El Leadoff: Dos 'no-no', una historia — El béisbol siempre nos sorprende
- Yirsandy Rodríguez Hernández
- 15 oct 2025
- 7 Min. de lectura
⚾📬¡Hola a todos! En mi columna de ayer—si no la viste, puedes leerla aquí en El Leadoff— dejé un espacio abierto para regresar y dedicar unas palabras al no-hitter que lanzó Yadián Martínez el domingo pasado ante los Piratas de La Isla en el estadio Nelson Fernández. Desde que vi el resultado final, estaba seguro de que encontraría algunas pepitas interesantes.
Siendo honesto, pensé que tenía tiempo suficiente para profundizar en el “no-no”, y entonces sucedió esto: Pável Hernández retiró a los primeros 18 bateadores de Artemisa este martes. Un grand slam de Ángel Alfredo Hechevarría lideró el rally de nueve carreras de Industriales en la primera entrada. Tres anotaciones más pusieron el marcador por 12-0 en la parte alta del séptimo, así que Pável y los Azules quedaron a tres outs del Juego Perfecto.
¡Sí, sí! ¡Dos no, no! Estábamos a punto de ver un segundo no-hitter en menos de 48 horas—increíblemente, los no-hitters superando la frecuencia de los juegos confiscados por jugadores inelegibles. Otra edición de “Lo nunca visto” parecía lista para encabezar titulares en el rebobinado de la semana. El Perfect Game se quebró con el oponente número 19 de Pável, el leadoff de los Cazadores, Yassel Veranes, quien consiguió una caminata para abrir la entrada. Sin embargo, el boleto no sacó a Pável de su plan: ponchó a los siguientes dos bateadores, y luego exterminó al emergente Julio Olivera, quien alcanzó a golpear un elevado a primera.

¡Cero hits, cero carreras! ¡Pável lo volvía a hacer! El dominio absoluto en siete entradas sobre los Cazadores de Artemisa aseguró el segundo no-hitter de su carrera. Ahora Pável tiene marca de 4-1 y efectividad de 2.41 en siete aperturas. Lidera la liga con 53 ponches en 41 innings, para una inalcanzable tasa de 11.6 K/9. También fue el segundo no-no de esta 64 Serie Nacional. Al unirse a este club exclusivo, Pável se convirtió en el séptimo lanzador de la historia en Series Nacionales con al menos dos no-hitters, colocando su nombre junto a leyendas como Juan Pérez Pérez, Aquino Abreu, Rogelio García y Máels Rodríguez. Además, es apenas el segundo pitcher en lanzar un no-hitter en Series Nacionales consecutivas, habiendo sellado su primer no-no parcial hace más de un año, el 7 de mayo de 2024, contra Holguín.
Para los Azules de la Capital, también fue un momento histórico. El no-hitter de Pável Hernández es el séptimo que propina un lanzador de Industriales, un linaje de dominio iniciado por el diestro Jesús Pérez en 1968, y que ahora tiene a Pável como su más reciente eslabón. Es, también, el no-hitter número 68 en la historia de las Series Nacionales.
