Cuba ante su prueba más exigente dentro del Grupo A del Clásico Mundial de Béisbol 2026
La selección regresa al estadio Hiram Bithorn de Puerto Rico, 20 años después de su histórico andar en el torneo inaugural
Con el VI Clásico Mundial de Béisbol a solo días de comenzar, el equipo cubano ya afina detalles en Arizona antes de viajar a San Juan, Puerto Rico, donde disputará el Grupo A en el emblemático Hiram Bithorn Stadium.
Bajo la dirección de Germán Mesa, Cuba intentará repetir —o al menos acercarse— a la histórica actuación de 2023, cuando logró colarse entre los cuatro mejores del torneo. Sin embargo, el escenario competitivo por el Grupo A de 2026 luce mucho más complejo.
El ranking más bajo… y una realidad innegable
Cuba llega con el peor Ranking Mundial WBSC previo a un Clásico en su historia. Aunque el ranking no determina el rendimiento de un equipo específico —especialmente en un torneo corto—, sí refleja una tendencia:
- Menor profundidad estructural.
- Descenso del nivel competitivo dentro del torneo principal de la isla, la Serie Nacional.
- Dependencia creciente del talento que se desarrolla fuera del país en ligas profesionales internacionales.
Pero si miramos el historial ante sus rivales del Grupo A desde 1998 (con profesionales admitidos en eventos oficiales como los propios Clásicos Mundiales, Juegos Olímpicos, torneos Pre-Olímpicos, Premier12, las extintas Copas del Mundo e Intercontinentales, Juegos Panamericanos y Centroamericanos). en todos, donde verdaderos elencos nacionales participaron – excluyo Series del Caribe y Serie de las Américas - Cuba supera históricamente a sus rivales de Grupo y los números son contundentes
🆚 Panamá: 14–1 (la única derrota fue por marcador de 4-3 durante los Juegos Panamericanos de 2007 en Río de Janeiro, Brasil, con el cubano Alfonso Urquiola al mando de los panameños)
🆚 Colombia: 5–1 (única derrota de 6-1 en los Panamericanos de 2019 en Lima, Perú)
🆚 Puerto Rico: 10–4 (derrotas de 12-2 por KO en 7 entradas en el Clásico Mundial de 2006, 5-2 en la Copa Mundial de 2009, 8-1 en los Centroamericanos de 2018 y 5-4, en extra innings de 8 entradas, en los Centroamericanos de 2023)
🆚 Canadá: 13–6 (derrotas de 8-1 en los Panamericanos de 1999, 3-1 en los Panamericanos de 2015, 5-1 en el Premier12, 8-6 en los Panamericanos de 2019, 3-0 en el Premier12 de 2019, 6-5 en el Pre-Olímpico de 2021)
Balance total: 42–12 (78% de victorias) y de seguro no esperabas fuera Canadá el que le hubiera infligido más derrotas a Cuba de 1998 a la fecha. Pero hay un problema con estos resultados históricos y es bien simple: el béisbol actual no vive del pasado.
El bullpen decidirá el destino
En fase de grupos del Clásico Mundial, donde los abridores rara vez superan los 65 lanzamientos - requiriendo además cuatro días de descanso de pasar de 50 lanzamientos -, el peso real del pitcheo abridor se reduce considerablemente.
Luego, cuando uno observa selecciones como las de Estados Unidos y República Dominicana, presentando rotaciones compuestas por abridores consolidados en Grandes Ligas, podría pensarse que esa superioridad marcará diferencias inmediatas. Sin embargo, en la fase de grupos del Clásico Mundial ese impacto tiende a diluirse.
Las estrictas limitaciones de lanzamientos en las rondas iniciales reducen considerablemente la influencia de los abridores, quienes difícilmente puedan trabajar profundo en los encuentros. Como consecuencia, el peso estratégico recae en el bullpen.
En este formato corto, los partidos suelen definirse a partir del sexto inning. La capacidad de administrar el relevo, contener rallies y cerrar juegos ajustados termina siendo el verdadero factor que marcará la diferencia. Más allá del prestigio de las rotaciones abridoras, será la profundidad y eficacia del cuerpo de relevistas lo que decidirá la gran mayoría de los encuentros en la ronda de grupos de este Clásico Mundial 2026.

