Playoffs 64 SNB | El fin de una sequía histórica y las decisiones que definen todo
- BaseballdeCuba

- hace 19 horas
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El inicio de la postemporada cubana en la 64 Serie Nacional nos regaló dos partidos que, más allá del marcador, fueron lecciones de béisbol, gestión y emoción pura. Un duelo estratégico y una redención largamente esperada. Ray Otero y Yirsandy Rodríguez les traen las historias a seguir, el análisis y la reflexión de esta primera jornada.
Industriales 4, Mayabeque 2: Un duelo de filosofías en el montículo.
El partido fue un estudio de contrastes entre dos estilos de pitcheo. Raymond Figueredo (Industriales) impuso su poder, manteniendo a los Huracanes a raya con un fastball de 93 mph y un slider filoso. Por su lado, Yadián Martínez (Mayabeque) ofreció una cátedra de control y supervivencia. Sin superar las 89 mph, navegó con astucia por los bordes de la zona, logrando ponches clave al corazón de la poderosa alineación de Industriales (Tomás, Sánchez, Hechevarría). Lo fascinante es que, al analizar sus estadísticas regulares, ambos lanzadores fueron virtualmente idénticos en efectividad. La diferencia no estuvo en los números, sino en el arte: uno con potencia, otro con inteligencia.
El verdadero punto de inflexión llegó en la novena, con Mayabeque a un out de la victoria. La decisión del manager Osmel Cordero de traer a su cerrador, Marlon Vega, con corredores en base en lugar de iniciar el inning, fue un desvío de su filosofía habitual. En un giro dramático, Yosvany Peñalver, quien llevaba la tarde sin hits, conectó una línea brusca que se transformó en un "doble de terreno", imposible de atrapar por el left fielder Denis Laza.
Ese batazo caprichoso decidió el partido. El bullpen de Industriales, con Rafael Orlando Perdomo apagando un incendio de bases llenas, había mantenido la esperanza. El error táctico, seguido de un hit de oro, selló el destino. Una lección invaluable: en la postemporada, la coherencia en la toma de decisiones es tan crucial como el talento en el campo.

Holguín 6, Artemisa 3: Rompiendo una maldición de 24 años
Esta fue la tarde de la catarsis para Holguín. La primera victoria en postemporada en casi un cuarto de siglo no fue solo un triunfo, fue una liberación colectiva. Desde el primer lanzamiento, se sintió el impulso: Ernesto Torres conectó un jonrón solitario, enviando un mensaje claro. El veterano Carlos Santiesteban aportó seis entradas de trabajo sólido desde el montículo, pero fue la ofensiva la que cargó con el peso de la historia.
Artemisa logró un efímero empate en la sexta entrada, pero Holguín respondió con la contundencia de un equipo decidido a reescribir su pasado. En el séptimo inning, con dos en base y el juego empatado, el manager Lugdis Pineda confió en su slugger Lázaro Cedeño. En un conteo de 3-1, Cedeño destrozó un pitcheo mal ubicado de Israel Sánchez, enviándolo hacia lo profundo del right field para un decisivo doble que limpió las bases y, simbólicamente, décadas de frustración. El bullpen cerró sin concesiones, dando paso a una celebración que muchos fanáticos llevaban esperando desde su infancia.

















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