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Estrellas de SN: Fernando Sánchez González: "El increíble de los Sánchez"











por Fernando Rodríguez

Diciembre 19, 2010

En Cuba a lo largo de su historia beisbolera ha habido familias y apellidos que la han marcado por la calidad manifiesta de sus miembros. Pero si alguna resalta con especial fulgor es la de los hermanos Sánchez de Jovellanos, Matanzas. El padre de ellos fue receptor del equipo representativo del antiguo central Tarafa. Cinco de los hermanos Sánchez participaron en Series Nacionales en los años 60, 70, 80 y 90. El más famoso y recordado de todos es Wilfredo Sánchez, conocido por los siguientes y bien ganados sobrenombres: El hombre hit, El Gamo de Jovellanos, el que inventó el hit, hitfredo o el Athos de la tanda de los tres mosqueteros matanceros de la década del 60 y 70. Wilfredo es considerado con toda justeza el mejor primer bate de la pelota cubana después de 1959. Todavía impresionan sus números ofensivos tanto en Cuba como en eventos internacionales.

Fernando Sánchez González
Fernando Sánchez González en momentos que vestía la franela del equipo Cuba en eventos internacionales.
Sin embargo, no se puede relegar a un segundo plano a su hermano Fernando Sánchez González, bautizado de forma magistral por Bobby Salamanca como El Increíble, debido a que fue y ha sido uno de los bateadores y peloteros más completos del beisbol jugado en Cuba después de 1962, caracterizándose por su versatilidad a la defensa y ofensiva, pues era muy rápido, lograba altos promedios ofensivos y también despachaba kilométricos cuadrangulares. A este recio bateador derecho solo se le pudiera señalar que no era buen tocador.

En mi opinión es uno de los diez más grandes bateadores y jugadores de posición de estas 50 Series Nacionales. En su época de máximo esplendor llegó a ser el tercer bate de la Selección Nacional y jugó los tres jardines, aunque donde más se desempeñó y brilló fue en el jardín izquierdo, al extremo de no saber discernir quién fue el mejor entre él, Armando Capiró y Lourdes Gourriel. Los números nacionalmente respaldan más a Fernando. Lo considero uno de los cinco jardineros más brillantes integralmente de Cuba después del 59 y entre los cinco peloteros más completos de Series Nacionales.

Pelotero sencillo, callado y modesto en grado extremo. Ha sido uno de los pocos que ha logrado la longevidad deportiva con calidad pues jugó hasta los 42 años y participó en 23 temporadas nacionales, solo superado en su época por las 24 de Muñoz. Eso fue en la época de mayor calidad en Series Nacionales y al mismo tiempo de las guaguas Girón “aspirinas”, mala alimentación y pésimas condiciones de albergue en los propios estadios que sufrieron los peloteros cubanos hasta 1999.

Debuta en la Nacional 1971-1972 con Henequeneros, equipo con el que siempre militó en Nacionales hasta su desaparición en 1992. Ese equipo se convirtió esa temporada en el segundo en importancia de la provincia Matanzas, donde se encontraban los jóvenes para que se foguearan y después pasaran a Citricultores. Pero Fernando explotó como estelar en la Nacional 1973-1974, en el instante que la Comisión Nacional prohibió pasar peloteros que se habían convertido en figuras de un equipo a otro de la misma provincia. Por esa razón siempre estuvo en el equipo menos fuerte de Matanzas hasta la Nacional 1987-1988 en que se intercambiaron los papeles: Citricultores pasó a ser el equipo más débil de toda Cuba y Henequeneros se volvió un súper trabuco. En Selectivas con el team Matanzas nunca pudo ganar un titulo, pues los yumurinos lograron su mejor actuación histórica en esos clásicos con medalla de plata en 1982. Fue factor clave en los títulos nacionales alcanzados por Henequeneros en 1990 y 1991. En esos campeonatos fue devastadora la ofensiva que desplegó Fernando a pesar de su veteranía. En esos años y en buena parte de su carrera conformó un one-two tremendo con Lázaro Junco, El Toletero de Limonar.

Tuvo la dicha de coincidir en nacionalmente con sus hermanos Wilfredo, Armando y Arturo. Con los dos primeros llegó a copar la defensa de los tres jardines de equipos matanceros en los años 70. Con Wilfredo estuvo en eventos internacionales entre 1974 y 1981.

Defensivamente no fue segundo de nadie, con buen desplazamiento, sentido de colocación, buenas manos, técnica y aceptable brazo. Si dejó el center field del team Cuba a partir de 1979 y de su provincia a partir de 1980 fue para aprovechar más su ofensiva, unido a que perdió un poco de velocidad y brazo. Solo abandonó la defensa del jardín izquierdo para desempeñarse mas en el rol de bateador designado a partir de 1990 cuando ya era un veteranísimo.