Aquí Cuba tiene un arma diferencial: Raidel Martínez. Si los juegos ante Panamá, Colombia o Canadá - considerando sobre todo que la alineación de Puerto Rico y, además jugando en casa, luce la más sólida - llegan apretados a los finales o con Cuba mostrando mínimas ventajas, su presencia puede inclinar la balanza.
El cuerpo de relevo también contará con nombres experimentados y brazos capaces de asumir múltiples roles, entre ellos Yariel Rodríguez —más valioso como relevista multi-inning—, Yoan López, Emmanuel Chapman, Darién Núñez, Luis M. Romero - recordar su fenomenal trabajo en 2023 - y Frank A. Álvarez.
Es por eso que hombres como el estelar Liván Moinelo, podría ser más determinante en rondas eliminatorias que en la fase inicial, donde las limitaciones de lanzamientos reducen el impacto real de los abridores.
La verdadera interrogante: ¿cómo producirá carreras Cuba?
Aquí está el punto que encuentro más delicado de la formación de este elenco de Cuba.
Si el lineup titular incluye regularmente a veteranos como Alexei Ramírez (44 años), Alfredo Despaigne (39), Roel Santos (38) y Erisbel Arruebarrena (cumple 36 el 25 de marzo venidero), el equipo podría presentar un gran dilema con la velocidad en bases, lo cual se traduce a menor presión ofensiva sobre rivales y la defensa, además de una gran dependencia de grandes batazos para definir choques.
La realidad es que en el béisbol moderno como el que se juega en el Clásico Mundial, además de la gran mayoría de los jugadores poseer un alto nivel de profesionalidad, la agresividad, la versatilidad y la capacidad de fabricar carreras pesan más que la experiencia acumulada.

A mi modo de ver, nombres como los de Alexander Vargas, Cristian Rodríguez y Malcom Núñez, podrían aportar mayor dinamismo si reciben mayor protagonismo que se traduce en oportunidades.
Yoán Moncada aparece como la pieza ofensiva más determinante del roster. Si asume desde el inicio el rol de motor ofensivo - recordar su pobre impacto y el de Luis Robert en los dos choques iniciales de la edición de 2023 -, pues Cuba tendrá mayores posibilidades de competir y por ende de obtener victorias en un grupo extremadamente equilibrado.
A mi modo de ver el escenario que se avecina por el Grupo A, Puerto Rico y Canadá aparecen como los favoritos naturales. Si hablamos sin romanticismos, Puerto Rico jugará en casa, es cierto que con presión, pero a la vez con energía del público y no solo con el mejor roster ofensivo del Grupo A, sino también con un historial como uno de los elencos más ganadores en ediciones de Clásicos Mundiales.
Canadá presenta una ofensiva poderosa y profundidad en su roster, esta vez no le ha tocado jugar en un grupo como el de 2023, donde dos de los tres mejores elencos del torneo estuvieron ubicados, en las selecciones de México y Estados Unidos, pero además, en la arena internacional el elenco ya ha aprendido a ganar con sus dos títulos panamericanos.
Los otros dos rivales del grupo lucen, en el papel, como enfrentamientos que pudieran generar triunfos para el elenco cubano. Sin embargo, tanto Colombia como Panamá han reducido brechas históricas y hoy presentan estructuras mucho más competitivas que en años anteriores. Colombia resulta el vigente campeón panamericano de 2023 y lleva posiblemente su mejor roster de la historia a Clásicos Mundiales. Ante ellos, ya no se trata de compromisos de trámite, sino de juegos que exigirán que Cuba juege su mejor béisbol.
El verdadero problema radica en el margen matemático. Con apenas dos victorias, la clasificación podría quedar sujeta no solo al propio desempeño del elenco, sino también a lo que hagan los rivales entre sí. En un grupo tan equilibrado, los escenarios de desempate, el diferencial de carreras y hasta el orden de enfrentamientos pueden resultar determinantes.
