El Leadoff: ¿Cuba?... Sin instinto ni determinación
El instante que expuso las persistentes deficiencias de Cuba: más allá de una derrota, la falta de instinto y estrategia que encendió las alarmas a días del Clásico Mundial
Bien, espero que tengas un feliz miércoles. Aquí estamos nuevamente en EL LEADOFF. Hablemos un poco de béisbol. Escribiré mi habitual columna de análisis y opinión, esta vez para adentrarnos en la acción de la selección nacional cubana con vistas al venidero Clásico Mundial de Béisbol 2026. Espero que lo disfrutes.
El béisbol se mide en pulgadas y milisegundos, en ángulos de lanzamiento y velocidades de salida. Pero a veces, todo lo que necesitas saber sobre un equipo cabe en un instante, en un parpadeo que la defensa no alcanza a ver.
Ese momento llegó en la sexta entrada, cuando Dustin Brown —un nombre probablemente desconocido para el team Cuba— decidió que las reglas del juego convencional no aplicaban.
Corredor en tercera. El corredor en primera, Drew Waters, salió disparado hacia segunda. Y Brown, en lugar de quedarse quieto, simplemente no se detuvo. Salió hacia el plato con la clase de determinación que no se enseña en las clínicas de béisbol. 29.4 pies por segundo de puro instinto. El cátcher Omar Hernández reaccionó en 0.4 segundos —un tiempo respetable— pero ya era tarde. La carrera estaba anotada. 4-0. Y la jugada, un doble robo “demorado” que sonará en las repeticiones como una obra de arte del small ball, expuso algo más profundo: una defensa cubana congelada, atrapada en el instante, preguntándose qué había pasado.
Los Reales de Kansas City, sin Bobby Witt Jr., sin Salvador Pérez, sin Vinnie Pasquantino ni Maikel García, cuatro de sus estrellas que estarán en el Clásico, le dieron una lección de béisbol a la selección cubana. Y no fue con jonrones de 421 pies —aunque Michael Massey conectó uno de esos en la primera entrada, un batazo de 102.4 mph con ángulo de 32 grados que no dejó dudas—. Fue con la suma de pequeños detalles, con la precisión de un reloj suizo y la agresividad de un equipo que entiende que las carreras también se fabrican, no solo se batean.
El problema de Cuba no fue Denny Larrondo, aunque fue golpeado con solidez y cometió varios errores de comando: 5 hits, 3 carreras en dos entradas. Larrondo fue víctima de algo más sistémico. En cuenta de 0-2 contra Lane Thomas, con dos strikes, decidió tirar su segunda curva del turno.

Los números de Thomas contra curvas en MLB eran elocuentes: 97.8 mph de velocidad de salida en 2025, 94.1 en 2024. La pelota salió a 105.7 mph. No fue un error de Larrondo. Fue un equipo que demostró no tener un plan estratégico preciso.
Y, luego, las deficiencias de Ariel Martínez en el left field. Un cátcher reconvertido, que pasó a primera base, ahora jardinero por necesidad.
El doble de Lane Thomas que debió ser out. Video: Royals MLB.
El elevado de Thomas —que debió ser out— picó detrás de él y estremeció la barda. Un outfielder promedio lo habría fildeado, y el inning hubiera sido otro. Pero el promedio no está viajando a San Juan. El promedio no está en este roster. Germán Mesa sacrifica defensa por ofensiva, pero Martínez terminó de 3-0 con un ponche. El sacrificio no rindió dividendos y se acaba el tiempo de probar.
El problema fue la segunda entrada, cuando Josh Rojas conectó un triple por la línea de primera —90.2 mph, suficiente— y anotó por un rodado de Kyle Isbel. Tres carreras en ocho turnos al plato de los Reales. El daño estaba hecho antes de que muchos aficionados encontraran sus asientos.
