• Yirsandy Rodríguez

Playoffs a la vista: Los Cazadores pulverizaron toda probabilidad de clasificación para Villa Clara



La espera por saber quién sería el octavo equipo clasificado terminó: Los Cazadores de Artemisa vencieron 4-3 este jueves a Villa Clara en el estadio Augusto César Sandino, éxito que eliminó las probabilidades para los Leopardos dirigidos por el legendario manager tricampeón nacional, Pedro Jova.


Tras la derrota que dejó a Villa Clara con marca de (38-36), los Vegueros de Pinar del Río (40-35), dirigidos por Alexander Urquiola, clasificaron por segundo año consecutivo a la postemporada de la Serie Nacional cubana.


En la lucha por la clasificación, los Leopardos buscaban obtener el boleto bajo la única posibilidad que al menos podían asegurar: ganar sus últimos cuatro partidos, tres de ellos contra los Cazadores de Artemisa.


Prácticamente sin contar con su as de rotación, el diestro de 36 años, Alaín Sánchez, quien terminó lesionado con marca de 8-3 tras un regreso triunfal al montículo en este 2022, Villa Clara había eslabonado seguidilla de siete triunfos en sus últimos ocho partidos. El octavo éxito de Alaín había sido el pasado 24 de abril, 3-2 ante Industriales, en el estadio Latinoamericano. Y, luego, desde su última salida seis días después en una derrota 3-2 contra Pinar del Río, la rotación perdió tres de sus siguientes cinco desafíos.


Para otro juego de “vida o muerte”, el abridor de este jueves, Freddy Asiel Álvarez, había sido el único lanzador del staff con al menos dos triunfos durante la recta final de campaña en este mes de mayo. Este jueves, el partido se retrasó una vez más a causa de la lluvia, pero Freddy encabezó otra salida de calidad para ofrecerle la oportunidad de ganar a su equipo.


Los Cazadores abrieron el marcador con un doble de Dayán García en el primer inning y, dos entradas después, en el tercer acto, aprovecharon tres errores de la deficiente defensa villaclareña para aumentar la ventaja, 3-0. El leadoff de los Cazadores, Lázaro Dayán Pérez, se embasó por una pifia del torpedero Christian Rodríguez abriendo el tercer capítulo. Acto seguido, el antesalista Yuri Marcos Fernández también cometió un error, este intentando poner fuera en la inicial al novato Carlos Amat, quien entregó un toque de sacrificio.


Pérez avanzó hasta la antesala. Bueno, sospeché que lo preguntarías: al short stop Rodríguez, que tiene un excelente desplazamiento, se le han registrado 24 errores en esta temporada. Yuri le sigue, con 12 pifias. El resto es fácil si combinas los errores de ambos: ¡36!, el 43% de las 84 marfiladas de Villa Clara en esta serie.


Ese desvío de outs ha sido demasiado punzante para los lanzadores villaclareños, quienes han permitido 60 carreras sucias. Es cierto, son jugadores jóvenes e inexpertos que necesitan desarrollarse el nivel de la Serie Nacional, pero el problema aquí es que Villa Clara no puede darse el lujo de ofrecerle tantas oportunidades de carreras a sus rivales porque la mayoría de las veces no han podido remontar en esta 61 Serie Nacional.


A menudo, creo que subvaloramos el terror capaz de invadir un inning con solo un error, simplemente por esta sencilla razón: no sabes cuánto influirá en esa entrada, o en el resultado final. Desde otro punto de vista, también es justo decir que Christian falló uno de sus 15 lances registrados durante toda la tarde, bajo una inminente presión que persiguió a los Leopardos lanzamiento a lanzamiento.


Después del par de pifias, ¿sabes qué sucedió?: ¡sí, vino un imparable! Carlos De la Tejera coló un roletazo entre tercera y short, y envió a Pérez hacia el plato. El turno siguiente fue para Dayán García, un bateador contra el que cuestan los errores de comando y vale la pena prestar atención cuando lo vez clavar sus spikes en el plato con corredores en bases. Freddy, por tercera vez en el inning, lanzó para un out o, digamos, incluso la posibilidad de un double play. Sin embargo, el inicialista Reidel Pedraza falló el rodado y no consiguió ni siquiera poner fuera a Dayán en la inicial.


