Playoffs 64 SNB | Industriales sobrevive a su propio caos y toman ventaja 2-1 ante Mayabeque
- BaseballdeCuba

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La estadística más reveladora de la tarde fue simple e hiriente: Mayabeque 10 hits, 0 carreras. Frente a ella, la lógica del béisbol parece desvanecerse.
¿Cómo es posible que un equipo supere holgadamente al rival en el cuadro de anotaciones y termine derrotado? La respuesta, en el Juego 3 de los Cuartos de Final en el Estadio Latinoamericano, se escribió con la inquebrantable resistencia del pitcheo en crisis. Industriales ganó 1-0, sobrevivió a sus penurias ofensivas y se llevó una victoria que ofreció importante ventaja en la serie por 2-1.
La narrativa del partido fue una de tensión acumulada y escapes in extremis. Desde el primer inning, Mayabeque ejerció presión. Puso al menos un hombre en base en siete de las nueve entradas y en cinco de ellas tuvo a corredores en posición de anotar. Sin embargo, la historia de su ofensiva quedó en oportunidades perdidas, una y otra vez.
Lázaro Martínez, por ejemplo, conectó tres hits, pero nunca cruzó el plato. Fue out en home durante la primera entrada. Alexander Pozo bateó dos, incluido un doble, y tampoco anotó: Yasser Julio González evitó que pisara el plato a tiempo con un disparo certero desde el right field.

El desfile de oportunidades chocó, una y otra vez, contra el muro azul.
Ese muro tuvo su primer arquitecto en el abridor Carlos Manuel Cuesta. Sin ser el lanzador más dominante de la rotación, fue el más efectivo cuando se requería. En cinco entradas de trabajo, dispersó seis hits y, lo más crucial, no permitió que ninguno de ellos se convirtiera en una carrera. Le entregó a su bullpen una ventaja mínima, de una sola carrera, con la esperanza azul de una blanqueada teñida de azul.
Esa única carrera se produjo en el quinto inning, de la manera más clásica posible. Un boleto a Yosvani Peñalver, un toque de sacrificio impecable de Jorge Enrique Alomá para moverlo a segunda, un out de rolata que lo impulsó a tercera y, finalmente, un sencillo limpio y decisivo de Yaser Julio González al jardín central. Fue una demostración de fundamentos del béisbol, una secuencia de cuatro jugadas ejecutadas a la perfección para producir lo único que importaba. En un juego de fuerzas desequilibradas, esa carrera se convirtió en un tesoro fortificado.
Y el bullpen de Industriales se encargó de poner a prueba, una y otra vez, la solidez de esa fortificación. Lo que siguió fue un acto de desafío monticular extremo. Luís Miguel Vázquez—quien admitió la única anotación del juego en seis innings—, Duvier Peña, Frank Ernesto Herrera y Juan Xavier Peñalver se sucedieron en el montículo, heredando y multiplicando el caos. Juntos, en cuatro entradas, permitieron cuatro hits y, lo más preocupante, cinco boletos. Fueron ellos los que crearon las situaciones límite: bases llenas con un out en el octavo, y bases llenas sin outs en el noveno. En cualquier manual, eso es la receta para el desastre.
Pero el béisbol no se juega en manuales, se juega en el diamante. Y en el terreno, la salvación de Industriales no llegó del montículo, sino del cuadro interior. Fueron dos jugadas, dos destellos de precisión bajo una presión asfixiante, las que cortaron de cuajo el asedio mayabequense.
La primera, en el octavo. Yonathan Martínez conectó un rodado hacia la tercera base. Ángel Alfredo Hechavarría, con un reflejo felino, disparó un láser a primera y cerró las puertas del octavo episodio con Peñalver en el montículo. La segunda, en la novena, fue una atrapada de Yasser Julio en zona foul por el left field para el segundo out. Pero la carrera del empate seguía a 90 pies de distancia.
Alexander Pozo, uno de los bateadores más peligrosos de la tarde, se plantó en la caja. Conectó otro rodado que amenazaba con viajar más allá del infield, pero esta vez hacia el lado derecho. Alomá se movió hacia su izquierda, atrapó la pelota, tiró a la inicial y… ¡4-3! ¡Terminó el juego!
Dos innings consecutivos, dos pesadillas casi idénticas para Mayabeque. No fueron jugadas espectaculares por lo vistosas, sino por lo decisivas. Convirtieron el descontrol del pitcheo en el triunfo más controlado posible. Los Huracanes dejaron a 12 corredores en circulación, cinco de ellos entre las últimas dos entradas.
Con esta victoria, Industriales no solo toma la ventaja numérica en la serie. Consigue ganar un juego que, en el papel, parecía corresponderle a Mayabeque. Fue una rareza: los Azules no ganaban con marcador de 1-0 en playoffs desde el Juego 4 de la 61 Serie Nacional, cuando vencieron a Granma en la serie de Cuartos de Final.
Para Mayabeque, el desafío ahora es doble: mantener la efectividad ofensiva y encontrar la manera de que, la próxima vez, la pelota no encuentre un guante azul en el instante crítico. La serie está viva, pero el peso de la prueba, tras una tarde tan frustrante, ha cambiado de bando.

















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