Playoffs 64 SNB | 'Modo bestia': La venganza de Artemisa aplastó a Holguín y dio el boleto a la Semifinal
- BaseballdeCuba

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La orden vino desde la oficina del comisionado, no desde el dugout.
Yuniesky García, el abridor estelar, el hombre que abrió la temporada en el montículo para Holguín, estaba fuera. Suspendido, investigado por un altercado con un aficionado en el estadio Calixto García, su serie y quizás su año terminaron entre interrogatorios policiales, no entre ponches.
En el otro clubhouse, sus compañeros leyeron la noticia no como una ventaja, sino como un agravio. “Pensando que nos harían un daño sacando a uno de los nuestros”, escribió Dayán García, el antesalista y líder en remolcadas, en Facebook. “Pero no sabían que eso nos pondría en modo bestia”.

Este martes, bajo el sol de la tarde tras un día de lluvia, los Cazadores de Artemisa terminaron de cobrar esa factura. Con una ejecución fría y una ofensiva que desangró a un bullpen de Holguín ya de por sí desguarnecido, sellaron su primer pase histórico a semifinales con una victoria de 6-4. El triunfo no solo cerró la serie 4-1: barrió a Holguín en casa, el 26 de Julio, y desintegró al tercer mejor equipo de la liga.
La ausencia de Yuniesky García resonó en cada lanzamiento. Sin su lanzador titular, Holguín dependió una vez más del team work. Carlos Santiesteban no pasó de la cuarta entrada. Artemisa, paciente, extrajo ventaja desde el principio. En la primera, Osbel Pacheco —el hombre imbatible en estos playoffs— impulsó la primera carrera con un sencillo. La respuesta de Holguín fue la de un equipo herido: fuerza bruta sin dirección. Recortaron con una base por bolas en la sexta y un sencillo de Ernesto Torres que empató 2-2 en la séptima.
Fue su último destello.
Porque el séptimo inning pertenece a Artemisa. Y más aún cuando juegan “en modo bestia”. Frank Navarro, el relevista de Holguín, se descompuso. Bases llenas con caminatas. Y allí, otra vez, Pacheco. Su cuarto hit decisivo consecutivo en la postemporada, un sencillo rodado al izquierdo, rompió el empate.
Osmel Solano golpeó el remate con un sencillo de dos carreras. De pronto, un partido cerrado era un abismo de 5-2. Holguín murió con honor, con un cuadrangular de dos carreras de Nelson Batista en la novena. Pero para cerrar el capítulo estaba José Ángel García. No Yuniesky, sino José Ángel, el cerrador de los múltiples récords. Con su decimotercer salvamento en postemporada, el más alto de la historia en Series Nacionales, apagó el último fuego con un doble play—una línea al guante del intermedista Pacheco, quien dobló al corredor en primera.
La serie había terminado. La venganza, cumplida.
Artemisa avanza no solo por la pérdida de un rival, sino por su propia y feroz determinación. Holguín se va a casa con la amarga paradoja de haber ganado un partido de postemporada tras 23 años, solo para ser barrido en el estadio donde su sueño se desvaneció para siempre.


















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