Tras las tribulaciones monticulares de Larrondo llegaron los relevistas cubanos. Yariel Rodríguez, impecable: una entrada y dos tercios, un hit, dos ponches. Emmanuel Chapman, eléctrico: un inning en blanco. Pedro Santos, Raidel Martínez... todos cero. El bullpen cubano permitió una carrera en seis entradas. Una. Y aun así, la pizarra terminó por 4-0.
Porque enfrente había una muralla llamada Ryan Bergert, un derecho de 24 años que viene de lanzar 15 aperturas con efectividad de 3.66 y 1.4 bWAR en 2025, pero que el martes parecía un as en el montículo del Surprise Stadium. Tres entradas casi perfectas. Seis de los diez bateadores que enfrentó vieron strike en el primer lanzamiento. Su mezcla generó siete swings y fallos. Cero hits. La receta era simple: atacar primero, atacar siempre.
Cuando Bergert se despidió, vino Félix Arronde, cubano de nacimiento, lanzando para los Reales. Luego Lucas Erceg, Aaron Sánchez, Dennis Colleran—que lanzó fuego a 99 mph—y Beck Way. Nueve entradas, seis hits, cero carreras. Una blanqueada que debería preocupar a cualquiera que tenga esperanzas para Cuba en el Clásico.
Los números fríos son despiadados: Cuba dejó seis corredores en base, la mitad de ellos en tercera. Se fueron de 5-0 con corredores en posición de anotar. De las diez bolas con menor velocidad de salida en todo el juego, siete fueron de bateadores cubanos. Los batazos más fuertes —el rodado de Yoelkis Guibert a 108.1 mph, la línea de Ariel Martínez a 101 mph— terminaron en outs. El de Martínez, específicamente, en una doble matanza que mató el cuarto inning cuando atraparon fuera de base a Moncada.
Yoán Moncada, el único titular de MLB en el lineup de Cuba, se fue de 3-1 con dos ponches. Su turno en la octava entrada, con corredores en primera y segunda y un out, fue el microcosmos de su carrera reciente: cuenta de 2-2, sweeper de Colleran, swing y fallo. La tasa de whiffs de Moncada contra rompimientos en 2025 fue de 49.4 por ciento. Su xBA contra esos pitcheos: .164. Los números no mienten, y el sweeper no perdonó.
Roel Santos, de 4-2, fue la excepción. El resto, silencio. Erisbel Arruebarrena, de 4-0 con dos ponches y un rodado para doble matanza. Yiddi Cappe, de 3-0 con corredores en base en dos turnos. Alfredo Despaigne, un infield hit (que recorrió un pie, según StatCast) en cuatro turnos.
Hay una imagen que vale más que cualquier estadística: la del cátcher Omar Hernández, quien pertenece a la organización de los Reales, luciendo más cómodo que sus compañeros. Hernández se fue de 2-1 con una base, una base robada y un tiro para coger robando en la séptima. Conoce a estos lanzadores. Sabe dónde están las grietas. Y aun así, ni él pudo descifrar el código para anotar.
A tres días del inicio del Clásico Mundial en San Juan, las preguntas flotan en el aire seco de Arizona: ¿Dónde está la ofensiva? ¿Dónde está el plan? ¿Dónde está ese instinto que mostró Brown en la sexta, esa agresividad calculada que convierte un wild pitch en una carrera, un robo en una obra de arte?
Los Reales jugaron como si el partido importara. Cuba no pudo producir. Este miércoles el duelo será ante los Rojos de Cincinnati. Luego, la selección cubana viajará a Puerto Rico. Pero después de esta tarde en Surprise, Cuba necesita algo más que simplemente un desafío. Necesita determinación.
Necesita menos deslices en momentos decisivos y un instinto más agresivo para atacar. En otras palabras, necesita encontrar la manera de cruzar el plato antes de que sea demasiado tarde.
Autor
Escritor Senior y Editor en BaseballdeCuba.com. Escribo sobre béisbol para mi boletín de Substack, yirsandy.substack.com. Analista sabermétrico sin límites. Miembro de SABR. Comienzo tras el último out. Busco el valor invisible. ¡Hablemos de béisbol!
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