La tormenta ofensiva de Industriales en la entrada inicial ante el diestro Alejandro Hernández—lanzó con los Azules el año pasado—, irónicamente, restó un poco de drama al duelo, pero no grandeza al logro. Con una ventaja tan cómoda, la misión de Pável se transformó. Ya no se luchaba solo un éxito más, sino por otra hazaña para rubricar en el legado de los Industriales. El resto fue historia:
NO HITTERS LANZADORES DE INDUSTRIALES |
domingo, 7 de enero de 1968: INDUSTRIALES 5, VEGUEROS 0 — G: JESÚS PÉREZ, ESTADIO: JULITO DIAZ, ARTEMISA | 7 SNB. |
martes, 4 de febrero de 1969: INDUSTRIALES 8, PINAR DEL RÍO 0 — G: ANDRÉS “PAPO” LIAÑO, ESTADIO: LATINOAMERICANO | 8 SNB. |
miércoles, 7 de enero de 1970: INDUSTRIALES 1, ORIENTE 0 — G: RIGOBERTO BETANCOURT, ESTADIO: LATINOAMERICANO | 9 SNB. |
sábado, 16 de enero de 1982: INDUSTRIALES 2, HOLGUIN 0 — G: ÁNGEL LEOCADIO DÍAZ, ESTADIO: LATINOAMERICANO | 21 SNB. |
martes, 19 de septiembre de 2017: INDUSTRIALES 2, VILLA CLARA 0 — G: DAVID MENA, ESTADIO: AUGUSTO CÉSAR SANDINO | 57 SNB. |
martes, 7 de mayo de 2024: INDUSTRIALES 7, HOLGUIN 0 — G: PAVEL HERNÁNDEZ, ESTADIO: LATINOAMERICANO | 63 SNB. |
martes, 14 de octubre de 2025: INDUSTRIALES 12, ARTEMISA 0 — G: PAVEL HERNÁNDEZ, ESTADIO: 26 DE JULIO, ARTEMISA | 64 SNB. |
*Bien, notarás que los últimos no-no han sido en días martes. ¡En total son 4 de 7! Ese es un gran promedio.
“En este juego sentí más dominio de los pitcheos, de lo que quería hacer”, comentaría el artífice tras la joya monticular. “Siento que esta vez tuve más control del juego, un tanto diferente al no-hitter que lancé contra Holguín el año pasado, donde tiré los lances y el trabajo fue saliendo”.
Ese dominio fue absoluto. En siete entradas de trabajo, Hernández admitió aislados sonidos estridentes de los maderos artemiseños. Seis de sus últimos ocho outs fueron ponches, imponiendo su mezcla de pitcheos y la velocidad—inexplorada usualmente en la liga a día de hoy—de su bola rápida.
Quizás alguno de nosotros pueda recordar cuántos no-no hemos visto comenzar y luego quebrarse. Tengo muchos en mi memoria, y la mayoría tienen algo en común: a menudo, las batallas entre lanzadores y bateadores se resumen en un desafío de poder a poder. El lanzador quiere retar al bateador y a la vez cuidarse de no permitir el primer hit. Por su parte, el bateador intenta golpear con saña. Hay muchos esperando a ser héroes del momento. Otros, simplemente van a hacer su trabajo en el plato, intentando superar la presión. Y creo que ese es el punto clave aquí: ¿quién supera la presión? ¿Qué jugadores pueden mantener el enfoque cuando las situaciones se tornan más desafiantes?
Siempre he visto este fenómeno como un juego de equipo, pero usualmente damos crédito solo al lanzador y a los fildeadores que salvaron las entradas con una jugada colosal. Revisamos cuántos ponches propinó el lanzador. Cómo controló los swings contrarios. Cuántas veces permitió elevados, o indujo a que golpearan rodados. Nada es un estándar. Muchos ponches conducen a una considerable cantidad de pitcheos que, al final, podría provocar cansancio en el lanzador. El contacto frecuente es otro riesgo, ya que expone a los fildeadores.
Durante el no-no del pasado domingo, por ejemplo, Yadián Martínez registró 14 outs por elevados, solo tres de ellos al infield. Según cuenta el propio Yadián, se sintió bien trabajando con el cátcher Lázaro Ponce. No es difícil entender la lectura del juego: 14 de 27 outs por elevados. Ese 52% muestra la persistente tendencia de los bateadores pineros: intentar un golpe contundente o, al menos, una conexión lo suficientemente oportuna como para evadir la defensa contraria. Aún así, el batazo esperado no llegó.
Los innings comenzaron a avanzar, y la ansiedad y los outs a acumularse. En no pocas ocasiones, el hit que rompe un no-no suele ser un extra base. Máels Rodríguez perdió un par de no-hitter tras permitir un jonrón. Probablemente el más famoso de todos fue en 2002, cuando Jesús “El Chucho” Ruíz, un torpedero de contacto promedio que jugó 13 temporadas con los Indios de Guantánamo.