Las bases se llenaron y, por supuesto, podía sentirse esa tensión que hace pitar los oídos. En el centro del diamante, Freddy mantuvo su ritmo y, como seguramente esperaban sus compañeros, logró generar otro rolling. Esta vez, Christian encabezó una brillante doble matanza 6-4-3 y, aunque Amat anotó la carrera del 3-0, todos los Leopardos sintieron un respiro después de una ráfaga de imprecisiones defensivas. El novato Henry Llorente entregó el tercer out, con otro rodado al short.


Tres innings se iban a la historia, y los Cazadores, que habían perdido 14 de sus últimos 15 juegos, parecían finalmente sacar algunas flechas. Según los narradores de la emisora CMHW, Osmany Valdés y Dairon Pérez, Freddy caminó lentamente hacia el dugout, y está de más preguntarse por qué: había lanzado para 13 outs en vez de sus primeros nueve, sin respaldo del trabajo ofensiva/defensa.


En un tercio de lo que podría haber sido su batalla final, la complexión mostrada por Villa Clara se asemejaba más al equipo inestable que abrió este jueves con un 48.5% de juegos perdidos (17 de 35) por diferencia de una a tres carreras en el marcador.


Definitivamente, el momento era incómodo, desconcertante para la fanaticada villaclareña, viendo al equipo sin poder reaccionar en casa. También tienes ese pensamiento en el subconsciente: Manuel Murgado, un zurdo que inició el juego con marca de (2-11), 9.26 PCL y 61 boletos en 68 innings, atravesó la primera vuelta contra el lineup de los Leopardos, admitiendo un hit sin carreras. Murgado, de 24 años, es casi seguro que se una a una lista de 13 lanzadores con al menos dos victorias y 11 derrotas en las últimas 30 temporadas.


Entonces, era hora de reaccionar, y los Leopardos consiguieron un orificio para entrar en el juego. Lo hicieron con tres swings: sencillo al center de Reidel Pedraza, y un par de dobles de Juan Carlos López y Yeniet Pérez, este último para remolcar las carreras que sacudieron un poco el déficit en el score, 3-2. La probable onda expansiva del rally de dos anotaciones se pulverizó. El poder de Yurien Vizcaíno seguía ausente y, Julio Miranda, lo imitó con otra conexión de rutina al infield antes de que Leandro Turiño despertara un poco de algarabía en las gradas con un elevado al center.


Freddy Asiel subió al montículo más motivado y, cuando eso sucede, a menudo su alma de guerrero se hace difícil de derribar. En sus siguientes cuatro innings, dominó a 12 de sus 14 oponentes, le entregó el juego al bullpen, y un sencillo de Juan Carlos López igualó el marcador 3-3 en el final del sexto capítulo.


Al llegar al último tercio de juego, se supone que el bullpen de Villa Clara tiene la ventaja, si asumimos sus 22 salvamentos sobre los 16 de Artemisa. Pero cuando se trata de un duelo en el que ves al dúo Misael Villa-José Ángel García sucesivamente, la probabilidad de victoria puede cambiar. Y eso fue parte de lo que sucedió este jueves en el estadio Augusto César Sandino. Los Leopardos contaban con el joven brazo de su cerrador, el diestro de 21 años, Randy Cueto, pero los Cazadores sorprendieron en el inicio del octavo capítulo.


Después de dos outs, Osbel Pacheco se embasó con un infield hit, y largo doble de línea al left field de Henry Llorente rompió el empate para poner delante a Artemisa, 4-3. Sí, el novato de 24 años, emitió a través de su swing otro flashazo de poder, y su décimo doble del año parecía sentenciar a los Leopardos.


Faltaban dos entradas para el final, y la desesperanza abrazaba a los fieles del Villa Clara dentro y fuera del Sandino. Jova vio escapar en fila la tanda de 1-2-3 en el octavo, inning donde el abridor Misael Villa completó tres entradas de un efectivo relevo. A los Leopardos les quedaba una oportunidad para sobrevivir, luego de que el manager de los Cazadores, Lázaro Arturo Castro, enviara al montículo a su cerrador por excelencia, el veterano diestro José Ángel García.



Para disparar los decibeles de expectativa, Yeniet Pérez no defraudó a la fanaticada y abrió el noveno con un lineazo que encontró espacio en el jardín central. El novato Elicer Arrechavaleta corrió por Yeniet, pero fue forzado después de un elevado de Vizcaíno al right field. Dos outs, y la carrera que podía mantener a Villa Clara con sueños de Playoffs tan lejos como a 270 pies del plato. Y entonces, sucedió algo realmente inesperado: el corredor de primera, Yosbel Borges, salió al robo de segunda con Leandro Turiño intentando descifrar los sliders de José Ángel.


