• Yirsandy Rodríguez

Los subvalorados del béisbol cubano: Andy Zamora — Villa Clara

Actualizado: 2 dic 2021



En esta pretemporada, Yirsandy Rodríguez retomará su columna contándonos las historias de varios de los jugadores más subvalorados del béisbol cubano en este siglo XXI. Inicialmente, habrá una historia cada jueves y, luego, a medida que avance la pretemporada en este invierno, esta serie de “Los subvalorados del béisbol cubano” podría aparecer más de una vez por semana. Sí, será divertido y emocionante recordar a varios de los peloteros que quizás no llegaron a ser superestrellas, pero definitivamente aportaron grandeza y entrega a sus respectivos equipos. Esperamos que te sumes a este viaje por el tiempo y lo disfrutes.


—Enero 27, 2002


Andy Zamora sonó una línea imposible de atrapar por el segunda base de Guantánamo, Joel Martínez, y la pelota rodó libremente hasta el callejón del right-center en el estadio Augusto César Sandino.


Eddy Rojas y Ariel Pestano anotaron sin contratiempos para abrir el marcador 2-0 en el final del segundo inning después de dos outs, mientras Andy Zamora, el novato de 19 años y 5’11’’ de estatura, se instaló erguido con sus spikes sobre la almohadilla de segunda.


Hacía apenas segundos, cuando Andy fue enviado hacia la intermedia por su padre Amado Zamora, el coach de la inicial del equipo de Villa Clara en aquella 41 Serie Nacional, acababa de registrar su primer hit en Series Nacionales. Y, aunque las sonrisas de alegría por conseguir su primer éxito con el madero no pudieron desatarse hasta que su padre y el resto del equipo lo felicitaron al término del inning, Andy nunca olvidaría aquel domingo en Santa Clara.


Su cañonazo contra el diestro guantanamero Leonides Turcás fue, después de 15 juegos preparándose para asumir una oportunidad como titular, el inicio de una gran carrera llena de expectativas. Desde su impacto en la categoría juvenil, Andy mostró el talento y las virtudes que rápidamente lo ubicaron en comparaciones con su padre. La habilidad para conseguir contacto frecuente parecía una herencia de su padre Amado expresada a través del swing de Andy, además de la admirable destreza como tocador de bola y una interesante visión sobre la disciplina en el plato.


Andy también comenzaba a sobresalir como un hábil defensor en el outfield, con una respetable potencia en su brazo derecho e instintos devoradores cubriendo las praderas. Sin embargo, dado el buen nivel apreciado en el equipo de Villa Clara a inicios de la década de 2000, para entonces dirigidos por Víctor Mesa, era de esperar que Andy no abriría como titular. Maikel Pascual, Oscar Machado y Eddy Rojas—left, center y right, respectivamente—fueron los outfielders que abrieron en el éxito 6-1 de Villa Clara sobre Santiago de Cuba durante el Opening Day de 2002, incluso por delante de figuras ya establecidas como Yorquis La Rosa, Gustavo Olano y Michel Perdomo.


Ante dicha situación, como le ha ocurrido a la mayoría de los novatos en sus inicios, Andy Zamora simplemente debía aprovechar las oportunidades y demostrar que tenía nivel para convertirse en titular. Durante los primeros 15 juegos del equipo, a pesar de que Víctor Mesa siempre se caracterizó por mover constantemente sus piezas, Andy recibió apenas dos chances como suplente.


El día de su debut, mostrando el mismo número “3” que inmortalizó su padre Amado Zamora durante 19 campañas con Villa Clara, Andy salió a fildear en la novena entrada. Y, al día siguiente, fue enviado como corredor emergente. Entonces, llegó la tarde del 27 de enero de 2002, aquel partido donde Andy Zamora fue colocado como noveno bate y rightfielder de Villa Clara en el tercer juego de la serie ante Guantánamo.


La noche anterior, el éxito 2-1 de los Indios del Guaso le había provocado apenas el segundo revés en siete decisiones a los “naranjas” de Víctor Mesa durante su excelente inicio de campaña con marca de 10-4. Minutos antes de que se escuchara el grito de ¡playball! en la voz del umpire principal, Arnaldo Morales, Andy Zamora sabía que no podía desaprovechar aquella oportunidad de mostrar su talento.


Era el momento de desatar sus ya incontenibles deseos de superar cada reto en el terreno de béisbol, cumpliendo sus responsabilidades con dedicada entrega en busca del éxito. Y, bajo la égida de un manager tan exigente en cuestiones técnico-tácticas y estratégicas como Víctor Mesa, no se trataba sólo de enfocarse con el propósito de producir a la ofensiva. La concentración y ejecución de Andy Zamora durante su primera prueba de fuego resultó, más allá de su rendimiento en números, un valor sumamente apreciado.


¿Qué sucedió entonces? A las 5:05 de la tarde—según consta en los registros del legendario Anotador Oficial villaclareño, Armando Anido—, cuando cayó el out 27 en el éxito 8-1 de Villa Clara, Andy celebró su debut como titular luego de lucir su habilidad y astucia dentro del campo. El show comenzó cuando Andy Zamora devoró una línea del tercer bate guantanamero, Robelkis Videaux, quien haló a gusto un pitcheo del zurdo abridor de Villa Clara, Zaidel Beltrán. Sin embargo, ayudado por su virtuosa colocación y rápida lectura, Andy capturó el balazo de Videaux para impedir que Joel Martínez, quien corría en segunda, ni siquiera amagara con alcanzar el tercer cojín.


Esa fue, quizás, la primera joya defensiva de Andy Zamora que antecedió al par de dobles contundentes de línea que tronó su madero—ambos hacia cada banda del parque—, además de una base por bolas alcanzada en sus primeras tres visitas al plato. Su único fallo antes de irse de 3-2, fue cuando roleteó al campo corto en la parte baja del séptimo inning. Con esa desbordante actuación, el primer destello de las cualidades de Andy, era obvio que Víctor Mesa no lo movería del noveno turno para el juego siguiente, comenzando una gira contra los Tigres de Ciego de Ávila.


Aquel primer juego para Andy Zamora, en una tarde donde se robó titulares junto al novato más sensacional del momento, Kendrys Morales—ese domingo bateó de 4-2 contra Pedro Luis Lazo—, Zamora dio el primer paso importante para establecerse en el lineup de Villa Clara. De hecho, fue tan consistente, que su swing se mantuvo rociando al menos un hit en cada uno de sus primeros ocho juegos como titular.


En total, bateó .556, con 15 hits en 27 veces al bate y registró tres juegos de multi dobles, luciendo desde el inicio la capacidad que ha extendido durante toda su carrera como excepcional golpeador hacia el left-center—su banda opuesta—. Dentro de su potencial, Andy Zamora demostró sin presión que su bate podría explorar un considerable nivel de éxito, debido a la facilidad para poner la bola en juego y producir a menudo buenos contactos de línea.


Dentro de la concepción de juego de Víctor Mesa, siempr