Y ahí entra un factor inevitable en torneos cortos: la suerte. ¿No me cree? Basta recordar lo ocurrido en 2023, cuando para Cuba, que inició con dos derrotas la ronda de grupos, el panorama clasificatorio le cambió dramáticamente en cuestión de entradas y de resultados no esperados. En este formato, controlar tú destino no siempre es suficiente; a veces también se necesita que las piezas externas encajen favorablemente.
A decir verdad, y creo no es un secreto para nadie, Cuba no parte como favorita dentro del torneo y, si hablamos objetivamente, tampoco parece estar entre los dos principales candidatos del Grupo A.
Pero en torneos cortos como este, el margen entre avanzar y quedar eliminado puede ser mínimo y un gran peso no solo caerá en los jugadores, sino en el manejo que se haga de ellos.
Lo que necesita Cuba para avanzar
Para los cubanos, además de su histórica tradición y el peso de la camiseta que influye incluso en algún que otro rival - pese a lo desastroso del elenco de la isla en reciente pasado internacional -, convertir juegos en duelos de bajo carreraje resultará vital y necesitará, a toda costa, un Yoán Moncada listo para destrozar la pelota desde el inicio del torneo.

El elenco de la isla, por demás, debe tratar de maximizar el impacto del bullpen, mientras la dirección deberá pensar en construir un lineup más dinámico y agresivo, que además, cumpla con poder defender con solidez para evitar innings grandes que saquen al elenco rápidamente de un partido.
Es cierto que, considerando su rol como as del pitcheo, el mentor cubano deberá administrar estratégicamente a Moinelo pensando en la posibilidad de avanzar a la ronda de cuartos de final, luego hay casi seguridad que el pinareño tiene la pelota para el juego inaugural de Cuba ante Panamá el 6 de marzo.
Pero la realidad es que de Cuba lograr un arranque de 2–1 en los tres primeros encuentros, el panorama cambia completamente, y definitivamente el choque ante Canadá el venidero 11 de marzo, pudiera convertirse en uno de esos que no se olvidan.
La primera señal en Arizona
Tras jugar parte del elenco una serie internacional de cuatro encuentros ante Nicaragua, la primera muestra real llegará cuando Cuba, finalmente con su roster del Clásico Mundial completo, enfrente este miércoles desde las 3:05 pm - hora de Cuba y el este de EEUU - al elenco de Grandes Ligas Kansas City Royals, en el Surprise Stadium de la ciudad de Surprise en Arizona.
Más allá del resultado, ese choque permitirá a todos ver un orden ofensivo real - y quizás una muestra del elenco que saldrá al terreno ante Panamá el venidero 6 de marzo -, cómo se manejarán los roles para los relevistas y qué estrategias comienza a usar el alto mando cubano con el resto de jugadores incorporados y por vez primera bajo las órdenes del capitalino Mesa.
Al final y de cara a esta VI edición del Clásico Mundial, no es un secreto que Cuba tiene su talento para competir y lo sabe hacer basado en su gran historial internacional, pero también carga con interrogantes ofensivas claras y con un abridor como Liván Moinelo que todavía está por probarse en ese rol a este nivel.

Lo dijimos, Cuba no es favorita pero a decir verdad, no lo necesita ser. En torneos internacionales como el Clásico Mundial, basta con ejecutar mejor que los rivales en los momentos precisos del juego y, aunque esto constituye también una deuda para el muchas veces arcaico estilo de juego de recientes elencos nacionales de Cuba, hay posibilidades de que el conjunto pueda imponer un estilo que necesita encontrar. Si Cuba logra hacer esto y cerrar partidos ajustados, el boleto a los cuartos de final resulta una posibilidad real.
Para todos los aficionados del elenco nacional no creo la pregunta sea si el equipo puede o no competir, la pregunta real es si podrá producir lo suficiente cuando más lo necesite. Ahí estará la verdadera prueba del conjunto. No en su capacidad de competir, sino en su capacidad de responder cuando el torneo exija su máximo nivel.
Autor
Desde el 2003 al frente de BaseballdeCuba.com. Apasionado a la historia de este deporte en la isla de Cuba.