Playoffs 64 SNB | Matanzas aplasta a Sancti Spíritus y completa la barrida para avanzar a las semifinales
- BaseballdeCuba

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Salieron del dugout con la indiferencia de un verdugo que cumple con su deber.
Los Cocodrilos de Matanzas habían viajado al centro de la isla para terminar el trabajo, para extinguir la última chispa de esperanza de los Gallos de Sancti Spíritus. No hubo drama, ni tensión sostenida, apenas la ejecución metódica de un equipo superior. El pitcheo de Shaiel Crúz mantuvo a raya a la ofensiva local. La explosiva ofensiva visitante acumuló su daño en ráfagas y, cuando el relevo titubeó brevemente, la ventaja ya era demasiado grande.
El domingo por la tarde, Matanzas selló su pase a las semifinales del béisbol cubano con una victoria por 8-4 en el Estadio José Antonio Huelga, completando una barrida de cuatro juegos en la serie de cuartos de final. Con su cuarta victoria consecutiva, los Cocodrilos barrieron por segundo playoff en fila a los Gallos—como sucedió en la 61 Serie Nacional—, e igualaron el récord de carreras en la historia del equipo para los primeros cuatro partidos de una postemporada.
La narrativa de la serie fue escrita en la primera vuelta al bate del primer juego y se repitió, con variaciones, en cada encuentro. En esta ocasión, fue el jardinero derecho Hanyelo Videt quien asestó el golpe temprano, un jonrón de dos carreras en la primera entrada que silenció a la fanaticada presente en el parque José Antonio Huelga y puso a los Gallos contra las cuerdas antes de que su propio orden ofensivo pudiera tomar un bate. Videt volvió a la carga y desapareció la pelota en el octavo, para terminar la tarde con cuatro hits, tres anotadas y tres impulsadas.
Para los Gallos, la despedida de la postemporada fue amarga. Después de una campaña regular de lucha, enfrentarse a uno de los equipos favoritos para ganar el título en estos playoffs resultó una tarea desproporcionada. El equipo local cometió tres errores en el juego decisivo, regalando carreras y oportunidades a un rival que no necesita obsequios. Su pitcheo, encabezado por el abridor José Eduardo Santos, nunca encontró consistencia.
Mientras la rotación de los Gallos se deshilachaba, Shaiel Crúz ofreció una demostración de control y eficiencia para los visitantes. El derecho trabajó seis entradas sólidas, permitiendo solo una carrera limpia con cuatro hits. Su actuación fue la columna vertebral que Matanzas necesitaba, un esfuerzo que mantuvo la ventaja inicial a salvo mientras la ofensiva buscaba el golpe de gracia.
Ese golpe llegó en la cuarta entrada, ayudado por la falta de control de Santos y un error defensivo. Con las bases llenas y dos outs, Brayan Peña conectó un sencillo al jardín izquierdo que impulsó dos carreras y amplió la ventaja a 6-1. Fue un rally característico de estos Cocodrilos: implacable, capitalizando cada desliz del rival.
La única muestra de resistencia de los Gallos llegó en la séptima entrada, cuando el relevista Yosney García permitió un triple de tres carreras de Frederich Cepeda Sr. que acercó el marcador a 7-4. Pero el bullpen visitante se recompuso rápidamente. Noelvis Entenza y, finalmente, Armando Dueñas —quien cerró la novena ponchando al lado en orden— sofocaron cualquier atisbo de esperanza local para sellar la victoria y la barrida.

Con el out final, los jugadores de Matanzas se reunieron brevemente en el montículo para celebrar el triunfo que se daba por sentado. La barrida era esperada. El verdadero desafío, saben, comienza ahora. Mientras Sancti Spíritus empaca para una larga espera—es probable que no clasifique a la Liga Élite—, los Cocodrilos miran hacia adelante, su máquina ofensiva se ha mostrado imparable y su rotación, encontrando el ritmo en el momento perfecto.
El béisbol de postemporada a menudo se trata del ritmo, de ganar cuando no se está en la mejor forma. Por el momento, Matanzas ha elegido un camino diferente: el de la dominación absoluta. Han anotado 39 carreras en cuatro juegos, un nuevo récord en anotaciones para ganadores por barrida de 4-0 en series de cuartos de final. Han barrido a un rival sin dejar espacio para la duda. Pronto sabremos quién será el próximo reto para estos Cocodrilos que irán por el título esquivo desde 2020.
Por ahora, los rivales miran. Y Matanzas celebra.





















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