Me parece que este glorioso tocayo nació para batear. Recuerdo verlo llegar al home, mirar al pitcher y levantar el bate con dos o tres movimientos continuos verticales hacia el cielo, hacer un gesto con el bate y la mirada hacia arriba y las gradas del left field, y pararse aparentemente intranquilo en el home plate: con la pierna izquierda extendida, el bate moviéndolo nerviosamente en sentido vertical, tomado a todo lo largo con las manos unidas a la altura de la cintura, bien atrás. Su estilo de bateo era bien peculiar, pero estuvo dotado de gran velocidad en sus brazos al hacerle swing a la bola.

El autor y Fernando Sánchez
El autor (izq.) y Fernando Sánchez González durante una entrevista el 22 de septiembre del 2009.
Si otro mérito, entre tantos, tuvo Fernando Sánchez -contrario a lo que han hecho otras estrellas después que dejan de hacer el equipo Cuba- fue que siguió jugando con igual pasión y entrega por su provincia durante nueve largos años, algunos de los cuales pudo volver a integrar la Preselección Nacional, pues en 1986 y entre 1988 y 1992 debió ser miembro de la Preselección o del Cuba B e incluso participar en las Intercontinentales de 1989 y 1991, así como en el Mundial y los Centroamericanos de 1990, pero siempre era injustamente marginado. El caso más notorio fue en la temporada 1989-1990 cuando resultó el segundo mejor left field en rendimiento integral y empujó 100 carreras (marca personal), pero argumentaron que era muy viejo, contaba con 38 años, cuando lo que se debe medir es el rendimiento, no la edad. Nunca fue de las simpatías de los que decidían quienes iban al equipo Cuba. En su caso se cumplió fehacientemente aquello de que “lo mejor no es ser bueno, sino caer bien”.

Ya anteriormente había sido excluido del Team Cuba en 1976 y 1984 cuando todavía era miembro casi vitalicio del mismo. También es cierto que su época en los jardines cubanos era la de los Fermín Laffita, Wilfredo Sánchez y Armando Capiró. Después llegarían rivales de consideración como Bárbaro Garbey, Luis Giraldo Casanova, Lourdes Gourriel, Sixto Hernández, Héctor Olivera, Fernando Hernández, Lázaro Junco y Lázaro Contreras. En Matanzas le pasaba otro tanto con la presencia de los dos últimos, Wilfredo, Pablo Hernández y la posterior llegada de José Estrada.

Fue uno de los pocos que le pudo conectar un jonrón al sensacional y legendario lanzador José Antonio Huelga. En ese momento Fernando era todavía un novato y según testigos presenciales dicho cuadrangular fue de grandes proporciones en el estadio Sandino de Santa Clara que obligó a hacer encomiables comentarios a Huelga. Fernando Sánchez fue en la década del 70 uno de los más calificados sluggers cubanos en unión de Pedro José, Muñoz, Capiró, Medina, Casanova, Marquetti y Héctor Olivera.

Fernando siempre fue el mismo, el paso de los años no hacía mella en su rendimiento a la ofensiva. Siempre estaba entre los primeros en average, jonrones o impulsadas. Así fue desde 1974 hasta 1992 en que en honor a la verdad empezó a declinar su calidad. Esa que lo llevó a militar en la Preselección Nacional desde 1974 hasta 1985 y participar en 2 Mundiales, 4 Copas Intercontinentales, 2 Panamericanos y 2 Centroamericanos, entre otros eventos y topes. En ellos además del tercer turno también alterno entre el quinto y el octavo puesto del line up criollo. Cuando dejó de hacer el Team Cuba era el sexto en jonrones conectados en eventos oficiales con 20 (en Mundiales era el quinto con solo dos citas mundialistas), detrás de Pedro José Rodríguez, Antonio Muñoz, Luis Giraldo Casanova, Armando Capiró y Pedro Medina.

De modo particular brilló en el tope contra los profesionales venezolanos en 1977 con 400 de average, donde se enfrentó a rivales que habían jugado o en ese momento se desempeñaban en Grandes Ligas. Allí como tercer bate cubano demostró que estaba por encima del nivel de los mejores peloteros morochos. En 1977 también jugó contra profesionales mexicanos y fue el líder en hits con 11 y triples con 2. En 1982 y 1985 repitió su actuación en topes contra profesionales de México compilando 370 y 435 respectivamente. Nunca le interesó jugar como profesional fuera de Cuba.

En los Centroamericanos de Medellín en 1978 tuvo gran rendimiento al terminar cuarto en anotadas, entre los primeros en otros departamentos y en el juego efectuado el 16 de julio contra Puerto Rico, logró la escalera ofensiva (hit, triple, jonrón y doble por ese orden), en ese propio partido bateó de 3-3 en la tercera entrada y anotó 3 carreras, marcas para Centroamericanos que comparte con varios cubanos. En el Mundial de 1978 en Italia resultó líder en dobles con 5 y en hits con 16, así como tercero en anotadas, el sexto de los bateadores y tercero de los cubanos.

