El leadoff: Outs en extinción
36 carreras, 34 hits—12 extra bases: El Juego 1 de la Semifinal fue un festival ofensivo y otra radiografía de la crisis desde el montículo.
Hubo un momento, en algún punto entre la sexta carrera del segundo inning y la octava del quinto, en que alguien en las gradas del Julio Antonio Mella debió preguntarse si algún lanzador sería capaz de sacar tres outs sin que el marcador se incendiara. La respuesta, esta tarde de domingo, fue no. O al menos no en Las Tunas.
Los fanáticos de los Leñadores disfrutaron cada swing, cada batazo en el Mella. Cada conteo en el que la sensación de que venía otro hit —y después otro, y otro más— pasaba de la expectativa a convertirse en realidad. Los seguidores de los Cachorros, en cambio, vivieron lo contrario: la fastidiosa espera por un out que parecía una especie en extinción.
El Juego 1 de la Semifinal de la IV Liga Élite del Béisbol Cubano terminó 24-12 con nocaut a favor de los Leñadores de Las Tunas, un resultado que parece más bien un error de impresión, el tipo de marcador que uno mira dos veces pensando que tal vez se traspapelaron los dígitos de un partido de baloncesto.
No lo fue. Treinta y seis carreras. Treinta y cuatro hits. Cinco jonrones de un lado, uno del otro. Ocho lanzadores desfilando por el box como si el montículo tuviera una puerta giratoria. Y no puede faltar este detalle: el juego fue, a su máxima expresión beisbolera, el resumen exacto de cómo se jugó toda la fase regular —marcadores abultados, lanzadores incapaces de sostenerse, ofensivas infladas, defensas insuficientes—. Para mí, el peor torneo que se ha jugado en la historia del béisbol cubano en la Era de las Series Nacionales.
El récord de más carreras en un juego de postemporada de Liga Élite se quebró por siete anotaciones de diferencia, ya que habían sido las 29 carreras del éxito de Las Tunas por 15-14 ante Santiago de Cuba en el Juego 5 de la Semifinal del año pasado. La marca individual anterior para un equipo ganador en un juego de postemporada era de 19 carreras. Los bateadores de los Leñadores encabezan esos titulares, ya que impulsaron la victoria por 19-5 de Agricultores contra Portuarios en el Juego 5 de la Liga Élite de 2023.
Pero la historia de esta tarde, específicamente, se reduce a tres momentos.
Momento uno: Las Tunas se va arriba 7-3. Pasó rápido. Holguín salió delante por 3-1 en las dos primeras entradas. En el segundo, los Leñadores anotaron rally de seis. Jonrón de Quintero, sencillo de Liuber Gallo, doble de Yudier Rondón y otro sencillo de Yosvany Alarcón.
Momento dos: Los Cachorros, que aparentemente no habían leído el guion, respondieron. Sencillo de Euclides Pérez, jonrón de dos carreras de Leonardo Montero y un doble de Ernesto Torres que puso a los visitantes arriba, por segunda vez en todo el juego: 8-7. Imagínense el momento. El dugout de Holguín, de pie. Por unos segundos, este dejó de ser el partido que todos pensaban que estaban viendo.
Momento tres, el que volvió a definir la estirpe de los Leñadores y marcó la diferencia: esa ventaja duró un out. Yassel Izaguirre conectó de inmediato un jonrón que empata 8-8. Gallo —porque por supuesto que es Gallo otra vez— sacudió un sencillo que hizo regresar la ventaja a Las Tunas. Y ahí entró Rodolfo Díaz al relevo, para cerrar la puerta: cuatro entradas, dos carreras permitidas. La mejor actuación de pitcheo de la tarde en el festival ofensivo.
Del resto se encargó la ofensiva tunera: ocho carreras en el quinto, cinco más en el sexto. El 8-7 de Holguín, que diez minutos antes parecía el inicio de una rebelión, terminó siendo apenas una anécdota.
Gallo cerró de 6-5, con cinco impulsadas —llegaba bateando .400 en la fase regular, así que esto no fue un sueño, fue Gallo siendo Gallo, solo que más fuerte—. Si unimos su actuación ofensiva a la de Henry Quintero (3-2, 2 HR, 4 CI), obtenemos esto: 9-7, 2B, 3B, 2 HR, 9 CI.
Por Holguín, Torres bateó de 4-4, con doble, triple y tres remolcadas, pero su equipo no pudo reaccionar tras la debacle del bullpen.
24-12: Desde que estoy viendo el béisbol cubano, es el peor partido, especialmente para iniciar una postemporada. Siendo sincero, no me sorprende. Sobre todo porque las probabilidades de explosión de los lanzadores son demasiado predecibles.
El bullpen de Holguín lideró en la temporada regular en dos aspectos que denotan perfectamente la teoría del caos: permitieron 67 extra bases ante 864 rivales. De ellos, 33 fueron jonrones. Eso nos lleva hasta una tasa de 23.9 HR%, la misma que permitieron de manera combinada los relevistas de Artemisa e Industriales tras enfrentar a 1,346 oponentes.
Las Tunas se llevó el Juego 1 con la misma filosofía de los últimos años: un bateo bestial que se engrandece aún más mientras el nivel de mediocridad del rival se dispara. Siguen sin tener un pitcheo de alto nivel en la liga, pero sus brazos y la defensa les responden lo suficiente.
Si algún día alguien pregunta qué pasó esta tarde en el Mella, la respuesta correcta no es el marcador. Es esto: hubo un instante, breve y casi ingenuo, en que Holguín estuvo arriba. Y duró menos de lo que tardas en leer esta frase.
Autor
Escritor Senior y Editor en BaseballdeCuba.com. Escribo sobre béisbol para mi boletín de Substack, yirsandy.substack.com. Analista sabermétrico sin límites. Miembro de SABR. Comienzo tras el último out. Busco el valor invisible. ¡Hablemos de béisbol!