• Yirsandy Rodríguez

Más que un premio: Lo que significó la emocionante temporada de Santiago Torres


Cuando pasa el tiempo, tal vez no recordemos exactamente los números.


Sucede tanto en el béisbol como en la vida. Sin embargo, los grandes momentos que quedan grabados en nuestras memorias suelen ser imborrables. Y esa sensación, como muchas otras nostalgias y alegrías que nos provocan nuestros mejores recuerdos, son las que sentiremos quienes hayamos disfrutado de la temporada del intermedista de las Avispas de Santiago de Cuba, Santiago Torres.


Así que puedes dejar pasar la Placa de jugadores exaltados en el Todos Estrellas, los premiados con el Guante de Oro o el team ideal a la ofensiva en esta 60 Serie Nacional del béisbol cubano, incluso sin el nombre de Santiago Torres Baena. ¿Y sabes por qué? Entre múltiples razones, hay un sentimiento común. Sí, y es bastante similar a ese instante en que un batazo se pierde entre la multitud dentro del parque de pelota o la sensación de ponernos de pie cuando un fildeador devoró la línea que parecía incogible: ¡Las estadísticas nunca podrán superar la satisfacción de los grandes momentos!


Nos encantan los números, ¿verdad? Pero esa pasión que no pocos disfrutamos, nunca será remplazada por la vivencia de una hazaña épica. ¿Tenemos reflejado en las estadísticas qué tan dramático fue un hit o cuánto significó emocionalmente para un equipo de béisbol?


¡Imposible!


Los números y los premios son significativos en el béisbol, pero no definen la grandeza de un jugador. Y si hablamos de grandeza, de entrega, de corazón en el terreno de juego, Santiago Torres probablemente sea uno de los líderes más sobresalientes del béisbol cubano actual.


Eso, no se trata de comparaciones. Se trata de admirar cómo hay jugadores especiales capaces de marcar la diferencia, demostrándonos cada día por qué el béisbol es más que un juego.


A sus 26 años, Santiago Torres es uno de esos peloteros que se ha ganado el respeto no solo de su equipo y la afición a nivel nacional: También de sus rivales; y por lo que he disfrutado de su irradiante alegría dentro y fuera del terreno, hasta de los árbitros y trabajadores del estadio.


Si pudiste seguir un juego en vivo antes de que la amenaza de la COVID-19 cerrara los estadios en Cuba desde marzo del año pasado, sabes qué tan difícil suele ser jugar pelota bajo el sol del mediodía. En cuanto a esa experiencia, a “Chaguito” Torres y las Avispas de Santiago de Cuba les toca asumir el reto en la llamada “Tierra Caliente”.


Y, como le pregunté al propio Torres, ¿qué haces para mantener tanta energía sin parar durante todo el juego?, quizás esa haya sido una de sus grandes incógnitas cuando lo ves jugar béisbol: “Cuando entro al terreno de juego, no puedo detenerme”, me dijo Torres el 16 de septiembre pasado, antes de que las Avispas le ganaran 2-1 la serie a Industriales en el estadio Guillermón Moncada.


“Además, se disfruta doble cuando estamos jugando el clásico Industriales-Santiago, pero para mí, todos los días son así, de pura acción”.


Desde entonces, han pasado 191 días y aún no tenemos al equipo campeón celebrando en esta 60 Serie Nacional. Sin embargo, más allá incluso de los premios individuales emitidos oficialmente por la Comisión Nacional de Béisbol en la tarde de este jueves, sí podemos asegurar que hay varios campeones. Uno de ellos, es y será Santiago Torres, quien además de ganarse cada honor por derecho propio fue un ineludible protagonista en esta larga temporada que aún sufre el asecho del Coronavirus.


Por si fuera poco, además de la extensión que ya suma más de siete meses, la no inclusión de Santiago Torres entre los premiados se presenta como una de las más grandes sorpresas en una serie colmada de situaciones inusuales.


