicialista tunero golpeó 1-for-2, anotó dos carreras y remolcó las que, en el cuarto inning, habrían decidido el partido por 2-0. En ese inning alcanzó un pitcheo del abridor de Metropolitanos René Espín, y golpeó un doble de línea halando hacia el left field. Ese y un doble de Danel Castro iniciando el cuarto episodio, fueron los únicos extra bases del desafío, dentro de los ocho hits que pegaron los bateadores tuneros.

El turno al bate más difícil: José Miguel Báez vs Serguei Pérez.

Era de esperar, Serguei estaba valorado en ese momento como uno de los prospectos más grandes de la década, por algo lo llamaban la “Esperanza Azul”. Él golpeaba .360/.437/.413 antes del juego, con 14 empujadas, 10 paseos y solo cinco ponches. Sin embargo, Báez lo había dominado dos veces, en elevado al center field y rodado a segunda. Hasta que, en el final del sexto, con dos outs, parecía llegar el momento cumbre para Metropolitanos. Después de un out, Enrique Díaz se robó segunda y Báez concedió a Rudy Reyes su tercer boleto de la noche –el segundo en ese inning—. Serguei Pérez se acercaba al home plate, en un turno que parecía, como en muchos no-hitter, el momento clave antes del out 27. ¿Qué sucedió? Pérez roleteó por el short stop, y Danel Castro voló por encima de la segunda almohadilla para un neutralizante doble play, que evitó el hit y cerró el episodio sin carreras.

Todos los outs: En seis innings, Báez había completado los 18 outs con nueve batazos por tierra al infield, ocho elevados –tres al cuadro—, contando dos batazos de línea. Su dominio había sido realmente bueno, teniendo en cuenta que no alcanzó a ponchar a ningún oponente, contra un equipo que contaba con 97 ponches por encima de 82 bases por bolas. Sin embargo, en el último tercio eso cambió: Báez apeló a su experiencia y ponchó a cinco rivales de sus últimos nueve outs –y cuatro de seis—, aprovechando el ansia de los desesperados Metropolitanos.

Las conexiones que pudieron ser hits: Según me recuerda mi amigo Luis Abraham Puente, quien inició ese juego como receptor y sexto bate en el line up, dos conexiones estuvieron a punto de ser inatrapables: Una línea al right field de Doelsis Linares cerrando el quinto episodio, y un elevado de Joel Reytor a lo corto del center field. Jorge Salfrán golpeó dos buenos elevados a los jardines, pero la pelota siempre estuvo cerca del alcance de Osmani Urrutia y Pablo Civil, quienes custodiaron en el central y el derecho, respectivamente.

En ese momento, José Miguel Báez se convirtió en el primer pitcher tunero en lanzar un no-hitter fuera de casa, y el segundo de solo tres pitchers: Modesto Luis (1997) y Damichel González (2005).

Curiosamente, al año siguiente, con el regreso del bate de madera, Las Tunas recibió el primer no-hitter y el único juego perfecto de la pelota cubana desde 1962, de la mano de Maels Rodríguez. Ese 22 de diciembre de 1999 pasó a los libros como un día único en las Series Nacionales, con el éxito por 1-0 de Sancti Spíritus en el estadio José Antonio Huelga.

Desde entonces se han registrado 15 no-hitter más, pero nunca un juego perfecto entre el total de 54, una vez que se incluyó el más reciente en la 57 Serie Nacional, cuando David Mena lanzó solo cinco innings frente a Villa Clara. No sé si lo has pensado, pero en teoría, el juego perfecto podría darse de nuevo… En cambio, otro no-hitter contra el bate de aluminio, creo que jamás lo volveremos a ver.

 
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