• Yirsandy Rodríguez

Wild Card MLB 2022: Cy Bieber



Por: Yirsandy Rodríguez

45-3… en uno de los contextos más tradicionales del béisbol, esto es lo que significa ese par de números: 3 hits en 45 veces al bate, lo cual nos lleva a un promedio de bateo de .067.


Esa es la lectura del valor numérico, y definitivamente nos conduce a un profundo slump ofensivo de un bateador o, tal vez, varios bateadores combinados. Pero ahora lo importante es esto: cuando tienes cinco hits y 42 fallos en 45 veces al bate, la situación puede ser aún peor, ya que los outs podrían llegar por múltiples razones. Entonces, ¿qué dirías si el 42.8% de esos outs fueran strikeouts?


Terrible. Devastador. Y, en términos de béisbol, parece absurdo llamar “ofensiva” a un slump cargado de swings “defensivos”. Sí, el par de números se trataba de una línea real: la supremacía que han conseguido los lanzadores de Cleveland en esta temporada contra los peloteros cubanos de los Rays, Yandy Díaz y Randy Arozarena.


Así comenzó la historia este viernes en el Juego 1 de la Serie de Comodines de la Liga Americana entre Cleveland vs. Tampa Bay:

—Yandy Díaz, 14-2, HR, K

—Randy Arozarena, 23-1, 12 K


Contra el diestro abridor de los Guardianes, Shane Bieber, los cubanos se combinaban de 9-1 en sus respectivas carreras: Yandy de 4-1 con un ponche, y Arozarena de 5-0 con dos ponches. En las siguientes 2 horas y 17 minutos tras escucharse la voz de play ball este viernes en Progressive Field, los lanzadores de los Guardianes mantuvieron el control de la situación.


Era Bieber quien encabezaba el camino esta vez, resurgiendo con su versión avanzada de Cy Young de 2020, inspirado ante la fanaticada de casa: entregó 7 ⅔ innings con ocho ponches, admitió solo tres hits (dos sencillos y un jonrón), retiró cuatro entradas en fila. Y, luego, el veloz Emmanuel Clase se encargó de los últimos cuatro outs para garantizar el éxito por 2-1 ante una emocionante ovación que estremeció la ciudad.


Fue la sexta derrota consecutiva de los Rays, quienes han perdido cinco de sus siete decisiones este año contra los Guardianes. Tampa Bay inició el juego con un lineup diezmado que promedió apenas .307 slugging ante los lanzadores de Cleveland durante la temporada regular.



Aun así, fue un juego que se decidió por una carrera, 2-1, con los jonrones de José Siri por los Rays, y José Ramírez para dar la ventaja definitiva, ambos batazos en el sexto inning.



En un duelo que se limitó al destello de poder de los “José” (Siri y Ramírez), y par de joyas de pitcheo de los “Shane” (McClanahan y Bieber), Cleveland tenían la fórmula decisiva: el dominio del pitcheo. Cuando pierdes por una carrera de diferencia con un marcador estrecho de 2-1, es injusto culpar a algún jugador en específico. Sin embargo, analizando la hazaña de estos jóvenes Guardianes desde otro punto de vista, está claro que su as fue uno de los principales protagonistas.


Bieber tenía el control del juego, pero se concentró especialmente en silenciar a los principales bateadores de los Rays, neutralizando de 9-0 con cinco ponches a la tanda de “1-2-3”:


1) Yandy Díaz: rodado a segunda, ponche (tirándole) y rodado al lanzador.

2) Wander Franco: Ponche (sin hacer swing), rodado a primera y rodado a segunda.

3) Randy Arozarena: Ponche (tirándole), ponche (tirándole) y ponche (tirándole).


Nueve de los 23 outs (39.1%) de Bieber y seis de sus ocho ponches (75.0%) fueron contra los bateadores que, cotidianamente, son los responsables de generar probabilidades de victoria en el lineup de los Rays. A excepción del jonrón de José Siri en el sexto inning, crujiendo una bola rápida de cuatro costuras a 91.8 mph en cuenta de 1-0, Bieber fue imbatible.


Para Tampa Bay, hubo pocos rayos de luz en el juego: cuando Yandy Díaz y Wander Franco estuvieron por delante en el conteo, alcanzaron sólo a golpear rodados al infield. Randy Arozarena, al menos en este Juego 1, fue todo lo contrario a su legado en octubre. Bieber lo aturdió a su antojo sobre todo con su slider, haciéndolo fallar desesperadamente seis de sus nueve swings.


Si lo describimos con honestidad, deberíamos decir que la mayoría de los lanzamientos de Bieber parecían un misterio para los bateadores de los Rays. Algunos intentaban adivinar cuál sería el siguiente anzuelo en la mezcla, pero al final terminaron promediando una indefensa velocidad de salida de 84.3 mph en sus bolas bateadas.


Durante toda la tarde, el efecto de quiebre fue el valor influyente en el éxito de los lanzamientos de Bieber, quien supo utilizar su bola rápida de cuatro costuras y el cutter en el momento preciso. La slider de Bieber cortaba vertiginosamente en las esquinas de la zona de strike, siendo el arma fundamental con la cual generó 10 de los 18 swings improductivos de sus rivales.*


*De hecho, el spin rate de la slider de Bieber promedió 2,513 rpm, superando considerablemente su promedio de 2,206 en la temporada regular.


“Escuchar eso, alimentarse de esa energía”, dijo Bieber sobre la multitud de Cleveland. “Parecía que cada vez que había dos strikes, estaban dispuestos a poncharlos. Y eso se sintió genial. Me ayuda personalmente a elevar mi juego. No sospecho que soy el único en nuestro equipo que siente eso”.