En los VIII Juegos Panamericanos de San Juan, Puerto Rico en 1979 resultó líder en carreras anotadas con 11 y fue autor de un importantísimo jonrón contra Los Estados Unidos. En la IV Copa Intercontinental celebrada en nuestro país fue uno de nuestros mejores bateadores. También fue sensacional su actuación en el Mundial de Japón en 1980 donde fue sexto en average y el tercero de los cubanos, líder en hits con 21, extrabases, bases recorridas y slugging, cuarto en impulsadas y segundo en más jonrones conectados con 6 detrás de los 7 que batearon Antonio Muñoz y Luis Giraldo Casanova. En la VI Intercontinental celebrada en la ciudad belga de Amberes en 1983 fue el tercero en carreras impulsadas y disparó 4 jonrones, algunos de ellos importantes en las aspiraciones cubanas de recuperar el título. Internacionalmente uso diferentes números en su camiseta: el 17, 16 y el 53. Nacionalmente usó el 1 y el 53.

En el plano nacional resalta su liderazgo en jonrones en la Nacional 74-75 con 6 en 39 juegos contra el pitcheo más fuerte que ha existido en Series Nacionales, utilizando bate de madera y pelota de poco bote. En la Nacional 77-78 alcanzó el título de bateo con astronómico 394, el average más alto alcanzado hasta ese momento en el béisbol revolucionario. En la Selectiva del 78 protagonizó una encarnizada lucha por el título de los bateadores con el camagüeyano Eusebio Cruz, Elpidio Mancebo y Pedro Jova, quien en definitiva se llevó el gato al agua. En esa propia Selectiva de 1978 fue el que más boletos intencionales recibió con 11, liderazgo y cifra que repitió en la Serie 1980-1981. En la Nacional 79-80 despachó varios de sus más largos cuadrangulares y fue el quinto en ese departamento en dura porfía con Pedro José, Casanova, Víctor Mesa y Antonio Muñoz, punteros por ese orden. En la I Serie Selectiva celebrada en 1975 fue el colíder en hits con 66 y puntero en carreras impulsadas con 42. En estos importantes departamentos repitió los liderazgos en la Selectiva de 1985 con 60 incogibles, empatado con Antonio Pacheco, y 36 remolcadas, así como líder en dobles con 12. En dobles también fue el máximo acumulador en la Nacional 1989-1990 con 15, por la Zona Occidental. En su espectacular Selectiva de 1990 fue el primero en flys de sacrificio con 6. En la Selectiva de 1981 fue el tercero en jonrones con 12 solo superado por esos monstruos que responden a los nombres de Antonio Muñoz y Pedro José Rodríguez. En la Serie Nacional 1984-1985 volvió a estar entre los diez primeros en cuadrangulares conectados con la importante cifra de 14 estacazos. En la Nacional 1987-1988, cuando ya era todo un veterano, logró su mayor cifra de jonrones para un campeonato con 15.

Fernando Sánchez González


De la Selectiva de 1989 se recuerda no solo su consistente bateo a lo largo del torneo, sino su oportuno cuadrangular que dejó al campo a Ciudad Habana en su querido estadio Victoria de Girón de Matanzas. Ese jonrón frente a Orlando Duque Hernández –a quien le bateaba bien- a la postre (faltaban tres juegos para concluir el torneo) fue clave en la derrota de los capitalinos en manos de los villareños por la lucha del banderín selectivo. En el play off por el título nacional de 1990 fue el héroe de su equipo al resultar en siete partidos el primero en jonrones con 3, empatado con Kindelán, en impulsadas con 7, así como en promedio ofensivo con 417, hits con 10, anotadas con 8 y dobles con 3.

