El Clásico Mundial 2026 deja a Venezuela en la cima… y expone la crisis del béisbol cubano con todos sus factores

La Federación Cubana de Béisbol deberá emprender cambios profundos y estructurales si aspira a defender la posición histórica del béisbol cubano en el escenario internacional

El Clásico Mundial 2026 deja a Venezuela en la cima… y expone la crisis del béisbol cubano con todos sus factores
(Foto: Mary DeCicco/WBCI/MLB)

La sexta edición del Clásico Mundial de Béisbol ya es historia, tras el estruendoso y merecido triunfo de Venezuela, que se impuso 3-2 a los anfitriones Estados Unidos en una final espectacular.

El torneo volvió a reunir a la élite del béisbol mundial —o al menos a su gran mayoría— en un evento que sigue creciendo en relevancia con cada edición. Aun así, persisten aspectos por pulir, algunos incluso insólitos para una competición de este nivel, lo que todavía limita su comparación con eventos globales como la Copa Mundial de Fútbol.

Sin embargo, más allá del éxito organizativo y deportivo, el torneo dejó una lectura particularmente dura en el caso de Cuba.

Cuba: el punto más bajo en su historia dentro del Clásico

Para el equipo cubano, el Clásico 2026 representó la peor actuación en las seis ediciones del torneo.

A lo largo de los 20 años de existencia del evento, Cuba ha pasado de ser potencia dominante a un equipo relegado a un segundo plano competitivo.

Aunque el desempeño en términos de victorias y derrotas fue similar al de 2023 en la fase de grupos, el contexto fue completamente distinto: el nivel global del torneo ha crecido, y esta vez Cuba quedó relegada por Puerto Rico y Canadá, en un grupo extremadamente competitivo, pero que al final no poseía el talento de otros en términos de la presencia total de jugadores de nivel.

Aunque ambos equipos partían como favoritos dentro del Grupo A, este terminó siendo uno de los grupos más débilmente equilibrados del torneo, como lo evidencia el hecho de que ninguno de sus clasificados logró avanzar más allá de los cuartos de final.

Para Cuba el problema estructural: ausencia de talento MLB

En el caso de Cuba, uno de los factores más determinantes fue la limitada presencia de jugadores de Grandes Ligas.

En un torneo donde la mayoría de las selecciones cuenta con una base sólida de talento MLB, Cuba apenas presentó dos jugadores provenientes de ese nivel.

Esta desventaja estructural condicionó desde el inicio la competitividad del equipo dirigido por Germán Mesa.

Si bien la Federación Cubana de Béisbol (FCB) ha apostado por jugadores en ligas extranjeras —especialmente en Japón—, la realidad es que esto no ha sido suficiente para cubrir todas las necesidades del roster.

Casos como Liván Moinelo y Raidel Martínez destacan en la NPB (Nippon Professional Baseball League), pero son excepciones dentro de un sistema que no ha logrado expandirse de forma eficiente hacia los principales mercados del béisbol profesional.

(Foto: Mary DeCicco/WBCI/MLB)

Un problema de décadas: decisiones tardías y falta de apertura

La crisis actual no es reciente. Es el resultado de décadas de decisiones erróneas o tardías.

Tras la apertura del béisbol internacional al profesionalismo en 1998, Cuba logró sostenerse competitiva como potencia prácticamente hasta 2011. Sin embargo, la falta de adaptación al nuevo contexto global terminó pasando factura.

Durante los años 2000, mientras el resto del mundo integraba talento profesional, las autoridades cubanas mantuvieron restricciones que limitaron el desarrollo y proyección de sus jugadores.

El resultado fue inevitable: éxodo sostenido de talento, debilitamiento de la Liga Cubana - la Serie Nacional - y por ende la pérdida progresiva de competitividad internacional.

Un precedente histórico: los años 40 y 50

Curiosamente, la situación actual tiene paralelos históricos con los años 40 y 50 del siglo pasado.

En aquella época, con el béisbol internacional todavía reservado para aficionados y Cuba sin restricciones totales en MLB tras romperse la barrera racial con la llegada de Jackie Robinson a los Brooklyn Dodgers en 1947, el talento aficionado de la isla comenzó a dar el salto al profesionalismo con mayor rapidez.

A finales de la década de 1940, y en gran medida impulsado por la labor del scout más influyente que ha tenido Cuba, Joe Cambria, los torneos amateurs del país comenzaron a perder calidad. Como consecuencia, los elencos nacionales que participaban en eventos como la Serie Mundial Amateur, los Juegos Centroamericanos y los Juegos Panamericanos se vieron directamente afectados.

Una muestra clara de este deterioro fue la ausencia del equipo cubano en la Serie Mundial Amateur de 1948 en Nicaragua, así como en los Juegos Centroamericanos de 1954 y los Juegos Panamericanos de 1955, ambos celebrados en México.

Se estima que Cambria firmó alrededor de 400 jugadores cubanos —mediante métodos de diversa índole— a lo largo de un período de aproximadamente 30 años, iniciado de forma tímida en 1932 y extendido hasta 1962, aunque con un crecimiento acelerado a partir de 1947.

El impacto de este proceso fue tal que el reconocido periodista deportivo cubano Jess Losada, desde la revista Carteles, impulsó una campaña contra Cambria calificándolo como el Cristóbal Colón del béisbol, aludiendo a su afán por descubrir y apropiarse de los tesoros de la isla.