Suena extraño, sin dudas. Y no sólo cuando comparas a Santiago Torres con César Prieto, quien ganó el Guante de Oro y fue incluido como segunda base del Todos Estrellas. Esta es la razón: El rendimiento e impacto de “Chaguito” era uno de los principales argumentos cuando se discutía quiénes lucían como candidatos para ganar el Premio de MVP.


El caso de Santiago Torres mereció ser valorado en una carrera que finalmente venció el inicialista de los Industriales, Lisbán Correa, quien implantó un nuevo récord de jonrones (28) y remolcadas (82) para temporadas de 75 juegos. El poder que desató Correa fue dominante en los números de peso como el principal slugger de la liga, pero “Chaguito” también fue imparable. Y, además de sorprender rociando hits de todas las dimensiones posibles con una lluvia de bat flips encabezados por sus 13 jonrones, también combinó disciplina en el plato, un incesante swing de contacto y mezcló su velocidad sobre las bases.


Aparte del coraje y la definición que lo distinguió dentro del terreno de juego, Santiago Torres se convirtió en una amenaza al punto de exhibir números de un cuarto bate como leadoff. Definió juegos, fue el hombre inspiración en el lineup de las Avispas y sobresalió como pocos a nivel general: Integró el Top-10 en carreras anotadas, extra bases, slugging, carreras producidas, hits, triples, OPS, promedio de bateo, boletos y bases robadas.


Sus 38 extra bases (16 dobles, 9 triples, 13 jonrones), 81 carreras anotadas y nueve triples lideraron la liga, mientras quedó segundo en hits (106) y carreras producidas (124). Ese rendimiento se hace aún más respetable cuando encuentras que “Chaguito” jugó el 96.3% de los 664.2 innings que registró el equipo de Santiago de Cuba durante los 79 partidos de toda la campaña —incluyendo la postemporada—.


Y, por si fuera poco, he aquí junto a qué temporadas históricas calificó la consistencia lograda por Santiago Torres en esta 60 Serie Nacional: El club era totalmente selecto, con los únicos dos peloteros que acumularon al menos 10 jonrones, 10 bases robadas, 15 dobles, 5 triples, 80 carreras anotadas, 50 carreras impulsadas y 50 bases por bolas en una misma temporada.


¿Entendido? Esos dos jugadores, lo hicieron con bate de madera, entre el lapso de 2000 y 2008, durante la segunda mitad de la década.


Probablemente, estés pensando en un par de jugadores capaces de lucir cinco herramientas, ¿eh? ¡No te equivocas! ¡Fueron Yuli Gurriel y Alexei Bell! Eso sí, vale señalar que Yurisbel Gracial se quedó a una base por bolas de integrar el club en 2012.


Después de incluir a “Chaguito” junto a ese prestigioso dúo de grandes bateadores en este siglo XXI, he aquí cómo se alinearon sus respectivos impactos:

Estadísticas: Yirsandy Rodríguez/Stats-Info, BaseballdeCuba.com


Sí, podría imaginar la sonrisa del “Atómico Torres” al verse en una lista de todos los tiempos junto a otro santiaguero que hizo historia, Alexei “Tato” Bell y Yuli Gurriel.


Durante las últimas 22 Series Nacionales, casi 2,800 jugadores —2,747 para ser exactos— han registrado al menos 200 apariciones en home. Sé que ese acumulado de comparecencias no es coherente para que un bateador pueda producir la línea de barra expuesta aquí, pero es importante saber cuánto representa lograrlo. Y entre esos casi 3,000, Santiago Torres se incluyó con una de las temporadas más sorprendentes si de combinar poder y velocidad se trata.


Es cierto que me dirán que el nivel del pitcheo ha bajado. Eso no tiene discusión, pero Santiago Torres logró imponer su clase de guerrero. Su grandeza, como lo demostró en cada minuto dentro y fuera del campo, marcó la diferencia. “Chaguito” construyó sus números con el sueño de ganar cada día y una habilidad especial para encabezar los momentos claves.


Por esa perseverancia ha merecido el más digno de los premios: El respeto y la admiración de quienes sentimos correr el béisbol por las venas.


(Foto de Santiago Torres: Radio Bayamo)

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