Ruíz entró a la temporada de 2002 con frecuencia de un jonrón cada 74.3 veces al bate. La frecuencia en su carrera de 2,109 apariciones al plato fue de 78.1. Sin embargo, todos esos números resultaron suficientes para pulverizar lo que parecía un posible no-no de Máels Rodríguez en la noche del 17 de abril del 2002 en el estadio Nguyen Van Troi.
Así es el béisbol, siempre nos sorprende.
El pasado domingo, los elevados de los Piratas no pudieron volar más allá de los límites en el estadio Nelson Fernández. El batazo más peligroso, según cuenta Yadián, fue el último out del juego, una gran atrapada del jardín derecho Frank Alfonso. Fue el primer no-no en la historia de Mayabeque, después de dos juegos de un hit que terminaron siendo quebrados ante el zurdo Ariel Miranda (domingo, 1 de diciembre de 2013 vs. Industriales) y el diestro José Norbelis Betancourt (sábado, 25 de octubre de 2014 vs. Cienfuegos).
He visto a Yadián lanzar grandes juegos. Cómo sube al montículo y, sin una estatura imponente ni la velocidad de un lanzallamas, demuestra que tiene una de las principales herramientas necesarias para aspirar a ser un lanzador: el coraje. Yadián no se deja impresionar por la presión del momento. La vive. Es un gran competidor y esa incansable manera de presentarse sobre el montículo, en no pocas ocasiones, lo ayuda a superar el reto. Luego, sabe preparar la mezcla, y si el bateador no controla su disciplina en el plato, los conteos de dos strikes terminan siendo un viaje sin regreso.
El bateador promedio de la liga a día de hoy tiene que golpear contra Yadián, porque la casilla de los boletos está lejos de ser una opción. Cuando los lanzadores sienten que tienen el control del juego, cada secuencia de lanzamientos fluye de una manera diferente. Se trata de ejecución, y cómo hacer ajustes inmediatos para cambiar cualquier plan. Al final del día, todo se resume a una secuencia de lanzamientos. La diferencia está en la situación, así que la experiencia juega un papel fundamental.
“Creo que también todo esto se debe a que tengo un año más de experiencia, de más vivencias”, reflexionó Pável. “Me sentí más preparado esta vez, porque ya había pasado por esto”. El estadio 26 de Julio, testigo de innumerables batallas, fue el escenario del tercer no-hitter en su historia, y los Cazadores de Artemisa, por segunda vez, vieron cómo un rival les negaba el más mínimo golpe de bate.
Mientras la ofensiva azul acumulaba 13 hits, incluyendo el grand slam de Ángel Alfredo Hechavarría en el explosivo primer episodio, Pável Hernández pintó su obra maestra. Inning tras inning, los ceros aparecieron. Rodados, elevados y ponches. Un desfile de 21 outs sin que una sola pelota cayera de hit.
Cuando el primera base Yasiel Santoya capturó el elevado del emergente Julio Olivera para el out final, la historia estaba escrita. Esta vez, Pável Hernández no celebró en el montículo. No hubo euforia, fue todo serenidad. Disfrutó con la satisfacción de un artista que esculpió una obra perdurable. Alfredo Street (1966, 1967), Manuel Hurtado (1964, 1971), Julio Rojo (1969, 1971), Pablo Miguel Abreu (1985), Deinys Suárez (2004, 2008) y Arleys Sánchez (2005, 2010), todos fueron ases en la rotación de abridores de Industriales durante sus respectivas generaciones. Todos también tuvieron algo en común: dos juegos de un hit permitido en los que se quedaron a punto de propinar el no-hitter.*
*A Pablo Miguel Abreu le sucedió dos veces en menos de un mes: 1) martes, 12 de noviembre de 1985, en una victoria por 7-0 ante Cienfuegos, y el martes, 10 de diciembre de 1985, cuando Industriales venció por 14-0 a Isla de la Juventud.
En solo dos días de diferencia con el no-hitter de Yadián Martínez, el béisbol volvió a demostrar que, en efecto, siempre está listo para sorprender.


















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