Serie del Caribe’2019 | Lázaro Blanco trae su efecto dominante otra vez

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Feb 5, 2019

Imponente, tranquilo, enfocado, a unos 190 centímetros por encima del montículo, Lázaro Blanco se levanta con su guante tapándole el rostro por debajo de la nariz. Esa es su rutina antes de lanzar una buena cantidad de sus pitcheos, con un control que gana mucho más valor cuando te das cuenta lo rápido que suele soltar un lanzamiento tras otro.

Alrededor de las 3:15 PM en la tarde de este martes en el Estadio Nacional Rod Carew de Ciudad Panamá, Blanco envió hacia el plato su primero de 93 pitcheos para retar a los Charros de Jalisco. Y, unos 95 minutos después, el efecto dominante de todo su repertorio había construido otra gran apertura de calidad. Era tan difícil golpearlo con fuerza, dirían los bateadores de los Charros de Jalisco, después de ver cómo 25 hombres viajaban por el home plate y conseguían solo tres hits, poco antes de caer por 3-1.

Pero, algo mucho más efectivo que eso, podíamos apreciar después de siete entradas completas: Los Leñadores de Cuba estaban ganando 3-0 en su debut, mientras Blanco agregaba otro capítulo a su historia dentro de las Series del Caribe. ¿Habría deseado un resultado mejor que ese el manager Pablo Civil, para debutar bajo el mando de un team cubano en el Clásico Caribeño? ¡Eso es todo lo que esperas de tu as de rotación! Definición. Efectividad. Consistencia. Autoridad sobre la colina. Energía. Dominio.

Ahora, el hombre que lanzaba para 1.80 ERA en 25 innings antes de esta 61 edición de la Serie del Caribe de Béisbol, está mandando a imprimir titulares y notas en Twitter como estas:

La apertura de Blanco fue tan buena, que atravesó la quinta entrada con apenas 66 pitcheos (el 69.6% de ellos en strikes) y tres hits permitidos. Después de eso, incluso, el efecto de su dominio y la manera en que todos sus pitcheos se mantenían en la zona baja, pudo haber completado el juego.

Luego de un sencillo del cátcher Gabriel Gutiérrez con dos outs en el final del 5th-inning, Blanco retiró a sus últimos siete rivales. Tres le roletearon por el infield, consiguió dos elevados sin contratiempos al outfield y ponchó al tercer bate Víctor Mendoza, aplicándole un calmante con una bola rápida alta. Ese es un turno que puedes tomar como ejemplo para debatir sobre mi tesis del dominio de Blanco. Y que, en cuestiones de estrategia y efectividad, muestra cómo el pensamiento del pitcher y el cátcher no pueden fallar al llevar los matchups del game. 

Mendoza había perseguido el deslizador de Blanco toda la tarde, así como Japhet Amador y Dariel Álvarez. Estos dos últimos se fueron de 6-1, y ese único éxito lo tuvo Amador cuando golpeó una conexión extraviada por el rightfield abriendo la segunda entrada, pero fue cazado intentando avanzar hasta la intermedia con el tiro de Jorge Yhonson. Entonces, al final, Mendoza nunca pudo atrapar la slider interna y, cuando esperó un pitcheo bajo, Blanco lo abrumó con una bola rápida alta para su tercer ponche.

Aquí puedes ver la manera en que cada trío en la tanda de los Charros de Jalisco se desvaneció:

  • 1-2-3: 1-for-9. GO, 1B, GO, KC, FO, FO, FO, GO, KS.
  • 4-5-6: 1-for-9. PO, 1B-O, GO, GO, GO, FO, GO, FO, FO.
  • 7-8-9: 1-for-5. BB, GO, KS, GO, 1B, GO.

Solo tres strikeouts… ¡Pero definitivamente un gran dominio! Nunca hubo un extra base. Nunca hubo más de un batazo peligroso o exigido para los outfielders. Un solo bateador (Japhet Amador) abrió una entrada con hit contra Blanco, pero no llegó a estar en circulación. Escucha esto: Nadie le llegó a posición anotadora a Blanco. No hubo peligro.

Aunque el as de la rotación cubana pudo haber ganado con una carrera de las dos anotadas por los Leñadores en el tercer inning, el aporte de la ofensiva también ayudó. Alfredo Despaigne al fin marcó distancia de ese promedio de .198 que traía en su historia en las anteriores cinco Series del Caribe desde 2014, y produjo todo lo necesario. Remolcó todas las carreras del partido después de dos outs. Primero atrapó un pitcheo interno del abridor mexicano William Oliver, para llevar la bola al leftfield y poner el juego 2-0 en el segundo episodio. Y, dos innings más tarde, en el quinto, recibió al relevista derecho José Oyervides, dejando caer un flyball en lo corto del leftfield. Delante de él, el trío de tuneros hizo también un gran trabajo en el plato.

Yuniesky Larduet, Jorge Yhonson y Danel Castro canalizaron la ofensiva de ataque para proteger a Blanco. Yhonson anotó una de las carreras del tercer inning, después de un pésimo corrido de Jorge Alomá hacia la antesala: Bateó un doble y se lanzó sin medida, acción que en otro contexto puede costar una rayita decisiva. Y luego, Danel activó su astucia manejando el conteo y golpeó un doble frente a Oliver, aprovechando cuenta de 2-0.

Esa fue la clave del rally de dos anotaciones, al menos para darle la oportunidad de subir al plato a Despaigne. La otra rayita importante llegó en el quinto inning, cuando Larduet ejecutó buena pieza golpeando al centerfield una bola alta y, al primer parpadeo del outfielder, se coló en segunda para un doble de piernas.

Lo peor de toda la alineación fue la tanda baja, donde Alexander Ayala y Yosvany Alarcón se tomaron cuatro strikeouts en sus primeros seis turnos. Recuerda: Ayala entró a la Serie del Caribe con un promedio histórico de .207, pero Alarcón estaba peor, registrando apenas .130. ¿Se supone que esto sea un dolor de cabeza para el manager Pablo Civil? Los ajustes nos responderán parte de eso. Por el momento, Jorge Alomá lució bastante centrado a la ofensiva, y tuvo un éxito conectando de 4-2 con un doble. También a la defensiva inició un gran double play salvador en el final del octavo inning, que eliminó las únicas posibilidades reales de que los Charros pudieran abrir el marcador.

Fue una gran victoria para los Leñadores de Cuba, aunque, a decir verdad, la maquinaria de los Charros de Jalisco no mostró su mejor estado de rendimiento de manera general a la ofensiva. Por Cuba, la primera perspectiva fue llevada a cabo, lograr el éxito. Pero, de manera general, tanto la parte baja del lineup como el pitcheo de bullpen dejaron algunas dudas sobre su efectividad.

Solo recuerda, no todos los días estás bajo el efecto que te brinda la garantía de tener sobre la colina a Lázaro Blanco, compitiendo a un alto nivel. ¿Va a ser tan fácil ver aperturas—no solo de lanzadores cubanos— de siete o más entradas? ¿Será frecuente dejar una ventaja impecable y algunas fieras domadas para comenzar el movimiento de bullpen?

¿Cuántos juegos podrían ganar los Leñadores anotando apenas tres carreras en esta Serie del Caribe?

Piensa, mientras el efecto de Lázaro Blanco toma aún más valor una y otra vez.

 

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