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51 Serie Nacional: La pelota, Despaigne, la TV y…



por Rafa Arzuaga

Marzo 13, 2012

Su currículo esta temporada da escalofríos. Líder en jonrones (29), primero en impulsadas (81), slugging (.751) y total de bases (193), tercero en anotadas (63), segundo en bases por bolas (58), sexto en hits (90) y undécimo entre los primeros bateadores (.350).

Su aspecto es el de un muchacho tranquilo, introvertido quizás, que jamás tiene más excesos que los que ha tenido con el madero en todos los diamantes, desde que los técnicos en Santiago de Cuba lo confinaron a jugar en la novena de al lado.

¡Por favor, enfoquen al protagonista de esta película! (Foto: Juan Moreno)
Es el hombre, probablemente, que más disfruta batear en la pelota de Cuba hoy. Lleva seis años consumiendo casi todas las comparecencias que le permiten la salud y su equipo, y siempre se le ve igual, con deseos de discernir cada lanzamiento, agredir con el madero y enviar la pelota cuanto más lejos, mejor, así sea grande o chico el pitcher rival.

Lo nunca visto. Al menos por estos días. Si en una fecha ya lejana era común ver a muchos peloteros devorar turnos al bate y entradas para sus equipos, estuvieran arriba o no en la tabla de posiciones, de un tiempo a esta parte no es así.

Hay muy poco jugadores de todos lo días —como lo fue Sergio Quesada, por ejemplo— y mucho menos lanzadores “come entradas” —al estilo de Liván Hernández en Grandes Liga o Carlos Yanes en Series Nacionales. Y Alfredo Despaigne Rodríguez es uno de los integrantes del club.

De la Serie 46 a la 49, el jardinero apenas se perdió cinco de los 359 juegos preliminares de su equipo. En la Serie de Oro, por el contrario, jugó apenas 67, pero recuérdese que en diciembre de 2010 lo apartaron del terreno de juego sus obligaciones como delegado al XVII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes. En la LI Serie ha jugado 68 de los 69 partidos de Granma.

Ora con los Alazanes trabados justo en la talanquera, ora trotando como siempre, ora inmerso en carreras hacia la clasificación, siempre Alfredo Despaigne ha estado en el terreno de juego y hoy es uno de los pocos jugadores de todos los días en la pelota cubana actual —¿se me permitiría escribir every day player?

(No se trata solo de jugar la mayor cantidad de partidos en la temporada. Hablo de rendir, moderadamente rendir y ser importante para el equipo, igual en defensa y en el ataque, que por liderazgo).

Y mire usted, cosas del azar, ¿del azar?, del olvido o de la santísima Virgen de la Caridad del Cobre, la mayoría de los cubanos lo hemos visto bien poco las veces que no se enfunda la casaca de la selección nacional y se para cuarto en la alineación del equipo de Cuba, esa posición que solo él pudo llenar después del retiro del gran Orestes Kindelán.

Esta temporada, incluso, lo hemos visto menos que siempre. Parece como si el muchacho de 25 años, ahora en su séptima Serie, fuera un producto tóxico que en el empaque lleva el rótulo “alejar del alcance de la afición”, o que los Alazanes (los caballos, en buen cubano) fueran “dañinos para la salud”.

Entre un arrebato de sinceridad y una dosis de cinismo, entre las molestias y la modorra por escuchar acerca de y ver a otros tantos peloteros durante tantas transmisiones de Tele Rebelde, se dejan escribir estas líneas.

Ganaba Cienfuegos 1x0 en el Latinoamericano y, sin out y hombres en tercera y primera, a alguien (no debió ser al DT Lázaro Vargas) se le ocurrió mandar a robar segunda a Urgellés, con Malleta en conteo completo, más Serguei Pérez y Rudy Reyes en espera de sus oportunidades ofensivas.

El resultado, una carrera y así el empate, fue menos desastroso de lo que presagiaba esa ¿jugada? Y, como casi siempre, lejos de valorarse la decisión, se evaluaron los resultados, esta vez con tanta palabra infecunda que bajé el volumen de un Sony antiquísimo para ocuparme en sintonizar, en un Siboney prehistórico, el desafío Granma-Santiago de Cuba, el juego más serio de la jornada.

Infructuoso resultó el esfuerzo, sobre todo porque no resisto escuchar la pelota a pedacitos (Radio Rebelde, hilo conductor, transmite un juego de pelota y, en fugaces pases, informa de los restantes desafíos. El resultado no me satisface: me entero de todo y no me entero de nada. Amén del esfuerzo). Entonces, corrió tinta sobre un pedazo de papel gaceta, porque el laptop está roto.

Más tarde, garabateadas ya mis reflexiones, volví a la tele, desgraciadamente disminuida unos minutos por problemas en el volumen, y terminé de ver el cerrado, peleado y entretenido juego de pelota. No, no fue lo peor de la tarde el filme mudo Cienfuegos-Industriales, acaso un botón de muestra de la mayor calidad que puede disfrutarse hoy en un juego de pelota en Cuba.

Lo peor llegó después, cerca de las seis de la tarde, cuando el conductor de Todo Deportes anunció las trasmisiones televisivas de la semana que hoy comienza y no figuraba el equipo de Indalecio Alejandrez, un Granma ubicado en el cuarto puesto de la Liga Oriental y que enfrentará en sucesión a Ciego de Ávila y Guantánamo, rivales directos en la carrera por un cupo en los play offs.

Santiago-Villa Clara, el clásico oriental, y Metropolitanos-Villa Clara, esos son los partidos que “ofrece” la TV del martes 13 al domingo 18. Tampoco esta semana veremos al equipo de Granma y al MVP de la competición hasta hoy.

¿Será que como en Las Tunas, en Bayamo, específicamente en el Mártires de Barbados, tampoco hay suficiente luz? ¿O la transmisión del Canal de los Deportes se planifica desde La Habana y se proyecta para La Habana? ¿Estarán esperando a que los Alazanes lleguen a los play offs? ¿Deberá ganar Granma lo mismo que Metropolitanos para aparecer más atención mediática? ¿Será que hace falta una tecnología de alta definición capaz de registrar las pautas de actividad cerebral —si hay— antes del pensamiento y la ejecución de este, para saber cuándo se trasmitirá a Granma y sentarnos a esperar tranquilamente?

Discúlpenme, esta última pregunta no tiene mucho sentido. Ni siquiera sé ya qué preguntarme. Es que en el entorno de la pelota cubana pasan cosas tan, pero tan raras…





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