El Leadoff: A un golpe de la perfección
- Yirsandy Rodríguez Hernández
- 13 oct 2025
- 5 Min. de lectura
¿Qué es la perfección en la vida? Esa es una pregunta casi imposible de responder, aunque cada uno de nosotros puede tener una respuesta diferente para un determinado escenario. En un juego tan impredecible como el béisbol, la perfección puede presentarse de muchas maneras: un inning inmaculado. Un elevado que golpea la varilla de foul en el último instante, para convertirse en un jonrón walk-off.
Hay muchas pequeñas hazañas en el momento clave. Pero cuando hablamos de lanzadores y bateadores, hay un punto clave para clasificarlos: el Juego Perfecto y el Juego de cuatro jonrones.
En la pasada jornada dominical hubo una rara posibilidad de que coincidieran dos protagonistas rozando una actuación ideal: Yoel Yanqui estuvo a punto de conectar CUATRO JONRONES, mientras una caminata aislada y un error evitaron un posible PERFECT GAME del diestro de los Huracanes, Yadián Martínez. De cualquier manera, Yanqui registró batazos descomunales en el Guillermón, y Yadián lanzó el primer no-hitter en la historia de Mayabeque.
En la siguiente edición de El Leadoff escribiré sobre la trascendencia que nos dejó la joya de Yadián ante los diezmados Piratas de la lsla.
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TRIPLE CORONA
Antes de llegar a la hazaña de Yanqui que captó la atención el pasado domingo, no podemos dejar pasar por alto su demoledora temporada en el plato este año. ¿Por dónde comenzar? Debería ser por lo obvio: Yanqui está liderando la liga en promedio de bateo con .463, tiene 13 jonrones y 47 remolcadas, así que actualmente posee la Triple Corona del bateo. No ha habido forma prolífera de detenerlo. La velocidad, el comando y la rotación de los pitcheos de los lanzadores no han sido capaces de encontrar la fórmula para detener a Yanqui. Está conectando jonrones con una frecuencia de 8.3 apariciones al plato.
Si detallas su línea ofensiva, los números parecen inclinar las barras: .463/.583/1.013/1.596. El promedio de bateo está en el rango de un OBP de élite. El OBP en el rango de un slugging respetable. El slugging, en el rango de un OPS de superestrella. ¿El OPS? Bueno, 1.596 OPS es algo completamente absurdo.
Cuando comenzó la semana, el match Guibert vs. Yanqui era la principal conversación sobre un posible MVP. Cinco juegos después, Yanqui bateó de 16-10 contra los lanzadores de Camagüey, incluyendo dos dobles, cuatro jonrones y ocho boletos sin ponches. En 24 apariciones al plato anotó nueve carreras, promedió .750 OBP y remolcó 13 carreras. Se embasó, produjo carreras, bombardeó marcadores, protagonizó varias remolcadas de las Avispas y ningún pitcher lo pudo ponchar.
En medio de la batalla de los lanzadores por conseguir cada out en esta 64 Serie Nacional—una campaña más predominada por la ofensiva—, Yanqui continuó aplastando pitcheos y conectó tres jonrones el pasado domingo en sus primeras cuatro apariciones al plato contra los lanzadores de los Toros en la reanudación del Juego 4. El tercer jonrón de Yanqui pulverizó la ventaja agramontina de una carrera en la parte alta de la quinta entrada, cuando ganaban por 7-6.
Ningún bateador en Series Nacionales había logrado tres jonrones en el estadio Guillermón Moncada desde el 26 de noviembre de 2009, cuando el cátcher de Pinar del Río, Yosvany Peraza, destrozó la pelota Mizuno-150 ante los lanzadores santiagueros.
Peraza se convirtió en aquel momento en el jugador número 126 con al menos tres jonrones en un partido. El pasado domingo, casi 16 años después, Yanqui entró en la lista histórica como el bateador número 154 en lograr dicha hazaña. Solo tres han conseguido elevar la cifra a cuatro estacazos de vuelta completa: Leonel Moas Sr., Alberto Díaz y Omar Linares.
