¿Por qué necesitamos mirar más hacia la nueva generación del béisbol cubano?

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Feb 19, 2019

—“Después de la derrota de Cuba contra El Salvador se han despertado las críticas justificadas una y otra vez, pero es preciso ir más allá del horizonte actual… mucho más”.

 

Sin dudas, podría haber incontables justificaciones para criticar el béisbol cubano, desde los tantos cambios de estructuras hasta, por supuesto, la más reciente derrota de Cuba contra una selección de El Salvador.

Esa fue una pérdida tan bochornosa, que ciertamente se dice y no se cree: ¿El Team Cuba de béisbol perdiendo contra El Salvador? Pero, si nos ubicamos en estos innings actuales que vive el béisbol cubano —no en décadas pasadas cuando era una costumbre celebrar más victorias que derrotas—, ¿es utópico esperar un revés así? Pienso que no. Al menos a este servidor no le sorprende. Y, si usted analiza el último recorrido beisbolero del team Cuba, es posible que terminemos estando de acuerdo.

Entonces, ¿qué pensaste cuando recibiste la noticia de que Cuba había perdido 6-3 con El Salvador? ¿Qué te sucedió? ¿Estabas furioso? ¿Tuviste que sonreír? ¿Llamaste a un amigo para contarle y compartir una noticia que resultó molesta para muchos, pero será imborrable? ¿Corriste a las Redes Sociales a expulsar un poco de ira? Pues sí, no cabe duda que tu reacción pudo haber estado entre algunas de estas. Y no es para menos, sobre todo tratándose del Team Cuba de béisbol, el deporte que es pasión para gran parte de los cubanos. 

Sin embargo, en medio de la ira o la reflexión, se nos olvida que los contrarios también pueden superarse. Sí, ¿por qué no? Y, obviamente, agréguele a esta última idea que, junto al crecimiento del contrario —incluso, utilizando jugadores y entrenadores de otras nacionalidades—, se une la degradación del Team Cuba. Este es un tema tan interesante, que en algún momento deberíamos hacer un foro en BaseballdeCuba.com para exponer y realizar un gran debate en colectivo. Es que tiene tantas miradas y puntos de análisis, todos interesantes para reflexionar. Podrían salir tantas preguntas e igual número de respuestas, pero, ¿cuál sería la pregunta más recurrente? ¿La más preocupante? ¡Esa misma!: ¿Qué hacer para que el béisbol cubano vuelva a florecer?

Esa es la pregunta de la década que termina y, posiblemente, la gran incógnita para recibir la próxima en 2020. Por una parte, sabemos lo mal que está el béisbol cubano, sobre todo al rememorar las derrotas que han ido apareciendo en el camino. ¿De qué estamos hablando? Aquí están tres de las pérdidas más dolorosas que tal vez recuerdes:

2006—Cuba perdió contra Bahamas en el Mundial Universitario.

2011 y 2017—Cuba perdió contra Curazao en el torneo de Rotterdam.

2017—Cuba perdió contra Israel en el Clásico Mundial de Béisbol.

2018—Derrotas múltiples contra: Curazao, Alemania, Italia, Japón y Taipéi de China en el torneo de Haarlem.

Tal vez se me haya escapado alguna derrota —confío en tu memoria—, pero estas han sido varias de las más criticables en los últimos 15 años. También podemos agregar ahí el éxito de Puerto Rico en los pasados Juegos Centroamericanos de Barranquilla en 2018, el primero de los boricuas en esas lides contra Cuba desde 1982. A la lista, por supuesto, tampoco podemos dejar de incluir con asterisco el descalabro contra Panamá en la recién terminada Serie del Caribe de béisbol de 2019.

¿Cuál crees que haya sido la peor derrota? ¿Qué estás pensando de todo esto? ¿Te he recordado algún revés insuperable? Esas fueron solo derrotas, pues si incluimos malos ratos inesperados, podemos agregar varios más:

La Habana, 2003: La resistencia del team de Panamá en la final del Mundial de Béisbol, cuando el juego llegó empatado 2-2 al sexto inning, donde Frederich Cepeda rompió el hechizo de Lenin Picota con un jonrón.