Para suerte de Borges, el tiro del cátcher artemiseño, el novato Brayan Mera, no fue lo suficientemente bueno para adelantar un final que hubiese sido tan polémico como inesperado. ¿Te imaginas el tercer out de un juego de “vida o muerte” en segunda por un cogido robando con el marcador 4-3? No, mejor olvidemos eso y recordemos lo que fue un final emocionante.


Siendo honesto, no sé a quién se le ocurrió el robo de bases: si lo mandó Jova, o fue una carrera de inspiración o de nervios de Borges hacia la intermedia. De cualquier manera, como sucede a menudo en el béisbol, para alguien habrá sido una jugada “divertida”, “sorprendente”, mientras para otros, podría categorizarse de “suicida”. Cada uno de nosotros puede decidir qué piensa, ¿verdad? Pero, al final, lo cierto fue que Villa Clara tenía el empate en tercera—tras el disparo errado de Mera—, y esa carrera valía un día más en la disputa por llegar a la tierra prometida.


En el montículo, como lo ha vivido un sinnúmero de veces, José Ángel estaba navegando en sus aguas. Dio la acostumbrada vuelta alrededor del box, inquieto, según los narradores de radio. A veces me he puesto a pensar quién realmente tiene más presión en momentos como esos, ¿José Ángel o el cátcher que lo acompaña en determinada situación de presión? Las respuestas a esta pregunta han sido múltiples, pero la realidad es que “El Barbero” de Guanajay no teme lanzar un slider delante del home, incluso con corredores en posición anotadora.


El bateador de turno, Leandro Turiño, traía 50 ponches en sus 259 apariciones en home tras regresar al lineup de Villa Clara, y .167 de promedio con corredores en posición anotadora. Ese par de números estaba bastante lejos de hacer sentir que Turiño podría convertirse en héroe, aunque bateó siete jonrones de sus 16 extra bases. Así que, una vez más, José Ángel preparó su slider, y el resultado final volvió a girar a su favor: Turiño golpeó un elevado a territorio del left field, que cayó en el guante de Armando Balaguer Jr., y los Cazadores ganaron su momento de “playoffs” contra Villa Clara, 4-3.


El zurdo Misael Villa se apuntó el éxito con su relevo de tres innings (sexto, séptimo y octavo), tras la aceptable apertura de Murgado con cinco entradas y par de limpias permitidas. José Ángel salvó su onceno juego—el 73% de los 15 acumulados por todo el bullpen del equipo—y, de manera general, aumentó su liderazgo histórico a 284 rescates de por vida, quedando a 16 de alcanzar los 300 en Series Nacionales.


No sé si de aquí al próximo año la fanaticada villaclareña recordará el swing del novato Henry Luis Llorente, pero sin dudas el talentoso outfielder capitalino nunca olvidará su juego de 4-2, con doble y triple contra Randy Cueto y Freddy Asiel Álvarez, respectivamente.


Los Cazadores ganaron el segundo partido en sus últimas 16 decisiones, pues no triunfaban hacía 16 días, cuando Misael Villa se llevó la victoria por 5-2 ante Pinar del Río el pasado 3 de mayo.


Aunque quedaron eliminados, los Leopardos han ganado ocho juegos más en comparación con su marca de 30-44 durante la pasada 60 Serie Nacional, y tienen un diferencial de carreras de +16. En 2020-21, Villa Clara cerró con -88, producto de 414 carreras permitidas y 326 anotadas. Al mismo tiempo, vale la pena destacar que, bajo el mando de Pedro Jova este año, Villa Clara logró promover el desarrollo de varias figuras jóvenes, y el staff de picheo borró la pésima correlación de 299 ponches y 345 boletos en la 60 Serie Nacional.


Si damos una última mirada al juego de este jueves, podemos apreciar fácilmente cómo los Leopardos perdieron el sendero victorioso ante uno de los peores equipos de la liga: dejaron a 13 corredores en circulación, y las tres pifias de los jugadores del infield, facilitaron par de carreras para los Cazadores. Por supuesto, sin errores e incluso con su improductiva ofensiva, habrían ganado el juego 3-2, pero no pudo ser.


Usualmente, esa fina línea, en la que un par de números son capaces de cargar un gran peso, logra exaltar el béisbol sobre otros deportes. No creo que Jova haya estado conforme después de quedarse a las puertas de los playoffs, pero sin dudas Villa Clara cumplió un meritorio papel en esta temporada.