• Yirsandy Rodríguez

Tendencias de la Liga Élite: La preocupante ineficiencia de los leadoffs



Por Yirsandy Rodríguez


Bien, puedo decir que crecí viendo a varios de los mejores leadoff en la historia de las Series Nacionales. Todos tenían lo tradicional: velocidad, suspicacia madero en mano, algunos eran los mejores tocadores de bola de su época en los años noventa, y la mayoría fueron robadores. De cualquier manera, vivieron en las bases, y creo que aún nos sorprenderíamos al ver cuántas veces estuvieron allí, tratando de anotar:


Tiempo en las bases (veces que se embasaron por hit, bases por bolas o dead balls)

1) Enrique Esteban Díaz Martínez, 3984

2) Danel Castro Muñagorri, 3527

3) Luis Felipe Rivera Despaigne, 3213

4) Eduardo Paret Pérez, 3119

5) Luis Ulacia Álvarez, 2936

6) José Antonio Estrada González, 2623

7) Manuel Benavides Muñoz, 2324

8) Reemberto Rosell Aponte, 2318


Dentro de este inolvidable grupo, entre otros que también fueron brillantes, hay cinco bateadores con al menos 2,000 hits, tres que sobrepasaron las 1,000 bases por bolas, siete a excepción de Danel Castro (88) robaron un mínimo de 110 bases y, extrañamente, sí, Reemberto “La Regadera” Rosell fue el único que no alcanzó las 1000 carreras anotadas. Y digo ‘extrañamente’ porque, siendo honesto, siempre me pareció una marca asequible para Rosell, quien anotó en el 34.2% de las veces que llegó a bases.


En toda la lista, quizás te sorprenda que Manuel “El Venado” Benavides haya sido el corredor más efectivo, anotando un 42.0% de las 2,260 veces que llegó a bases limpiamente—sin cuantificar jonrones ni embasados a causa de error—. Por cierto, cómo podría olvidar una de esas sensaciones que sentía cuando buscaba las noticias o los Box Scores de Santiago de Cuba durante aquellas campañas: “¿En qué posición abrió jugando Benavides?”. Si seguiste su carrera, sabes que lo normal era verlo en la proa de las Avispas, listo para ocupar cualquier posición. ¡Que pelotero!


Luego, le siguen Paret (41.6%) y Enriquito Díaz (40.7%), quien rubricó el más alto promedio de tiempo en las bases (1.81) por cada partido que jugó durante su carrera de 26 temporadas. De todos estos grandes leadoff podría recordar cada rasgo característico que me hizo adorar su juego: Enriquito, Rosell y Ulacia fueron probablemente los mejores tocadores de bola, aunque Paret era otro de los hábiles a la hora de mover a los lanzadores.


Luis Felipe Rivera, aún activo, no se quedaba atrás y, aunque no tenemos cómo ofrecer una estadística exacta, creo que era el tipo de leadoff especialista en infield hits bateando bounces. Mira, por ejemplo, Enriquito era un caso interesante: es el recordista en robos (726) y anotadas (1,638) en todos los tiempos*, pero no se destacaba como un gran tocador de bola.


*Le quebró el récord de 99 carreras anotadas en una temporada a Eduardo Paret, cuando marcó 100 en la 42 Serie Nacional.


En cambio, su swing era capaz de rociar las clásicas conexiones extraviadas de bateadores derechos hacia el lado opuesto del campo, habilidad de contacto que, a su vez, lo ayudó para reinar con 99 triples en las 26 campañas de su carrera. Ulacia, ambidextro de gran estilo y espectacularidad, para no pocos era el leadoff ideal de aquella generación en la era del bate de aluminio y luego la transición al de madera: tocaba perfecto, con tal sutileza que dejaba caer la pelota en territorio perfecto para evadir la defensa. Pero, por si fuera poco, si se encontraba con un pitcheo cómodo, también tenía un swing capaz de hacer volar la pelota más allá de los límites. No pocas veces convirtió sencillos en dobles, dobles en triples y robaba tercera, otra de sus jugadas magistrales.


Contra “Pepito” Estrada, si te equivocabas, abrías perdiendo el play 1-0. Combinaba agresividad con disciplina, era otro coleccionista voraz de almohadillas y, cuando halaba, parecía un slugger como el que más. Volviendo a Rosell, quien siempre fue uno de mis favoritos, recuerdo la incomodidad de los antesalistas y los leftfielders. Si le jugabas corto a La Regadera en la “esquina caliente”, uno de sus swings de zurdo con una mano, como dándole una cachetada a la pelota, te dejaba caer un elevadito justo detrás del infield, de esos que rebotaban rumbo a un destino impredecible. Y ese era el juego de Rosell madero en ristre: un swing que intentaba rebanar la pelota, y lo hacía con tanta destreza, que era capaz de ajustarse para conectar hacia cualquier zona del infield o el outfield. Rosell bateó un jonrón cada 461 apariciones en home, así que eso lo dice todo: el poder se reducía a cada intento de poner la bola en juego.


Sobre el tiempo en que Danel abría la tanda de Las Tunas, lo que más voy a recordar eran sus líneas entre right y center, y lo inevitable que solía ser para los outfielders verlo llegar hasta la antesala. A inicios de su carrera, Danel era de los mejores bateadores de triples y, por supuesto, luego iban llegando todos esos admirables turnos al bate donde ha terminado venciendo la presión como pocos.


Durante más de 15 temporadas, los leadoffs de aquellas Series Nacionales de 90 juegos entre finales de los años noventa e inicios de los dos mil, nos trajeron incontables emociones. En casi todos los equipos, los llamados “hombres proa” eran, a decir verdad, los jugadores más inspiradores del juego. Si abrían tanda, eran las piezas claves de los managers para poner en marcha cualquier estrategia que los condujera al éxito.


Este domingo, no había manera de que olvidara todos esos grandes momentos que disfruté, pero esta vez tenía una razón diferente para hacerlo: se duplicaba la nostalgia. Cuando terminó la jornada de la llamada I Liga Élite del Béisbol Cubano (LEBC), constaté que los primeros bates de los equipos van siendo los peores bateadores del juego.


¿Tanto como eso? Sí, y ver cómo las estadísticas lo respaldan para mí fue, entre otras cosas, decepcionante. Y, aunque no necesitaba llegar a la raíz del problema para estar seguro de la gravedad, era inevitable hacerlo. Terminada la quinta subserie de la LEBC, literalmente, había un solo leadoff: el tunero Yuniesky Larduet, quien encabeza el lineup del equipo líder, Agricultores.


Tras acumular 55 apariciones al plato, Larduet exhibe .400 OBP, lo que representa 130 OBP+ sobre el deficiente promedio actual de los leadoffs en la liga (.309). Por supuesto, ese resultado no sorprende, ya que Larduet ha sido el principal primer bate de la liga durante los últimos cinco años. De hecho, en ese mismo lapso, es el rey absoluto con 118 bases robadas, 60 más que su sucesor, el pinareño Juan Carlos Arencibia (58). Larduet, además, es el mayor productor en triples (17) y lidera con 314 carreras anotadas, 80 por encima del siguiente primer bate en el ranking, el intermedista de las Avispas, Santiago Torres (234).


Entonces, está claro que ver a Larduet nuevamente como el principal leadoff en la élite no es una noticia. En cambio, este inicio de los demás titulares en la LEBC ha sido preocupante: