• Yirsandy Rodríguez

61 Serie Nacional: La explosión de Adriel Labrada



Para cualquier equipo en esta 61 Serie Nacional, el boleto intencional que le lanzó Luis Serpa al tercer bate santiaguero Yoelkis Guibert, podría considerarse razonable.


No creo que haya habido una persona más convencida del arriesgado movimiento estratégico en marcha, como parecía estarlo este sábado el manager de los Elefantes de Cienfuegos, Alaín Álvarez. Sí, corría grandes riesgos, pero cuando cuentas con el staff de pitcheo que en su historial más reciente se ven expuestas las peores tasas de strikeouts en la liga, cualquier filosofía parece conducir a un inning tenebroso.


Por si fuera poco, el escenario no se presentaba favorable para el joven diestro de 22 años, Luis Serpa: El clásico e imponente Guillermón Moncada apoyando a sus Avispas santiagueras, y el cuarto bate de casa, Adriel Labrada, entrando al plato con las bases llenas. Y ahora permítame detenerme para analizar juntos varios detalles.


En la pasada 60 Serie Nacional, Labrada fue uno de los cinco bateadores calificados que registraron más de .400 OBP con las Avispas—.406, para ser exactos—. Sin embargo, hubo una tendencia que siempre me preocupó de su enfoque. Normalmente, Labrada fue mucho menos agresivo con corredores en bases.


A diferencia de su tasa de 9.2 BB% cuando encontró las bases limpias, exhibió 11.2 BB%. Por supuesto, esos resultados no nos revelarán nada si no los ponemos en contexto. Y en este sentido, la gran pregunta sigue siendo: ¿En qué situación Labrada logró mejores resultados? ¿Con qué enfoque?


Ahora podemos responderlo, mientras hacemos esta pausa antes de recrear el instante que trascendió como decisivo en el match Cienfuegos vs Santiago de Cuba durante la tarde de este sábado:


ISO (Poder Aislado)

Con corredores en base: .144

Con bases limpias: .217

ISO: Slugging menos promedio de bateo.


Las diferencias son considerables y, como expresé antes, aún creo que una gran parte de la efectividad de Labrada sigue estando en su naturaleza como bateador agresivo. Al final de la temporada pasada, el poder de Labrada a través de sus 10 jonrones no hizo el daño que probablemente esperábamos. Esta pequeña comparación tiene resumido el gran mensaje:


Adriel Labrada: 10 HR, 39 RBIs

Rudens Sánchez: 1 HR, 39 RBIs


Bueno, ¿esto no debería suceder, verdad? ¡Pero fue real!, porque remolcar carreras no depende simplemente de conectar jonrones. De cualquier manera, es justo recordar que Labrada dividió sus 10 bambinazos entre situaciones donde encontró corredores sobre las almohadillas o bases limpias.


Entonces, volvemos a donde comenzó todo: La disciplina en el plato. Ya sabemos que Labrada fue menos agresivo cuando encontró corredores en circulación el año pasado, pero en este inicio de la 61 Serie Nacional sus tendencias están comenzando a cambiar.


Antes de este sábado, el 50% de las conexiones del antesalista santiaguero habían sido de fly, con una impresionante frecuencia de 6.5 HR/FB. Elevar la pelota, trabajar para lograr una combinación entre disciplina en el plato y conexiones fuertes, parecen ser las principales tendencias en el enfoque renovado de Labrada, quien asumió la responsabilidad de ser el cuarto bate tras la partida de Edilse Silva a los Cachorros de Holguín.


Con bases llenas y el marcador sin carreras este sábado en el estadio Guillermón Moncada, fue un gran momento para que el nuevo cuarto bate de las Avispas se mostrara agresivo. El abridor de los Elefantes, Luis Serpa, parecía decidido a al menos atacar la esquina de afuera de la zona de strike, pero su bola rápida no contó con la velocidad que pudiera superar la aceleración de manos de su rival.


Labrada identificó el lanzamiento y golpeó justo cuando el cátcher Richel López esperaba un mejor giro del pitcheo, y el batazo descomunal del capitán de las Avispas hizo estallar de emoción a la fanaticada en el estadio Guillermón Moncada: ¡Grand Slam! ¡Jonronazo a lo profundo del centerfield, que voló la marca de los 405-ft!


Santiago de Cuba 4, Cienfuegos 0… y la explosión de Labrada al finalizar el primer tercio de juego, se sentía como la temprana decisión del desafío. Y para que no hubiese dudas, el veterano de 40 años, Danny Betancourt, devoró 6 ⅔ innings admitiendo apenas tres hits. El jonrón del cátcher Nelson Batista en el final del sexto para poner el score 5-0, afianzó aún más el camino de Danny (148-112) hasta empatar a los legendarios diestros Julio Romero (148-101) y Misael López (148-151) con 148 victorias en Series Nacionales.


Con su tercer éxito en fila, las Avispas (7-2) ascendieron a la cima de la tabla de posiciones, y el bombazo de Labrada con bases llenas también trascendió en otro admirable contexto histórico: Se convirtió en apenas el tercer antesalista santiaguero que conecta un Grand Slam con bate de madera en las últimas dos décadas, marca que le pertenecía a Ronnier Mustelier desde el 7 de diciembre de 2007 (bateó un Grand Slam y remolcó siete carreras contra los Vaqueros del Habana, también en el estadio Guillermón Moncada).


Para el capitán de las Avispas, el reto de responder como cuarto bate está planteado, y su buen inicio de campaña ya comienza a responder algunas dudas.