Serie del Caribe'2019 | 59 años después: ¡Los Toros de Herrera han conseguido el regreso más asombroso en la Serie del Caribe!

Yirsandy Rodríguez

Por Yirsandy Rodríguez | Senior Writer en BaseballdeCuba | @Yirsandy

Feb 11, 2019

A las 6:49 PM de este domingo en el estadio Nacional Rod Carew de Ciudad Panamá, el juego terminó con una pelota volando en dirección hacia el jardín central. Rodrigo Orozco Jr. se movió rápidamente para colocarse debajo, con tanta impaciencia como deseos de saltar...

En el centro del montículo, el cerrador panameño Manny Corpas, que había puesto en cuenta de 0-2 con dos cambios de velocidad a Alfredo Despaigne, dejó la vista fija sobre la esférica suspendida en el aire. Al menos nueve hombres en el campo y varios de los miles de fanáticos que se dieron cita en el parque Rod Carew, levantaron la vista hacia la oscuridad de la noche, persiguiendo el recorrido de la pelota. Había un segundo de silencio, con espacio suficiente para guardar un montón de esperanzas, 69 años después de que el club panameño Carta Vieja Yankees se coronara campeón de una Serie del Caribe en 1950. 

Cuando esa pelota cayó en el guante de Orozco Jr., se había roto el sufrimiento de casi siete décadas para los panameños, esperando el ansiado título en el Clásico Caribeño de béisbol. Con esa imagen histórica y el éxito por 3-1 de los Toros de Herrera sobre los Leñadores de Las Tunas terminó la 61 Serie del Caribe de Béisbol, una victoria sorprendente que se recordará por buen tiempo.

¡Los Toros de Herrera son los campeones de la Serie del Caribe 2019!

El día inaugural, cuando las emociones fueron indescriptibles al ver a Mariano Rivera lanzando la primera bola de la Serie del Caribe, el único jugador de Grandes Ligas que ha sido exaltado de manera unánime al Salón de la Fama de Cooperstown... ¿Pensaste que esto podía suceder? ¿Quiénes eran tus favoritos? ¿Estabas esperando que Puerto Rico ganara su tercera corona en fila? ¡Fallaste! ¿El campeón que esperabas era Venezuela o República Dominicana? No… 

¿Sorpresa? Sí: Te presento a los Toros de Herrera, quienes fueron los dignos campeones representantes de Panamá. Así es, ¡69 años después de coronarse en 1950! 59 años desde que se despidieron de las Series del Caribe sin poder ganar el título en casa, cuando los Elefantes de Cienfuegos arrasaron con marca de 6-0 en 1960. Las emociones brotaban por todas partes. Había fanáticos con banderas de Panamá, otros tocando bien cerca de la plena, mientras varios se fundían en abrazos, disfrutando un momento histórico para el béisbol panameño. Cuando cayó el out 27, los jugadores de los Toros perdieron el control, y una locura de emoción se apoderó de todos.

Esta es la historia de los Toros de Herrera, regresando 59 años después al Clásico Caribeño. Aquí hay alguien que no dejó de disfrutar cada pitcheo, para luego entregarle todos los detalles que necesita usted, ¡estimado lector!

LA APERTURA DE HAROLD ARAUZ, EL BULLPEN…

Tenías que verlo lanzar. Arauz fue tan dominante, que posiblemente la mitad del estadio sabía que iba a lanzar su curveball y, aun así, los bateadores cubanos abanicaban sin poder golpear la pelota. Para entonces, la única defensa de ellos parecía que era algo tan simple como dejarla pasar. Dominó cuatro entradas con apenas 41-pitcheos. Ponchó a cuatro en fila y no permitió elevados más allá del infield. Su única complicación llegó por un doble de Alfredo Despaigne, un sencillo remolcador de Carlos Benítez y un error en tiro del antesalista Elmer Reyes en el inicio del 5to.

Dos outs, par de corredores en posición anotadora—aunque aún estoy pensando si otro corredor y no Benítez, pudo haber anotado después de la pifia en tiro con dos outs. Luego de sobrepasar la intensidad de 62 pitcheos contra 17 oponentes, Arauz se enfrentaba a su más alto reto en el juego. La prueba era dominar al emergente enviado por el cátcher Oscar Valdés, el veterano de 42 años Danel Castro. ¿Qué sucedió entonces? Diez pitcheos después, Arauz venció a Danel Castro quien elevó a primera base, en un turno que valió el juego.

Durante el último tercio, el bullpen estaba listo para defender la ventaja mínima. Así pues, el movimiento comenzó cuando Yanieski Larduet inició el sexto inning con un sencillo en toque de pelota. El zurdo Anfernee Benítez frenó en tres pitcheos a Jorge Yhonson, quien intentó el toque de bola y se fue ponchado en dos strikes — ¿usted también esperaba un emergente? Con un out, Benítez resolvió un rodado para double play de Frederich Cepeda, que rompió los corazones de los cubanos. Así fue. Desde la altura del sexto en adelante, los relevistas panameños fueron intratables.