El legendario slugger santiaguero, Orestes Kindelán Olivares, conectó al menos tres jonrones en siete ocasiones, registros que han sido insuperables. Esta es la lista de bateadores que han logrado la hazaña vistiendo el uniforme de Santiago de Cuba:
Orestes Kindelán
Antonio Pacheco
Luís Enrique Padró
Evenecer Godínez
Ariel Cutiño
Fausto Álvarez
Reutilio Hurtado
Rolando Meriño
Alexei Bell
Yoelquis Guibert
Yoel Yanqui
Volviendo a la historia del juego, el tercer vuelacercas de Yanqui corrigió el déficit de las Avispas y ofreció de un golpe ventaja por 9-7. La masacre ofensiva no terminó ahí. Cuando Yanqui subió al plato en la parte alta del séptimo, Camagüey estaba delante por 13-11. Las bases estaban limpias, así que la estrategia del manager Vicyohandry Odelín se podía predecir: mandó a caminar intencionalmente a Yanqui.
No sé qué piensas de esto, y entiendo la reacción de Odelín tras todo el daño provocado por el swing de Yanqui, pero la base por bolas intencional nos privó a todos de ver el duelo más esperado de la semana. Yanqui quería batear, pero a día de hoy la base intencional es automática. Ni siquiera pudo ver un pitcheo. No tuvo otra opción que caminar.
Al final, Adriel Labrada conectó un rodado a tercera que sirvió para forzar en la intermedia a Yanqui, y luego Hárold Vázquez fue retirado en elevado al jardín derecho. La estrategia le funcionó a Odelín. Yanqui caminó, y el zurdo Rodolfo Sorís logró completar su trabajo con un gran alivio. Dos innings después, se presentó lo que parecía el escenario perfecto para las Avispas: inicio del noveno, tres carreras debajo, perdiendo Santiago de Cuba por 14-11, pero con Yanqui a un swing de volver a resolver la situación.
El siguiente movimiento de Odelín era predecible: sí, ¡otro boleto intencional para Yanqui! Bases llenas, para dar paso al duelo Sorís vs Labrada. Yanqui se fue hacia la inicial lentamente, pidiendo que le lanzaran, pero Odelín no iba a correr ese riesgo.

Un elevado de sacrificio de Labrada remolcó la oncena carrera de las Avispas, y luego Sorís dominó al emergente Raider Sánchez y la historia terminó. ¿Se imaginan qué hubiera pasado si las Avispas empataban el score, dejando abierta otra oportunidad para Yanqui? ¿Y si hubiera sido con bases llenas? ¿Odelín también habría presionado el botón de la base intencional?
Yo creo que sí. Hay algo en la perspectiva de los managers exlanzadores y es que, a diferencia de otros, se sienten más comprometidos con determinadas situaciones de juego. Odelín, quien se destacó en su carrera por su capacidad como lanzador para lidiar con momentos de presión, parecía completamente convencido de que sus lanzadores eran demasiado vulnerables ante el estado de ebullición ofensiva de Yanqui.
En el béisbol, a menudo, no hay estrategias ni buenas ni malas. Algunas parecen absurdas y tienen resultados. Otras, guiadas por la intuición de manager exjugador, terminan derrumbándose como un castillo de naipes.
A Odelín le funcionaron las estrategias ante Yanqui, y los Toros finalmente consiguieron igualar la serie 2-2. En el segundo partido, los Toros fueron triturados por 20-6 en seis entradas, pero Yanqui no volvió a conectar jonrón. En el primer inning, recibió su tercera base intencional del doble juego. Una entrada más tarde, conectó un sencillo remolcador de dos carreras. Y, en la parte alta del tercer episodio, falló en elevado a lo profundo del center field con las bases llenas.
El segundo partido del domingo pudo haber sido el último de Yanqui con las Avispas en esta temporada regular, ya que ha sido interés de los Indios del Boer para jugar la temporada 2025-2026 de la Liga de Béisbol Profesional de Nicaragüa (LBPN). Aunque los números de Yanqui han sido inalcanzables en este primer tercio, si no continúa jugando, es muy probable que pierda la Triple Corona.


















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