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XLIX Serie Nacional: Se retiró Osmani Urrutia
por Ray Otero
Noviembre 3, 2009
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Osmani Urrutia pasó a un retiro activo desde este martes dejando atrás una estela de récords en nuestro béisbol de Series Nacionales.
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El pasado mes de mayo durante aún la celebración de la 48 Serie Nacional, escribí esta columna a propósito del anunciado retiro de la pelota activa del destacado jardinero y bateador designado de los elencos tuneros y el equipo nacional de Cuba, Osmani Urrutia Ramírez. Hoy retomo la misma al mencionarse que hoy en el desafío entre los elencos de Las Tunas y Guantánamo, a partir de la 1:30 de la tarde en el estadio Julio A. Mella de los primeros, se realizará el retiro oficial de uno de los peloteros que más gloria le dio a esta provincia en los últimos años de nuestras Series Nacionales y que con su característica modestia también defendió los colores patrios en eventos internacionales.
Carrera de Osmani Urrutia Ramírez
Osmani Urrutia Ramírez nació el 29 de junio de 1976 en Jobabo, Las Tunas. Familia de otro gran pelotero de la década de los 80 y 90 en Cuba como fue Ermidelio Urrutia Quiroga, debutó en Series Nacionales en la temporada 1993-1994 (XXXIII Serie Nacional) y se mantuvo por un espacio de 16 temporadas consecutivas hasta su último partido en SN el viernes 1ro de mayo del 2009 ante el elenco de Santiago de Cuba.
Su comienzo como gran bateador empezó cuando entre las temporadas 2000-2001 (40 Serie Nacional) y la del 2003-2004 (43 SN) logró consecutivamente averages de .432, .408, .421 y .469, llevándose cuatro títulos de bateo que lo ubicaron como el único pelotero en el mundo – al menos dentro de cualquier liga organizada - con tal hazaña, ganándose el apodo de “Señor 400”.
Con su average de .469 en la 43 SN superó la marca de bateo en Series Nacionales en poder de Pedro L. Rodríguez desde la XXVII SN (1987-1988) y Omar Linares desde las XXXII SN (1992-1993) ambos con .446 de promedio. Además podemos agregar que su histórico average rompía la marca también para cualquier tipo de torneo cubano que databa de 1997 y estaba en poder del capitalino Javier Méndez con .462 jugando por Industriales durante la II Copa Revolución.
En la temporada siguiente, la del 2004-20005, Urrutia bajó de los míticos pero asiduos para él .400, sin embargo lo hizo sin ceder tregua a la ofensiva y archivó su quinto título de bateo consecutivo con .385 de promedio, hecho que queda también como récord en el béisbol de la Mayor de las Antillas.
Por si fuera poco, Urrutia después de un impás en la temporada 2005-2006 (XLV Serie Nacional) en donde no pudo lograr su sexto título de bateo en línea pese a volver a conectar sobre la marca de .400 con .425 exactamente, solo superado por los .447 de Michel Enríquez, regresó en la temporada 2006-2007 (XLVI SN) con más fuerzas que nunca y centrado en su objetivo de siempre, batear, adjudicándose otro galardón de bateo, esta vez con .371. Sería su sexto campeonato de bateo en Series Nacionales superando así su marca personal y la de dos hombres históricos, Wilfredo Sánchez de Matanzas (líder en las VIII, IX, XV, XVIII y XXIII Series Nacionales) y Omar Linares (XXIV, XXV, XXIX, XXXI y XXXII SN).
Respecto a su consistente bateo una vez mencionó que: "No creo que tenga alguna característica especial que los demás peloteros no tengan, todo es cuestión de trabajo y sobre todo, de concentración a la hora de encarar el bateo"
Respecto al mismo entrenamiento dijo también que: "El entrenamiento es algo básico pues allí se define lo que luego se hará en el terreno. Lo hago diariamente y muy duro, adicionalmente a las cinco horas habituales para todos los integrantes del equipo, me reúno con los lanzadores y trabajo doble sesión"
Pero aún con su tesón en el terreno y su modestia a todo dar pese a sus excepcionales cualidades al bate, también fue capaz de reconocer sus debilidades cuando señaló en otra ocasión: "Me gustaría defender más, y eso es algo que no he podido llevar a la par de mi bateo".
