Gran Final 64 SNB | Matanzas golpea primero: los Cocodrilos exponen las averías de los Leñadores en el Juego 1
- BaseballdeCuba
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El segundo inning aún no terminaba y Eliander Bravo ya miraba al vacío desde la lomita, tratando de entender cómo un elevado a lo corto del derecho podía transformarse en tres carreras. Maikel Yordan Molina había atrapado la pelota a primer bounce, tiró a segunda y la bola se escapó hacia el jardín izquierdo. Andrys Pérez cruzó el plato. José Amaury Noroña también. Luis Ángel Sánchez llegó a tercera. Juan Miguel Martínez remolcó la tercera.
Tres hits, un error, 25 lanzamientos. Ocho a cero, tres entradas después, cuando Aníbal Medina desapareció una recta de Andier Reyes por encima de la cerca del izquierdo con dos hombres en base.
Ocho a cero, y la única pregunta era si Las Tunas evitaría la blanqueada.
El miércoles en el Latinoamericano, Matanzas golpeó primero en esta final inédita con un 8-3 que no admitió discusión. Pero el marcador, en realidad, solo confirmó lo que los números vienen diciendo desde hace siete años: cuando estos dos equipos se encuentran en playoffs, la jerarquía regular se desvanece.
De la Serie 58 a esta 64, Las Tunas ha disputado 14 series de postemporada contra equipos que no son Matanzas. Ha ganado 11, perdido tres y levantado tres trofeos de campeón. Contra los Cocodrilos, el registro es otro: 21 partidos, 13 derrotas, tres eliminaciones en cuatro series.
Aníbal Medina bateaba primero en el orden. No había conectado jonrones en 333 apariciones al plato durante toda la temporada, incluyendo esta postemporada. Necesitó un solo turno en esta final para igualar su producción. La recta de Reyes fue al centro de la zona, y Medina la aplastó. Tres carreras. Ocho a cero.
Del otro lado, Yoennis Yera lanzó los ceros necesarios para transitar cinco entradas en blanco. A pesar de que no estuvo ponchador, dispersó tres hits, regaló tres bases, pero ninguna carrera. En el momento más complicado, el final de la quinta entrada con par de corredores en base, Yera ponchó a Yuniesky Larduet, quien se molestó con el conteo del umpire principal Omar Peralta.
Las Tunas no encontró respuestas hasta el noveno, cuando el juego ya era cuestión de tiempo y Matanzas apeló a la segunda línea de su bullpen. Tres carreras ante Roilán Averohff y Silvio Iturralde, dos de ellas sucias por un error de Estéban Terry, maquillaron un marcador que nunca reflejó competencia. Norge Torres remolcó una con sencillo al central.
Alexander Bermúdez otra con roletazo que Terry fildeó, pero cometió un error en tiro a segunda. Henry Quintero un elevado de sacrificio que capturó Aníbal Medina en la zona corta del jardín derecho. Medina ni siquiera recordó que había un corredor en tercera, y Torres aprovechó para hacer pisa y corre hacia el plato.
Ocho a tres. Once hits para Matanzas, nueve para Las Tunas.
Abeicy Pantoja observaba desde el dugout, recordando el elevado que cayó en la zona corta del right field y abrió las puertas del plato a tres corredores. El manager de los Leñadores alcanzó esta temporada su tercera final consecutiva, una hazaña que solo seis directores habían logrado antes que él. Está en la compañía de Pedro Jova, Higinio Vélez, Antonio Pacheco, y tiene la posibilidad de ganar la Triple Corona.
Pero las únicas tres derrotas de Las Tunas en playoffs durante los últimos siete años son contra Matanzas. Las tres eliminaciones, también. Pantoja era el leadoff de aquellos Leñadores de los noventa en una era que la rivalidad entre ambos equipos no había tomado esta categoría. Tres décadas después, Pantoja sigue buscando cómo ganarle a los Cocodrilos.
El Juego 1 no determinó un campeón. Pero instaló una certeza incómoda en el dugout de Las Tunas, la misma que llevan siete años intentando ignorar: cuando llega febrero y el uniforme rival es el de Matanzas, la historia no empieza de cero.
Empieza 14-8. Y ellos ya saben cómo termina.





















