• Yirsandy Rodríguez

Historias de pretemporada: Los lanzadores más subestimados de 2021 — Parte I



Como he escrito varias veces en esta columna, la 60 Serie Nacional del béisbol cubano fue una temporada terrible para los lanzadores. He aquí parte de las ramificaciones provocadas por el estallido ofensivo sin precedentes desde que comenzó la “Era de los Refuerzos” en 2012:


Ofensiva/60 Serie Nacional

BA OBP SLG OPS ISO

.296 .385 .415 .800 .120


Con esos números generales, es bastante difícil no dar crédito a cualquier lanzador abridor o relevista que haya permitido promedios por debajo de esas líneas. Al final, entre 49 lanzadores calificados, hubo sólo 18 que bajaron de 4.00 ERA admitido. Ningún pitcher superó la tasa de 8.5 K/9 ni 3.6 K-BB%.


Durante los últimos años, se ha subvalorado constantemente cuánto puede influir el impacto defensivo en el dominio de los lanzadores. A veces los errores no constituyen ese gran problema en contra, sino la falta de cobertura defensiva de los jugadores del infield y el outfield. Si estás pensando cómo podríamos demostrar la funcionalidad de un cuerpo de fildeadores élites y el impacto que ofrece, aquí podemos analizar:


ORB (Outs realizados por cada bola puesta en juego de fly o línea).

Equipo: Santiago de Cuba.

-Rudens Sánchez (LF-RF): 51.3%

-Ariel Benavides (LF-CF-RF): 43.9%

-Yoelkis Guibert (CF): 48.6%

Total de conexiones: 656

Promedio de ORB: 47.9%


Equipo: Las Tunas

-Dailier Peña: 58.6%

-Andrés Quiala: 59.4%

-Yuniesky Larduet: 61.9%

Total de conexiones: 939

Promedio de ORB: 60.0%


Sí, es fácil notar la diferencia entre el trío de jardineros de Santiago de Cuba y el de Las Tunas, el mejor de toda la liga en cuanto a capturar elevados. Obviamente, las conexiones que les pegaron a ambos equipos no tenían las mismas dimensiones, y eso depende también de la eficiencia del pitcheo. Pero los promedios al final se ajustan y, cuando ves que en esa muestra los jardineros de Las Tunas recibieron 283 elevados más, no hay dudas en su capacidad para evitar hits y extra bases. Ahora, piensa por un momento en esta idea: Cuántos habría mejorado el rendimiento del staff santiaguero si su principal trío de jardineros hubiera tenido mayor alcance y una lectura más certera de las conexiones para reducir la probabilidad de hits de sus oponentes.


Esa es otra de las razones por las que varios lanzadores ven afectado su rendimiento. El arte de lanzar una pelota de béisbol es sólo el inicio para intentar sacar outs, porque lamentablemente los pitchers no tienen ni siquiera un 30% del control del juego. Aquí vienen los cinco lanzadores más “subestimados”, cuyos argumentos les valen para pasar de las sombras de 2021 a las perspectivas de 2022:


*Nota del editor: RHP: Pitcher derecho, LHP: Pitcher zurdo.





1. Pablo Luis Guillén, Villa Clara, RHP/Abridor


Una razón por la que fue subestimado: A nivel de liga, su actuación podría considerarse como la de un as entre los lanzadores más dominantes de los últimos tres años.


La historia de 2021: Guillén no lanzará por los Leopardos en 2022, pero valía la pena incluirlo como uno de los lanzadores jóvenes más talentosos y probablemente menos valorados. Pablo Luis, de 23 años, lideró la liga en 2021 con 2.52 ERA, pero el punto más influyente de su control fue la mezcla que logró lanzando su bola rápida (entre 88-90 mph), la curveball (a diferentes velocidades) y el cambio de velocidad, armas con las que trazó esta inigualable línea de dominio: En 197 ¹/₃ innings contra 860 oponentes, admitió un solo jonrón, el cuarto menor slugging (.319) y el noveno porcentaje de extra bases (4.2) de lanzadores calificados entre 2017-2021.


El jonrón se lo bateó el intermedista espirituano Yoandy Baguet, uno de sus cuatro en 653 apariciones en home durante el mismo lapso (58-60 Serie), para una frecuencia de 158.7. ¡Pero sucedió! Y ese es apenas uno de los sorprendentes resultados que podríamos desenterrar de Guillén. En términos de dominio no fue ponchador (arrojó una tasa de 5.5 K/9), pero los oponentes le promediaron apenas .309. Su tasa de rollings permitidos fue de 57.5%, y buena parte de ellos ayudaron a Guillén para silenciar a sus rivales en situaciones de alto apalancamiento: Le promediaron para un deficiente .135 cuando lanzó con corredores en posición anotadora, el juego empatado, ganando o perdiendo por diferencia de una a tres carreras.



Yander Guevara, as de los Tigres de Ciego de Ávila. Foto: Ricardo López Hevia.
Yander Guevara, as de los Tigres de Ciego de Ávila. Foto: Ricardo López Hevia/Granma.


2. Yander Guevara, Ciego de Ávila, RHP/Abridor


Una razón por la que fue subestimado: Yander Guevara volvió a la élite, en un momento donde sus actuaciones superaron las proyecciones que traía para su temporada con 32 años.


