Panamericano Sub-18 | Cuba cierra con otra derrota ante Curazao y termina décima
La falta de ofensiva volvió a ser determinante en una actuación que dejó numerosas interrogantes sobre el béisbol juvenil cubano.
Cuba cerró su participación en el Campeonato Panamericano Sub-18 de Béisbol con una derrota de 7-1 frente a Curazao, este jueves 29 de octubre, en el estadio Encarnación de San Agustín, en República Dominicana. El revés confirmó una decepcionante actuación del conjunto antillano, que terminó décimo entre las once selecciones participantes.
Curazao tomó el control desde la primera entrada, cuando fabricó tres carreras frente al abridor cubano Chrystofer Sarría. Un wild pitch con dos corredores en circulación permitió la primera anotación, mientras un rodado de I-Zion Mogen y un sencillo productor de Ayden Calmes completaron el racimo.
Los curazoleños ampliaron la diferencia en el tercer episodio mediante un sencillo impulsor de Shawn Dambruck y agregaron otra carrera en el quinto, cuando Mogen anotó aprovechando un balk.
La única respuesta ofensiva de Cuba llegó en el sexto capítulo, gracias a un cuadrangular solitario de Dariel Cabrera por el jardín izquierdo. Sin embargo, Curazao respondió inmediatamente con otras dos anotaciones en el cierre de esa entrada, impulsadas por un elevado de sacrificio de Jay-Dlynn Wiel y un sencillo de Raishelinon Ogenia, para establecer el definitivo 7-1.
El ataque cubano quedó limitado a tres imparables, conectados por Anthony Navarro, Jorge Luis Valera y Dariel Cabrera. El equipo recibió cuatro boletos, pero no consiguió producir carreras fuera del jonrón de Cabrera.
Desde el montículo, Chrystofer Sarría cargó con la derrota tras permitir tres carreras en 1.2 entradas. Ronaldo Crusa trabajó 3.1 episodios y Luis Daniel Rodríguez completó la actuación del pitcheo cubano. Por Curazao, Derickson Doran se acreditó la victoria, apoyado en una apertura de 5.2 innings en donde admitió tres jits, una limpia con tres boletos y cinco ponches. Doran nunca se vio amenazado en su trabajo, apoyado por el respaldo temprano de su ofensiva.
Qshondrickson Doran completó 1.1 innings de un boleto y un ponche sin permitir indiscutible alguno, para sellar el excelente trabajo del pitcheo curazaleño.
Más allá del resultado final, la actuación cubana en el campeonato estuvo marcada por una preocupante incapacidad para producir carreras. El conjunto terminó con una línea ofensiva de .197/.312/.295, números que evidencian las dificultades de sus bateadores para embasarse, conectar con oportunidad y sostener ofensivas que respaldaran la labor de sus lanzadores.
Cuba acumuló apenas diez carreras impulsadas, la segunda cifra más baja del torneo, únicamente por delante de Brasil, que terminó en el último puesto. La escasa producción ofensiva fue clave en las posibilidades del equipo, incluso en encuentros donde sus lanzadores consiguieron mantener marcadores relativamente cerrados.
Paradójicamente, el pitcheo resultó el aspecto más destacado de la selección, con una efectividad colectiva de 4.28, mejor que la registrada alta hoy por elencos como Nicaragua (4.70), Puerto Rico (5.28) y República Dominicana (8.11), tres conjuntos que consiguieron avanzar a la Súper Ronda.
Sin embargo, ese rendimiento desde el montículo no encontró respaldo suficiente. A las limitaciones ofensivas se sumó una defensa que terminó con el cuarto peor promedio del campeonato y la tercera peor ubicación en dobles jugadas realizados, con apenas cinco.
El balance final deja una conclusión difícil de ignorar para el futuro del béisbol en la isla, este no fue un resultado aislado, sino evidenciado por un rendimiento colectivo insuficiente a lo largo de la competencia, como se ha manifestado desde hace años en todas las categorías del béisbol en la isla, incluyendo la de mayores. La selección mostró cierta capacidad desde el montículo, pero careció de la ofensiva y la consistencia defensiva necesarias para competir con mayores aspiraciones, no solo sin poder aspirar a una clasificación mundialista, sino también quedando entre dos de las peores naciones del continente americano.
El décimo lugar entre once participantes representa un resultado especialmente preocupante para una categoría que debería servir de base al futuro del béisbol cubano. Pese a la crítica situación económica de la isla, esta no puede ser usada como la única causa de desempeños como este y obliga a una revisión profunda de la preparación, el desarrollo técnico y la capacidad competitiva, no solo de los jóvenes jugadores, sino de los encargados de conducirlos hasta este nivel.