Atenas, 2004: La presión que puso Grecia en la Olimpiada de Atenas, después de que Nick Markakis —sí, quien luego fue un estelar outfielder con los Orioles de Baltimore y hoy día es un candidato a batear 3,000 en MLB— le pegó largo triple a Jonder Martínez, para cerrar el marcador 5-4 en el noveno inning.

Atenas, 2004: El revés que estuvo cerca frente a Canadá, cuando Cuba entró al noveno inning perdiendo 5-2 antes de ganar 8-5.

*La Habana, 2003: ¡Lo mejor queda para el final!: Esa victoria sorprendente de Cuba en la parte baja del noveno inning contra Brasil en el Mundial de béisbol. El derecho Kleber Tomita estuvo cerca de eliminar al team Cuba en lo que habría sido una actuación épica, pero el swing único e inolvidable de Kendrys Morales detuvo el sangrado con un jonrón walk-off.

Aquel momento posiblemente sea de los más sensacionales de una gran generación de jugadores, donde ya pocos de ellos están intentando mantenerse como activos. De aquella selección de 2003, seis aún han evitado el retiro y dos de ellos están en las Grandes Ligas.

En el béisbol cubano: Frederich Cepeda, Michel Enríquez, Danel Castro y Jonder Martínez.

En MLB: Yulieski Gurriel y Kendrys Morales.

Recordando todo esto, pienso que aquí nace una gran pregunta: ¿Qué podemos esperar del béisbol cubano, ahora que se encamina a desarrollar el acuerdo firmado con las Grandes Ligas? ¿Hacia qué horizonte debemos mirar realmente? ¿A las derrotas pasadas o a una nueva era?

Sé que es difícil pensar en todo esto viendo tantos tropiezos y, sobre todo, al saber que la situación cada vez toma categorías indeseables. Sin embargo, un revés como el de Cuba contra El Salvador, ya no debería ni siquiera irritarnos. ¿Cuál es la principal razón? Pensemos… creo que estamos llegando al rezago final de una generación perdida. Y eso es, ahora mismo, lo que más está afectando al béisbol y en buena medida, está provocando una derrota tras otra: ¡Los jugadores jóvenes, la nueva generación necesita más espacio!

Lo necesita y lo merece, porque se lo ha ganado. Solo tienes que mirar algunos titulares de hace pocos días: 

—“El talentoso infielder villaclareño Michel Triana recibió un bono de 1.3 millones por los Rojos de Cincinnati”.

—“Ves a Lourdes Gurriel Jr. trabajando para superar parte de su brillantez como novato el año pasado”.

—“Luis Robert quiere prosperar en las Mayores con los White Sox”.

—“Yoán Moncada está buscando una temporada con menos ponches y más contacto”.

—“Cionel Pérez está luchando un puesto en la rotación de los Astros de Houston”.

Esos son algunos ejemplos a destacar de jugadores que están buscando una posibilidad en el béisbol profesional. Pero, dentro de Cuba, también hay incontables ejemplos de peloteros alimentando metas y sueños. ¿Has visto la entrega y energía que nos regala a cada segundo César Prieto? ¿No es de admirar el brazo del centerfielder espirituano Geyser Cepeda?...

¿Cómo podríamos valorar el talento de Oscar Colás? ¿Hemos leído o revisado lo suficiente sobre Loidel Chapellí Jr. o Brander Guevara? ¡Tienes tiempo para hacerlo! Creo que recibir la nueva generación del béisbol cubano es una oportunidad inagotable. Esto último, aun cuando varios de estos prospectos emergentes no son tenidos en cuenta para selecciones nacionales. 

En mi opinión, me habría gustado ver en Ciudad Panamá (Serie del Caribe) o en El Salvador a un equipo rejuvenecido experimentando un tope como este. Y estoy seguro de que algunos de estos nombres no faltarían en nuestras listas: 