La historia de 2021: En su tercer año de recuperación tras una lesión en su brazo derecho, el multi-campeón avileño fue el principal lanzador del staff de los Tigres en 2021. Ganó ocho de sus 11 decisiones, aseguró 94 ⅔ innings y dejó a sus rivales en esta pobre línea de .248/.289/.323 contra 388 oponentes. Lo más interesante dentro de ese dominio es que, a pesar de su alta tasa de elevados admitidos (57.9%), Yander volvió a subsistir por la consistencia de su comando: Le batearon solo cuatro jonrones entre las 335 bolas puestas en juego.



Marlon Vega, Novato del Año de la 60 Serie Nacional. Foto: Ibrahim Sánchez Carrillo/Radio Bayamo.


3. Marlon Vega, Mayabeque, RHP/Abridor y relevista


Una razón por la que fue subestimado: Era un novato totalmente desconocido, incluso después de debutar mostrando el potencial de su bola rápida.


La historia de 2021: En uno de los contextos más exigidos por los managers, el novato del Año de la pasada 60 Serie Nacional, Marlon Vega, fue el lanzador más eficiente del juego. A sus 18 años, resaltó como el pitcher más dominante en situaciones de presión del séptimo inning en adelante. Ese ímpetu a base de talento ayudó a que Mayabeque fuera un contendiente hasta finales de la temporada regular. A Vega le batearon sólo .133/.223/.205, la línea más baja entre lanzadores que enfrentaron un mínimo de 90 oponentes en todas las siguientes situaciones combinadas de clutch: A) Del séptimo inning en adelante; B) Con el equipo perdiendo o ganando por margen entre una y tres carreras; C) Cuando ingresó al juego o le lanzó a algún bateador con el score igualado. Por si fuera poco, bajo esa presión duplicó sus ponches (22) sobre los hits permitidos (11) y los contrarios le batearon para un deficiente promedio de .111 con corredores en posición anotadora.



Dariel Fernández, destacado zurdo de Pinar del Río. Foto: Ibrahim Sánchez Carrillo/Radio Bayamo.


4. Dariel Fernández, Pinar del Río, LHP/Abridor-Relevista


Una razón por la que fue subestimado: No estaba en los planes como titular en la rotación ni entre los principales lanzadores zurdos de la liga, pero asumió los retos y mostró nivel al adaptarse a las responsabilidades mientras exhibía su potencial.


La historia de 2021: El gran salto de Dariel fue uno de los aportes que fortaleció la rotación de los Vegueros de Pinar del Río, quienes sufrieron múltiples ajustes del calendario de juegos fuera de casa ante el azote de la COVID-19. Sin grandes resultados históricos antes de 2020, el zurdo de 23 años se convirtió en una revelación, hasta ganarse un puesto en el staff de abridores. Lanzó 54 innings y, fortaleció tanto su mezcla de curveball-changeup, que cerró con 2.17 ERA y 1.30 WHIP en 10 aperturas y ocho relevos.


Parte del éxito de Dariel llegó por su astucia para atacar las esquinas de la zona de strike—sus 226 matchups sin tirar pelotazos acentúan este argumento—. Fue más efectivo contra bateadores derechos (.210/.297/.304) que ante zurdos (.283/.358/.333), pero la gran historia aquí—y quizás la de varios peloteros pinareños en 2020—resultó el enfoque. Los números mensuales de Dariel Fernández nos muestran el camino, en una temporada regular donde enfrentó el 80% de sus 226 oponentes fuera del estadio Capitán San Luis:


Septiembre: .313/.476/.313/.789 OPS, .231 RISP

Octubre: .203/.299/.305/.604 OPS, .125 RISP

Noviembre: .178/.275/.200/.475 OPS, .063 RISP


Como puedes apreciar, la calidad compensó la entrega, y el aporte de Dariel no sólo benefició con creces la oportunidad de los Vegueros, pues también le ofreció confianza para completar su gran temporada de breakout.



Reilandy González, uno de los principales relevistas de Pinar del Río. Foto: Aslam Castellón.

5. Reilandy González, Pinar del Río, RHP/Relevista


Una razón por la que fue subestimado: Como relevista situacional en el bullpen, llegó a ser uno de los lanzadores más consistentes de toda la liga.


La historia de 2021: Reilandy impuso su dominio en el siempre complicado contexto que define el nivel de un relevista: Defender las ventajas en el score. Su trabajo en el bullpen de los Vegueros fue crucial, preparándole el camino a Yoandy Cruz (7) o Frank Luis Medina (10), quienes se combinaron para aportar 17 de los 25 salvamentos del pitcheo pinareño en la pasada 60 Serie Nacional.


González fijó cinco participaciones en blanqueadas, se apuntó seis rescates y dejó números impresionantes. Pero no todo el secreto del éxito estuvo en el dominio de su mezcla: Una razón por la que Reilandy cerró entre los relevistas más eficientes durante el circuito regular de 2020-2021, fue su capacidad para manejar la presión. Cuando asumió la responsabilidad de mantener las ventajas, cumplió su trabajo de forma casi incomparable con otro relevista.


Juego empatado: 4.8 K%

Ganando por una carrera: 18.8 K%

Ganando por dos carreras: 46.2 K%

Ganando por tres carreras: 16.7 K%


Sus tasas de ponches fueron imponentes. Reilandy no sólo silenció a la oposición, por lo que vemos en ese resumen situacional, también fue capaz de ponchar en un alto por ciento, evitando bolas puestas en juego. Del séptimo en adelante en partidos con un mínimo de tres carreras de diferencia. Además, consiguió el 30% de sus outs por la vía de los ponches, no permitió jonrones y dejó a sus rivales con .143 de promedio con corredores en posición anotadora. Gracias a la contribución de Reilandy, los Vegueros contaron con un relevista situacional de élite que los ayudó a regresar a los playoffs.