• Ray Otero-Alonso

La Historia del Béisbol en Cuba

Actualizado: 27 ene

"Había escuchado que los cubanos son un pueblo profundamente religioso. En dos días en Cuba he aprendido que el béisbol es su religión." - Samuel Harold Lacy, Legendario escritor deportivo afroamericano de Baltimore


Sus inicios


La llegada de los norteamericanos a Cuba, supuestos iniciadores del deporte del béisbol en el mundo, se producía debido a la autorización que en el mes de marzo de 1795 el procurador de la isla, José Tomás González, concedía la libre entrada a puerto cubano de cualquier navío procedente de la costa atlántica del vecino país.


Cuba, bajo el dominio colonial español y en una época convulsa como la vivida a partir de la década de 1860, provocaba, entre otras cosas, la cada vez más débil situación económica de España, que entre guerras y la osadía de mantener sus colonias en el “Nuevo Mundo”, hacía que en la isla caribeña Estados Unidos comenzara a ganar importancia económica.


No cabe duda que la vecindad entre Estados Unidos y Cuba tuvo decisiva influencia en la llegada, primero, y expansión, después, del recién creado deporte dentro del área caribeña y otras regiones al sur del continente americano. Con certeza, los historiadores ubican la llegada a Cuba del béisbol entre 1864 y 1866, pero hay muchas disputas sobre cómo y cuándo este deporte se inició pues, por ejemplo, hay documentos del Fondo de Deportes del Archivo Histórico Provincial de Matanzas de fecha tan lejana como 1847, que recogen la prohibición de jugar con ningún tipo de “pelota” en las calles y demás puntos de tránsito público, bajo la pena de perder la bola, ya que la misma dañaba los faroles del alumbrado. Tal decreto bien pudiera estar relacionado a cualquier otro juego, pero también pudiera hacer referencia a los inicios de la práctica del béisbol en la isla.


Sin embargo, con el inicio y desarrollo del “base ball” en Estados Unidos sobre la década de los años 1840, el punto que bien pudiera ser el eje de partida de la llegada oficial del deporte a Cuba, casi todos los historiadores coinciden tiene un nombre, el del habanero Nemesio Guilló. Por la época, muchos jóvenes cubanos habían marchado a cursar estudios en los Estados Unidos, y dentro de ellos estaba Guilló, el cual partió en 1858 hacia el Springville College en Mobile, estado de Alabama, y quien se considera en su regreso a Cuba, en 1864, trajo el primer bate y la primera pelota. Guilló, junto a su hermano Ernesto y un amigo íntimo - Enrique Porto - a raíz del inicio y desarrollo de este deporte en el vecino del norte y dada la popularidad que había adquirido el mismo, decidió introducir los mayores aspectos técnicos en los barrios del Vedado habanero.


Por supuesto que España no estuvo para nada contenta con el nuevo entretenimiento arribado a Cuba. La guerra insurrecta que mantenían los cubanos ante el país europeo hizo que cada día la práctica del béisbol se hiciera más tensa. Pero sería sobre todo a partir del inicio de la primera guerra de independencia, La Guerra de los Diez Años (1868-1878), que muchos comenzaron a utilizar el béisbol como medio de conspiración contra el gobierno español, a tal punto que entre los años 1868 y 1869, las autoridades españolas emitieron la orden de prohibición de su práctica a lo largo y ancho del país. El 1ro de octubre de 1868, Francisco de Lersundi y Ormaechea, Capitán General de la Isla, suprimía la práctica del béisbol en territorio nacional, por considerarlo "...un juego antiespañol y de tendencia insurreccional, contrario al idioma y que propicia el desamor a España..."

Pioneros del Béisbol Cubano
Ernesto Guilló, Emilio Sabourín y Esteban Bellán.

En Cuba, las actividades deportivas que más difusión tenían en la época eran las corridas de toros y las peleas de gallos, por tanto los cubanos, que comenzaban a amar el nuevo deporte, lo comenzaron a llamar "El Rey de los Deportes". Al parecer era muy tarde para más imposiciones españolas y el "insignificante deporte", como también solían llamarlo los mismísimos europeos, había calado tan profundo en el día a día del cubano, que parecía no dejarían de practicarlo tan fácilmente.


Ya para el mismo 1868 el propio Guilló junto a su hermano Ernesto y un grupo de amigos que incluían a Enrique Canal, Francisco y Rafael Saavedra, Ricardo Mora, Alfredo Maruri y Leopoldo de Sola, habían fundado el Habana Base Ball Club (Habana B.B.C.), el mismo año que este elenco por vez primera viaja a Matanzas y derrota a un elenco de marinos norteamericanos anclados en el puerto de esa provincia, completando reparaciones de su barco.

Estadio Palmar de Junco, Matanzas
Estadio Palmar de Junco, Matanzas

Para 1872 el béisbol había tomado un impulso inusitado en la isla. El propio Habana B.B.C. se convierte en el primer elenco profesional de Cuba, seguido en 1874 por el Matanzas B.B.C. Este último territorio, Matanzas, marcaría la historia beisbolera de los cubanos para siempre, primero por la construcción en el territorio del mismo nombre del primer estadio de béisbol en la isla, el Palmar de Junco. Pero, además, por ocurrir en 1867 el hecho más importante para este deporte en el país, la celebración del primer partido de béisbol del que se tenga referencia, además de jugarse, siete años más tarde en el mismo escenario, el primer juego con anotación oficial que se conozca en la isla.


Según nuevas revelaciones de investigaciones realizadas por Juan Martínez de Osaba y Goenaga, Félix Julio Alfonso y Yasel E. Porto Gómez, autores de la primera edición de la Enciclopedia Biográfica del Béisbol Cubano, el primer juego en Cuba aparece registrado en el periódico La Aurora del Yumurí, de Matanzas, en una reseña que menciona que hubo un desafío beisbolero entre jóvenes del comercio habanero y estadounidenses radicados en Matanzas, el 2 de septiembre de 1867 en el Palmar de Junco, y que el choque culminaría con empate. Posteriormente aparece la celebración con anotación oficial de un encuentro de béisbol, el 27 de diciembre de 1874 en el propio Palmar de Junco, con los mencionados clubs de Habana y Matanzas enfrentándose, la crónica aparecida en el periódico "El Artista" también tuvo una reseña en La Aurora del Yumurí el 29 de diciembre de 1874, como aparece a continuación.