TRES CARRERAS ERAN SUFICIENTES

He aquí dónde este lineup de los Toros llegó a sorprendernos: En el dominio del terreno de juego, y cierta ventaja al jugar de noche. Tal vez no hayas reparado en eso, pero los partidos de Panamá siempre fueron programados en horario nocturno. Ese era el horario idóneo para aspirar a ver mayor asistencia del público y, al mismo tiempo, también permitía aprovechar las bondades del clima, que favorecían un poco más a la ofensiva. 

Con las dos anotaciones del primer inning, 2 horas y 40 minutos después del play ball supimos que habrían sido suficientes. El ataque fue tan rápido, que la tanda de 2-3-4 armó un rally de dos anotaciones, con un doble, dos sencillo y una base robada. Jilton Calderón fue quien abrió la chispa, para que luego el dúo de Allen Córdova (se robó tercera impunemente) y Elmer Reyes pusieran el juego 2-0. En apenas cuatro bateadores enfrentados, parecía que la tierra se tragaría a Freddy Asiel, pero el corajudo lanzador villaclareño superó el mal momento. Obligó a Javier Guerra a roletear para double play y, de ahí en adelante, admitió un solo embasado por hit hasta el séptimo con dos outs. 

Fue otra gran apertura dominante sin suerte, que terminó cuando los Toros anotaron su tercera carrera en el séptimo, después de un flyball de Jonathan Gálvez detrás de tercera que se convirtió en doble (ayudado por la pasividad de Gracial y Despaigne al buscar la pelota). Y, contra el bateador siguiente, a Vladimir García se le complicó su relevo cuando soltó una curveball a la tierra, que el cátcher Yosvany Alarcón no pudo bloquear. Tras el wild pitch, Rodrigo Vigil exterminó a Cuba, con un sencillo al center field que puso el juego 3-1. La ventaja era solo de dos carreras, pero pesaba lo suficiente para un equipo que navegó por el torneo sin poder limar sus insuficiencias ofensivas. 

Esta vez, no hubo queja alguna del pitcheo cubano, impecable sobre la colina del parque Rod Carew: Iniciaron el juego final lanzando para 0.97 ERA, 1.00 WHIP y le habían permitido promedio de .209 a los oponentes. ¿Buenas notas? Esto fue más asombroso: ¡Ninguno de los 144 oponente enfrentados se apuntó un extra base! Y eso que, de los 13 lanzadores de la selección, cuatro nunca subieron a la lomita: Dariel Góngora (quien fue líder con 12 victorias y seis juegos completos en la temporada 2018 del béisbol cubano), Yadián Martínez (el mejor lanzador en promedio de victorias), Alberto Pablo Civil y Yosbel Alarcón. 

¿Se le podía pedir más a ese pitcheo, que llegó al día final lanzando para 0.97 ERA y terminó con 1.40?... ¿Fue factible entonces una nómina con 13 lanzadores? Al final, se necesitaron variantes para el lineup. ¿No crees? Aquí hay algunas notas que lo demuestran:

  • Solo tres bateadores del equipo habían marcado una impulsada. De las siete totales en 149 PAs, Alfredo Despaigne registró cinco, mientras Frederich Cepeda se apuntaba una al igual que Carlos Benítez —por un paseo con bases llenas. Incluso, una de las carreras decisivas para el pase a la final, no necesitó remolque. Fue construida por las piernas de Yuniesky Larduet, quien se robó tercera este sábado y, en la misma jugada, anotó aprovechando un tiro desviado del cátcher de Venezuela Carlos Apodaca.
  • El OBP de .274 se presentaba en la final como el segundo peor en la historia del team Cuba durante los últimos 30 años. Con apenas 40 embasados en 149 PAs, solo el OBP de los Tigres de Ciego de Ávila (.269) en la Serie del Caribe de 2016, había sido peor que ese.
  • Los bateadores empujaron a solo 7 de los 48 corredores que encontraron en posición de anotar.
  • Ningún bateador había golpeado jonrones, pero esto es algo que vamos a perdonar, dadas las dificultades de mandar un elevado más allá de los límites en el estadio Nacional Rod Carew. Sin embargo, el slugging, que también puede ser alimentado por extra bases dobles o triples, era de apenas .248.

Por esta vez, se impone aceptar que el título de los Toros de Herrera se torna aún más especial por haberle ganado a una selección cubana. La sorpresa llegó casi seis décadas después (59 años) de ver coronarse a los teams Cuba en tres ocasiones consecutivas jugando en Panamá: Leones del Habana en 1952, y los Elefantes de Cienfuegos en 1956 y 1960. Ahora, 69 años después de aquel único título de Panamá en San Juan 1950, no habrá final para la celebración de esta corona de 2019.

Panamá Campeón

¡Felicidades a los Toros de Herrera!

Gracias por las emociones, la entrega y los grandes momentos que disfrutamos en la Serie del Caribe, durante una de las semanas más esperadas cada año para estar atentos a nuestro pasatiempo preferido.

¡Que viva el béisbol!

 

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