Pedro León (OF/Mayabeque), Geyser Cepeda (OF/Sancti Spíritus), Alfredo Fadraga (C/Ciego de Ávila), Yosimar Cousín (RHP/Camagüey), Edelso Montesinos (LHP/Santi Spíritus), Rafael Sánchez (RHP/Holguín), Norge Carlos Vera (RHP/Santiago de Cuba), Andrés Hernández (IF/Industriales), Víctor Labrada (OF/Industriales), Denis Peña (IF/Las Tunas), Edaín Román (IF/Mayabeque), José Carlos Rodríguez (OF/Villa Clara), Daniel Conde (RHP/Villa Clara), Yoelkis Guibert (OF/Santiago de Cuba), Dayron Blanco (OF/Artemisa), Félix Rodríguez (OF/Cienfuegos), Francisco Martínez (OF/Santiago de Cuba), Alberto Calderón (OF/De La Habana, aunque juega por Isla de la Juventud), Daniel Pérez (IF/Cienfuegos), Yandi Molina (RHP/Industriales), Andy Rodríguez (RHP/Industriales), Yoel Mojena (RHP/Granma), Armando Dueñas (RHP/Matanzas), Alyanser Álvarez (RHP/Mayabeque), Jonathan Carbó (RHP/Isla de la Juventud), Eriel Carrillo (RHP/Matanzas) entre otros, quienes vienen con buenas proyecciones y dejaron algunos indicios de breakout en la pasada 58 Serie Nacional del béisbol cubano.

¿Cuántas perspectivas tenemos ahí? ¿Cuántas perspectivas nos estamos perdiendo, mientras vemos derrotados a uno y otro equipo (en su mayoría) de jugadores que ya vieron pasar sus mejores momentos?

Sabemos que con los Teams Cuba se suelen premiar las actuaciones de jugadores y no todos los managers de los equipos de la Serie Nacional están dispuestos a ofrecerles oportunidades a los más jóvenes. Sin embargo, desde mi visión, es hora de ir haciendo un cambio radical. O, al menos, cimentar un proyecto que le permita desarrollarse más a los jóvenes prospectos del juego. Después de apenas menos de 45 partidos en un año, varios de los peloteros más necesitados de foguearse han tenido que ir a casa. 

Por ejemplo, en la pasada 58 Serie Nacional, varios de los chicos talentosos presentados aquí no pudieron continuar en juego cuando sus equipos fueron descalificados en la primera fase. Unos pocos corrieron con suerte, como Geisel Cepeda, quien de manera saludable, logró jugar 92 de los 95 partidos de Sancti Spíritus todo el año. ¿Qué significó eso para Cepeda? La gran oportunidad de presentarse ante nosotros durante 759 innings, y obsequiarnos la posibilidad de ver un gran prospecto emergente. 

A los 20 años (cumplió 21 el pasado 17 de enero), Geisel Cepeda hizo un trabajo sorprendente —y tal vez inesperado en el plato— en todos los sentidos. Tomó más bases por bolas (36) que ponches (29), bateó solo dos veces para double play en 356 PAs y, lo más impactante: Realizó 10 asistencias desde el centerfield, pero una de ellas fue la más asombrosa de la temporada, cuando envió un disparo de aire a tercera desde los 400-ft en el parque Latinoamericano. Después de poner out con un tiro increíble —esa era la palabra de orden en el dugout de Industriales— a Denis Laza en tercera base, quien buscaba el triple, el brazo de Cepeda implantó respeto por todo el resto de la campaña. Sin embargo, de no haber clasificado los Gallos, que lo hacían por vez primera después de 2013, ¿habríamos visto a Geisel Cepeda en la segunda fase? No lo creo.

Reflexionemos de nuevo: ¿Qué es lo que necesitamos realmente? ¿Críticas, ideas o fórmulas? ¿Qué sentimiento nos habría dado una ‘hipotética’ victoria en la Serie del Caribe y otra en el reciente tope contra El Salvador? ¿Alivio? ¿Alegría? ¿Emoción?

Al menos a este gran apasionado del béisbol quien le escribe, estimado lector, lo que más le aliviaría es ver la presentación en masa de esta nueva generación de jugadores. Sí, incluso aunque vengan algunas derrotas más. “Perdiendo se gana”, es una frase que nos viene como anillo al dedo por estos días. De cualquier manera, ahora mismo no tenemos en nuestras manos la solución. Y, no nos engañemos: La solución está tan lejos como comenzar a reconfigurar todo. Olvidarnos de viejos conceptos y confiar, sin temores, en el gran talento que a veces no apreciamos lo suficiente. 

Miremos más hacia las nuevas generaciones, ¡pero hagámoslo todos! 

¡Ahí está el futuro!

¡Nos encanta el béisbol!

 

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