Hoy, aunque el contexto es distinto, el efecto es similar: pérdida de talento interno y debilitamiento estructural del sistema.

El golpe político: el acuerdo MLB–Cuba que nunca fue

Uno de los puntos de inflexión más importantes ocurrió entre 2018 y 2019, cuando MLB, la MLBPA y la FBC anunciaron un acuerdo el 19 de diciembre de 2018.

Era el cuarto acuerdo de este tipo que MLB firmaba, uniéndose al que la entidad tenía con la Nippon Professional Baseball (NPB) de Japón, la Korea Baseball Organization (KBO) de Corea del Sur y la Chinese Professional Baseball League (CPBL) de Taiwán.

El acuerdo habría permitido a los jugadores cubanos firmar contratos sin necesidad de abandonar el país, manteniendo vínculos con la isla.

Apenas unos meses después, en abril de 2019, la FCB dio el primer paso al liberar a 34 peloteros de su sistema, con el objetivo de que pudieran concretar firmas con organizaciones de las Grandes Ligas.

En aquel momento, bajo la primera presidencia de Donald Trump, una parte significativa del exilio cubano —liderada por el actual Secretario de Estado, Marco Rubio, quien calificó el convenio como “ilegal e inmoral”— se movilizó para boicotear el acuerdo. Este representaba un paso de enorme importancia en la formalización del desarrollo y bienestar de los jugadores cubanos.

Siguiendo un modelo similar al sistema de posting utilizado en Japón, el acuerdo establecía que los peloteros podrían recibir el 100 % de sus bonos de firma, mientras que las organizaciones de Grandes Ligas pagarían un 25 % adicional a la FCB como tarifa de liberación.

Asimismo, los jugadores estarían sujetos al pago de impuestos sobre la renta y sobre sus ingresos en el extranjero.

Sin embargo, el acuerdo fue boicoteado y cancelado tras presiones políticas en Estados Unidos, lo que terminó cerrando una oportunidad histórica para el béisbol cubano.

A partir de ese momento, muchos jugadores optaron por salir del país para tomar control de sus carreras, acelerando aún más el declive del sistema nacional beisbolero y por ende, de los elencos nacionales.

Aperturas tardías… y aún incompletas

Ante pocas alternativas, para el Clásico Mundial de 2023, Cuba dio un paso importante al permitir la inclusión en su roster de jugadores de MLB y Ligas Menores.

En aquel entonces, el equipo cubano incluyó a jugadores de Grandes Ligas como Luis Robert Jr., Andy Ibáñez y Yoán Moncada, mientras un elevado porcentaje de peloteros de Ligas Menores también se integró al conjunto nacional.

El elenco revirtió un inicio desastroso en el Grupo A del torneo, logrando dos victorias que le permitieron encaminarse hasta su segunda semifinal en la historia, en gran medida favorecido por rivales de menor calibre y con limitado talento de Grandes Ligas.

Pero incluso esa apertura fue parcial:

  • Se excluyeron jugadores que abandonaron delegaciones nacionales
  • Se limitaron opciones de descendientes cubanos elegibles

Para 2026, algunos avances adicionales —como la inclusión de Yariel Rodríguez, quien había roto contrato con la FCB e incluso había estado amenazado de una demanda por la misma— evidenciaron cierta flexibilidad; sin embargo, las restricciones claves se mantuvieron, marcando otra gran falla de la Federación Cubana de Béisbol frente a la realidad del béisbol internacional y particularmente del cubano.

No se puede obviar, además, la campaña impulsada por diversos medios fuera de Cuba para desalentar la participación de jugadores cubanos que desean integrar el equipo nacional. Ya es conocido el fallido intento de conformar un elenco cubano independiente antes del Clásico Mundial de 2023, uno de los episodios más sin sentido y polémico que enfrentaron los organizadores del torneo.

El uso de argumentos políticos como justificación ha derivado en una situación que continúa siendo, en la práctica, discriminatoria para aquellos jugadores que desean representar a su país. Estos peloteros terminan siendo cuestionados y señalados, al asociárseles con posturas políticas que, en realidad, no enfrentan otras selecciones en el contexto del torneo.

El resultado: un roster de Cuba nuevamente incompleto frente a potencias que sí presentan su máximo talento disponible.

Conclusión: una crisis que trasciende el terreno

La realidad del béisbol cubano es compleja y multifactorial. Existen factores estructurales, pero a esto se suman decisiones administrativas erróneas, un contexto económico adverso y la persistencia de influencias políticas, de ambos lados del estrecho de la Florida, que continúan condicionando su desarrollo.

Todo converge en un mismo resultado con la formación de un equipo nacional a la merced de lo disponible: la pérdida de competitividad en el escenario internacional, dígase ahora el Clásico Mundial, pero en otros eventos también en general.

Mientras el Clásico Mundial continúa creciendo y consolidándose como el principal evento global del béisbol, Cuba enfrenta el desafío más grande de su historia reciente: redefinir su modelo para volver a ser relevante.

Autor

Ray Otero
Ray Otero

Desde el 2003 al frente de BaseballdeCuba.com. Apasionado a la historia de este deporte en la isla de Cuba.

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