• Yirsandy Rodríguez

El abrumador dominio de Aroldis Chapman está de regreso


Otra vez, el nivel de dominio es impresionante:


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23 BF

6 IP

18 OUTS

16 STRIKEOUTS

2 FIELD OUT


¡Espera!... ¿18 outs y 16 de ellos por la vía de los strikes? ¡Correcto! ¡Sí, esos números son abrumadores! Y actualmente en las Grandes Ligas, solo pocos lanzadores podrían registrarlos incluso en una muestra inicial como esa. Así que no necesitamos presentación: ¡La bola rápida imponente de Aroldis Chapman sigue robándose titulares en el Big Show!


Con sus tres ponches este jueves para cerrar el éxito de los Yankees de New York por 6-3 ante los Indios de Cleveland, “Chappy” continuó exhibiendo el poderío de su implacable mezcla de pitcheos, encabezada por la intimidante bola rápida de cuatro costuras tocando las 100 mph. Tras una corta actuación en la pasada campaña, donde Chapman propinó 22 ponches contra 45 oponentes, ya acumula 16 contra los 23 enfrentados este año. Además, igualó la cifra de tres rescates y en sólo seis relevos—siete menos que en 2020—, mientras va camino a los mil ponches (921) en MLB.


A los 33 años y en su 12da temporada—la sexta consecutiva lanzando con los Yankees—, es típico que aparezcan las preocupaciones sobre una posible regresión de Chapman. Por cuestiones de la edad y el exigente rigor al que debe someterse cada jugador para competir en MLB, es razonable cualquier caída de rendimiento. Sin embargo, es justo decir que, a través de su carrera, Chapman ha sido un cerrador consistente.


Ha lanzado a altas velocidades durante toda su vida activa, con nueve de 12 campañas donde aseguró la aparición en al menos 50 juegos como relevista. El ERA más alto de su carrera fue de 3.60 lanzando con los Rojos de Cincinnati en su segundo año (2011) de experiencia, pero la marca general era un brillante 2.23 en 552.1 innings.


Antes de ponchar a tres de los cuatro rivales que enfrentó este jueves en Progressive Field, ningún lanzador en activo con al menos 1,000 bateadores enfrentados registraba una tasa de strikeouts superior a la de Chapman:


Mayor porcentaje de strikeouts SO% de lanzadores en activo con un mínimo de 1,000 BF (bateadores enfrentados)

P

Craig Kimbrel se ha acercado a Chappy, pero hasta ahora el único lanzador en activo con probabilidades de sobrepasar ese 41.4% de strikeouts es el zurdo Josh Hader, quien entró a este jueves con 44.3%, tras registrar 391 ponches contra 882 oponentes.


Es cierto, quizás a Chapman le ha faltado más protagonismo en postemporada y el remate para obtener 40 o más salvamentos—se ha quedado dos veces con 38 (2012 y 2013)—, pero no hay dudas de que sus potencialidades y resultados lo incluyen entre los cerradores más dominantes de la historia.


Este comienzo de temporada, tras un año complicado donde incluso se contagió de COVID-19, va siendo casi perfecto para Chapman. Eso sí, más allá de sus abrumadores registros con tan sólo 94 pitcheos, la gran pregunta es si Chappy volverá a lograr el efecto dominante de sus mejores años.


Por el momento, la velocidad de su bola rápida de cuatro costuras ha vuelto a rozar las 100 mph (99.1), pero lo más atractivo es cómo Chapman está lanzando más en la zona de strike. Sin contar los 14 pitcheos de este jueves, los filtros de StatCast revelaban que Chappy ha lanzado el 56.3% de sus pitcheos en la zona de strike. ¡Ese va siendo su nuevo récord personal!


La media en su carrera ha sido de 50.7% y la de MLB actualmente está en el 48%, mientras la mejor marca personal de Chapman fue el 55.8% que registró entre sus 976 pitcheos de 2016. Desde entonces, en campañas donde Chappy lanzó más de 500 pitcheos, el porcentaje mejor calificado se quedó en 2017 (52.9%). Al año siguiente, en 2018, esa cifra bajó considerablemente hasta 47.9%, y en 2019 subió un tanto a 51%.


Obviamente, mientras más lanzamientos sean ubicados en la zona de strike, crece la posibilidad de que un lanzador de alta velocidad consiga más strikes, aunque esa habilidad no asegura su dominio. En el caso de Chapman, este año también está logrando el menor contacto de sus oponentes en la zona de strike (54.5%), un porcentaje aún más revelador. Siguiendo esa línea de dominio, los dos años más brillantes de Chapman fueron 2015 y 2016, cuando limitó a sus rivales a un 64.8% de contacto en la zona de strike. Esas tasas en comparación con el 71.5% de 2018 y 2019—dejando a un lado la corta muestra de 2020—, sin dudas representan ese valor estadístico que a veces omitimos en los debates sobre la posible regresión de Chapman.


A menos pitcheos en la zona de strike, inevitablemente el porcentaje de los conteos será más desfavorable. Y, a su vez, los lanzamientos en esos conteos por debajo suelen ofrecer ventaja para los rivales. Por ende, cuando este tipo de tendencias se conectan, la expectativa de cada bateador aumentará según sus ajustes y el nivel de habilidades de su swing. Por varias de esas razones, ahora vemos cómo Chappy está tratando de reajustar su enfoque y no piensa sólo en el poder de su prodigioso brazo izquierdo. En este inicio de campaña, está dándole más importancia a la rotación de sus pitcheos, mezclando la split finger, el slider y la sinker, armas en las que Chapman también necesita confiar para definir cada matchup entre sus retos futuros.


Por ahora, tras lanzar los primeros 94 pitcheos de la temporada, el dominio de Chappy ha vuelto a ser abrumador, pero el imponente cerrador cubano necesita seguir ajustándose mientras exhibe una vez más el talento natural que posee y su temple sobre la colina.


(Foto de Aroldis Chapman: Zimbio.com)

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