Esto último es algo por lo que muchos aseguran terminó su carrera internacional un tiempo antes de lo que en realidad se esperaba.
Su accionar fuera de Cuba
Quien haya seguido o siga el béisbol cubano actual conoce cuan apasionada es la afición de esta isla y cuan justa o injusta en muchas ocasiones resulta con sus propios jugadores. El caso de Urrutia resultó uno de esos que siempre fueron valorados a la ligera. El inicio de Urrutia en los torneos internacionales no fue del todo glorioso y por lo que al comienzo de su carrera fuera de Cuba se ganó en muchos aficionados aquello de tildarlo de ser un hombre de bateo en casa pero de bajo rendimiento fuera de esta. Algo fuera de toda lógica pero regado como pólvora entre los aficionados cubanos más radicales en términos beisboleros.
Su primer torneo de baja envergadura al bate fue en ese mismo debut en el año 2001 durante la Copa del Mundo. Allí, Urrutia no pudo exhibir las condiciones que lo habían ubicado como líder de bateo del torneo nacional cubano número 40, terminando con promedio de .077 (13-1) a través de una participación en 7 partidos de su equipo. Sin embargo, pese a que el tunero se encargó de borrar rápidamente esta imágen con su accionar en subsiguientes contiendas internacionales, aún muchos continuaron sin darle la importancia que como bateador merecía entre la afición e incluso muchos mencionan sucedía lo mismo dentro de la misma dirección nacional de béisbol en Cuba.
Pese a esto Urrutia, como mismo nos revela el autor Peter C. Bjarkman en los números expuestos en su artículo en Inglés “Evaluating Cuba’s Top Hitters in the Major International Tournaments” donde a las claras se ve que Urrutia no dió tregua a lanzador extranjero alguno en los grandes eventos internacionales a los que fue convocado entre la Copa del Mundo del 2003 y el Clásico Mundial de Béisbol del 2006 en donde en general terminó compilando para average de .345, solo superado en este orden ofensivo dentro de la escuadra nacional cubana por otros dos fenomenales bateadores como son el pinero Michel Enríquez (.358) y el espirituano Frederich Cepeda (.349).
Si a esto agregamos en el mismo período otros torneos de menos envergadura en donde el equipo cubano tomó parte como Juegos Centroamericanos, Panamericanos y Preolímpicos, pues nuevamente el fornido jardinero derecho terminaba como mejor tercer hombre de Cuba con average de .351, una prueba más de su desenfrenada forma ofensiva a cualquier nivel que lo llegó a convertirse en una verdadera máquina de bateo al estilo de cualquier estrella del contexto internacional que se haya conocido.
Su último evento extra frontera resultó la Copa del Mundo del 2007 en China Taipei – precisamente donde comenzó su carrera fuera de Cuba 6 años atrás – y en este torneo por vez primera después de aquel inicio fatídico del 2001, promedió nuevamente por debajo de la marca de .300, exactamente .281 (32-9), pero sin embargo conectó importantes batazos como el cuadrangular del partido inicial en extrainnings contra la representación de Australia en la décima entrada por el mismo jardín central, que le dió la victoria a Cuba sensacionalmente 3-2.
A partir de ese momento nunca más fue convocado a un elenco nacional pese a si estar entre los preseleccionados a diferentes eventos como los Juegos Olímpicos de Beijing en el 2008 o el II Clásico Mundial de Béisbol de este año.
Urrutia sin duda alguna será un bateador que se echará de menos en nuestro béisbol, sobre todo con su característico número 46 en la espalda, pero además porque dejó un precedente y una marca que nadie podrá borrar en muchos años. Su average de por vida lo ubica también en la tercera posición histórica en Series Nacionales con promedio de .366 – solo superado por Omar Linares y Michel Enríquez, ambos con .368.
Ray Otero es columnista en Español y director del sitio www.baseballdecuba.com, y ejerce su labor junto al reconocido escritor norteamericano y columnista en Inglés, Peter C. Bjarkman.
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