• Yirsandy Rodríguez

Los subvalorados del béisbol cubano: Alexander Guerrero — Las Tunas

Actualizado: 28 dic 2021



En esta pretemporada, Yirsandy Rodríguez retomará su columna contándonos las historias de varios de los jugadores más subvalorados del béisbol cubano en este siglo XXI. Inicialmente, habrá una historia cada semana y, luego, a medida que avance la pretemporada en este invierno, esta serie de “Los subvalorados del béisbol cubano” podría aparecer más de una vez por semana. Sí, será divertido y emocionante recordar a varios de los peloteros que quizás no llegaron a ser superestrellas, pero definitivamente aportaron grandeza y entrega a sus respectivos equipos. Esperamos que te sumes a este viaje por el tiempo y lo disfrutes.


 

Con la agresividad que Alexander Guerrero atacó una de las mejores rectas del joven abridor de Metropolitanos, el diestro Antonio Baró, exhibió cada una de las habilidades que suelen encantarnos en los sluggers de poder natural: Nunca renunció a acortar su swing para buscar simplemente un contacto.


Fue ambicioso en cada giro de muñecas.


Estuvo dispuesto a devorar cualquier lanzamiento que cruzara la zona de strike o, simplemente, alguno que Baró intentara dibujar en la esquina lejana. Su paciencia se redujo a centrar la vista únicamente en el ‘túnel’ por donde vendría la esférica de 108 costuras.


Y, en cada intento por golpear, Guerrero—como lo indica su apellido—buscó con persistencia el resultado que logró finalmente cuando su swing compacto encontró en un relampagueante recorrido una recta lanzada con intenciones de atravesar la esquina lejana sobre el home.


El lanzamiento no llegó a la mascota del cátcher Rigoberto Gómez.


Guerrero golpeó a pura destreza, elegancia y, sobre todo, convicción de que había aplastado la pelota con el punto dulce de su bate para sacarla del parque. Se quedó con el madero en la mano, dio tres, cuatro trotes y, antes de saludar al coach de primera, parecía más motivado de lo común al ver cómo su elevado tomaba categoría de jonrón hacia la banda opuesta aquella tarde en el estadio Santiago “Changa” Mederos.


Y esa era exactamente una de las sensaciones que más celebró Guerrero tras golpear el onceno jonrón de su carrera contra Metropolitanos: Produjo hacia el right, un territorio donde sus conexiones habían logrado sobrepasar los límites en sólo el 2.3% (2) de los jonrones (85) que acumulaba en Series Nacionales desde que debutó con los Leñadores de Las Tunas durante la temporada de 2004-2005.


Cuando terminó el juego, recuerdo haberme quedado cerrando los totales de mi hoja de anotación en la cabina de prensa ubicada detrás del home. Casi siempre, tras finalizar los partidos diurnos, el equipo visitador tomaba práctica de bateo. Y, mientras los entrenadores y el carga bates de los Leñadores preparaban su sesión, me sorprendió no ver a Alexander Guerrero alistándose.


Joan Carlos Pedroso, Danel Castro y los hermanos Alarcón, Yosvany y Yordanis, se preparaban para hacer algunos swings. Sin embargo, Guerrero, el único jonronero en la derrota por 7-4 aquel martes contra Metropolitanos en el segundo juego de la serie, prefirió tomar su guante y ubicarse detrás del infield.


A medida que sus compañeros comenzaron a dar batazos, Guerrero disfrutaba capturar cualquier conexión que pasara por el centro del campo, y luego la devolvía con un tiro preciso—como si fuera a sacar out a un corredor—hacia el dugout de primera, donde estaba otra parte de los jugadores fildeando. Así se mantuvo hasta que le tocó acercarse para batear, disfrutando cada instante dentro del terreno de juego.


Al día siguiente, antes de que los Metros completaran una barrida con victorias cerradas por 7-6, 7-4 y 8-7, Guerrero también fue de los primeros infielders en fildear rodados durante una práctica previa al partido. Su fascinación por tener éxito con el madero era visible en cada turno al bate incluso antes de que entrara al plato, pero esa tarde me percaté de que la perspectiva de Guerrero se había expandido.


Hacía cada desplazamiento con la intención de capturar un rodado como si estuviera en pleno juego, no fildeando en una práctica de bateo casi seis horas después de haber entrado al estadio.


Su año anterior no sólo había sido la temporada donde Guerrero registró más jonrones (22), sino también el mejor de su impacto defensivo. Aunque terminó en el sexto lugar entre 13 torpederos calificados con al menos 250-innings defendiendo en la posición, el Factor de Rango de Guerrero (6.04) superó los registrados por Erisbel Arruebarena (5.96) y Yorbis Borroto (5.65), quienes se disputaban la titularidad en el team Cuba a finales de la década del 2000.


Así que el perseverante trabajo ya había sido parte de una rutina inviolable por Alexander Guerrero, capaz de influir positivamente a través de visibles mejorías en sus últimas cinco temporadas: Promedió 5.57 FR, un valor superior al 4.62 de su carrera.


Invaluable legado


Después de ocho temporadas en Series Nacionales, Alexander Guerrero se ubica en el 21er lugar con una frecuencia de 19.0 HR/VB entre los principales bateadores que superaron la cifra de 100 jonrones. Esa es actualmente la frecuencia dominante para cualquier torpedero en la historia de las Series Nacionales, y la quinta marca entre jugadores de posición que no fueron inicialistas durante la mayor parte de su carrera. Delante de Guerrero, aparecen Yuli Gurriel (14to), Gabriel Pierre (12do), Omar Linares (7mo) y Pedro José Rodríguez (5to).


Los siguientes jugadores de cuadro en el Top-50 son Jorge Cruz (32do) y Oscar Macías (38vo), pero todos sobrepasan la frecuencia de un jonrón cada 19.0 VB.