Fernando fue el sexto en llegar a los 100 jonrones en la Nacional 80-81, después de Capiró (Selectiva de 1977), Muñoz (Nacional 77-78), Marquetti (Selectiva de 1978), Cheíto (Selectiva de 1978) y Casanova (Nacional 80-81). Fue el decimosexto en arribar a los mil hits durante la Nacional 1982-1983 en 3287 veces al bate para un average en ese momento de 304. Fue el sexto en llegar a los 200 cuatriesquinazos en 1988 -durante la Serie Selectiva cuando le dio jonrón con bases limpias por el left field a Osvaldo Duvergel de Serranos en el cuarto inning del juego celebrado el 13 de marzo de 1988 en el Victoria de Girón de la capital yumurina- después de Muñoz, Cheíto, Casanova, Reinaldo Fernández y Medina. En carreras impulsadas fue el segundo en llegar a las mil, en 1990, solo antecedido por Antonio Muñoz, mientras que al millar de anotadas fue el tercero en arribar en 1991, detrás de Muñoz (Selectiva de 1985) y Casanova (Nacional 89-90). En dobles fue el segundo en llegar a la hasta entonces mítica marca de 300, lograda en la Serie Nacional 1990-1991. En hits fue el tercero en arribar a la increíble cifra de 2000 durante la Selectiva de 1991, el 13 de marzo vs Pinar del Rio en Matanzas en 6448 veces al bate con un average de por vida de 310, solo precedido por su entrañable hermano Wilfredo (Nacional 84-85) y por Muñoz (Nacional 90-91). El departamento de los imparables lo encabezó desde el miércoles 11 de noviembre de 1992 -con doble al center field en el primer inning frente al zurdo espirituano Juan Ramírez en el estadio José Antonio Huelga- hasta el 29 de marzo del 2000 en que Antonio Pacheco quebró su marca. El hit 2175 con el que rompió la marca de su hermano lo dio en 7010 veces al bate con un promedio histórico de 310.

Este peloterazo, nacido el 22 de diciembre de 1951 de 182 centímetros de talla y 79 kilogramos de peso cuando militaba en el Team Cuba, comparte la marca de tres bases por bolas intencionales recibidas en un juego de nueve entradas. También es uno de los que ha dado tres jonrones en un juego, hazaña lograda el 20 de marzo de 1984 vs Camagüeyanos en el Cándido González. En la década del 80 encabezó los dobles con 188. En total fue miembro de equipos Todos Estrellas en seis Nacionales, siete Selectivas, los Centroamericanos de Medellín y el Mundial de Italia, ambos en 1978.

Al momento de su retiro, ocurrido en 1994, después de 23 Nacionales y 18 Selectivas (fue el único en jugar las 18 primeras Selectivas del total de 21 que se efectuaron y el de más participación en estos eventos) y fiel a su sobrenombre, Fernando mostraba el increíble performance de ser el líder histórico en partidos jugados y hits, segundo en temporadas jugadas, dobles, extrabases, bases recorridas y carreras impulsadas (detrás de Muñoz en esos departamentos), tercero en veces al bate, pelotazos (empatado con Modesto Larduet) y comparecencias. Era cuarto en flys de sacrificio (empatado con Lourdes Gourriel) detrás de Cheíto, Muñoz y Víctor Mesa, veces que bateo para doble play, bases intencionales detrás de Muñoz, Marquetti y Casanova, carreras anotadas, superado por Antonio Muñoz, Casanova y Víctor Mesa, triples (durante mucho tiempo fue el segundo) después de Evenecer Godínez, su hermano Wilfredo y Amado Zamora, sexto en ponches, octavo en jonrones, precedido por Lázaro Junco, Muñoz, Casanova, Kindelán, Romelio Martínez, Omar Linares y Pedro José, quinto en bases por bolas después de Muñoz, Casanova, Pedro Medina y Elpidio Mancebo y entre los primeros 20 bateadores de por vida en todas las Series Nacionales celebradas hasta ese instante con un average de 307, a pesar de que en la dos últimas nacionales había bajado cuatro puntos.

Forma parte del exclusivo club de bateadores que en Series Nacionales han acumulado 1000 anotadas, 2000 hits, 300 dobles, 200 jonrones, 1000 impulsadas, 100 bases robadas y 300 de average histórico. Los otros miembros son Lourdes Gourriel, Víctor Mesa y Omar Linares.

A pesar de su impresionante carrera no sé por qué extraña razón nunca ha sido un pelotero del que se haya hablado mucho. Considero que de las más grandes figuras del béisbol cubano, es la más olvidada, o al menos públicamente. Muestra de ello es que no fue incluido injustamente en la famosa selección de los 100 mejores atletas del Siglo XX en nuestro país, ni siquiera en los primeros 400 preseleccionados. Sin embargo, el pueblo aficionado al buen béisbol no olvida a Fernando Sánchez, ni su increíble rendimiento con una estabilidad perdurable por más de veinte años de juego diario, ni su discreción, gallardía y modestia. El siempre estará en la selección de los mejores del pueblo cubano, de ese que lo aplaudió durante tantos años en que fue el sempiterno tercer bate matancero y durante la gloriosa etapa de su permanencia en nuestra Selección Nacional durante once años.

(Fragmento del Libro en preparación “20 estrellas de mi niñez”). Autor: Fernando Rodríguez Alvarez, 17 de diciembre de 2010)







Fernando Rodríguez es uno de los autores del libro "Con las bases llenas" (2009) y sus escritos aparecen en diferentes publicaciones cubanas de los últimos años. Su nuevo libro, "20 Estrellas de mi Niñez", se encuentra en etapa de preparación. Fernando es uno de los columnistas en Español del sitio www.baseballdecuba.com.