Gran Final | 64 SNB: Shaiel Crúz silencia a los campeones en el Latinoamericano y los Cocodrilos toman ventaja de 2-0
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El problema para Las Tunas no fue el bateo oportuno de Matanzas en la primera entrada. Tampoco los cuadrangulares de Estéban Terry y Yurisbel Gracial en la cuarta, ni el sencillo remolcador de Luis Ángel Sánchez en la quinta. El problema, el verdadero problema que los Leñadores arrastraron durante dos horas y cuarenta minutos en el Latinoamericano, fue que nunca encontraron la manera de descifrar a Shaiel Crúz.
Y cuando lo hicieron, ya era tarde.
Los Cocodrilos de Matanzas vencieron 7-3 a Las Tunas en el segundo juego de la Gran Final de la 64 Serie Nacional y pusieron la serie 2-0. La ventaja, construida sobre una ofensiva temprana y sostenida por el brazo derecho de Crúz, deja a los bicampeones al borde del abismo. De los 21 equipos que han tomado ventaja 2-0 en una final al mejor de siete en la historia de las Series Nacionales, 18 terminaron levantando el trofeo. Solo tres equipos se han podido levantar de un 0-2: Santiago de Cuba (4-3) vs Industriales en 1999, Industriales (4-3) vs Villa Clara en 2010, y Granma (4-3) vs Las Tunas en 2018.
Abeisy Pantoja, que el miércoles se incluyó en un selecto grupo de managers con tres finales consecutivas, observó desde la tercera base del Latinoamericano cómo su equipo cayó en una desventaja de 0-2 por primera vez.
Crúz, un derecho de 19 años que llegó a la final con récord de 2-0 efectividad de 0.75 en una apertura y dos salidas como relevo, lanzó cinco entradas y un tercio en las que permitió dos carreras, tres hits y entregó cuatro bases por bolas. La línea no es imponente. La actuación, sí. Porque durante cinco episodios, Crúz hizo exactamente lo que ningún lanzador había logrado contra los Leñadores en esta postemporada: los mantuvo sin anotaciones mientras su ofensiva construía una muralla.
Las dos carreras fueron a su cuenta, por dejar a dos corredores en base por boletos. Pero el jonrón de Henry Quintero que produjo el rally de tres en el sexto fue ante el relevista Yosney García.
En los últimos siete años, Las Tunas ha sido uno de los teams más consistentes en playoffs contra cualquiera que no vista el uniforme de Matanzas. Desde la Serie 58, los Leñadores han disputado 14 series de postemporada contra equipos que no son Matanzas. Ganaron 14. Contra los Cocodrilos, en cambio, han perdido tres de cuatro enfrentamientos, incluyendo las eliminaciones en Semifinales de 2019 y 2020 y en Cuartos de Final de 2021. La historia se repite. La historia, además, tiene memoria.
El manager de Matanzas, Armando Ferrer, entendió algo que sus antecesores no siempre captaron: a este equipo de Las Tunas no se le gana negándole el contacto, sino desarmándolo antes de que sepa que está en una pelea. Crúz trabajó con ventaja en la cuenta durante 15 de los 21 bateadores que enfrentó. Los Leñadores llegaron a dos strikes antes del tercer lanzamiento en nueve ocasiones. Estaban reaccionando. Crúz, desde el montículo, ya estaba tres pasos adelante. Después de permitir tres hits en la primera entrada, los Leñadores se fueron de 13-0 ante Crúz en el resto del juego.
“Me preparé para lanzar desde que mi manager (Ferrer) me dijo que sería el abridor del Juego 2 de esta Final”, dijo Crúz después del partido. En todo el juego la velocidad no fue su principal factor, sino el comando. Colocó los pitcheos en las esquinas y provocó siete de sus 16 outs por rodados al infield.
La ofensiva de Matanzas, mientras tanto, no perdonó los errores ajenos. Aníbal Medina abrió el juego con base por bolas, avanzó por sacrificio—jugada conservadora al extremo—y anotó con sencillo de Ariel Martínez.
Un tiro insuficiente del left fielder Yasel Izaguirre al plato le abrió las puertas de la intermedia a Martínez. José Amaury Noroña, el héroe del Juego 6 contra Industriales, remolcó la segunda con otro hit. Matanzas 2, Las Tunas 0.
En la segunda, los jugadores de cambio que aparecieron como titulares, Yoandry Jiménez y Estéban Terry, conectaron dobles consecutivos para aumentar el marcador, 3-0.
Un inning más tarde, Terry y Gracial conectaron cuadrangulares consecutivos contra Keniel Ferráz, que había relevado a un errático Rubén Rodríguez.
El ataque de los Cocodrilos continuó en la quinta, Eduardo Blanco anotó con hit de Sánchez.
Siete carreras en cinco entradas. Suficiente. Más que suficiente. La historia del Juego 1 se repetía, cuando Matanzas comenzó con ventaja de 8-0 en las primeras tres entradas.
Las Tunas despertó en la sexta, cuando Henry Quintero conectó un cuadrangular de tres carreras contra Yosney García. El batazo, un elevado que viajó lo suficiente para aterrizar en las gradas de concreto del izquierdo, redujo la desventaja a 7-3 y devolvió algo de vida a la tenue presencia tunera en las gradas del Latinoamericano. Pero García ya había sido relevado. Y la ventaja seguía siendo de cuatro carreras.
Hubo un momento, en el octavo, cuando Yordanis Alarcón negoció base por bolas con dos outs, el manager Armando Ferrer no esperó más y activó a su cerrador, Armando Dueñas Jr., el tercer relevista de Matanzas. Dueñas Jr. resolvió rápidamente y ponchó a Quintero con una recta que retó su poderoso swing. El silencio que siguió fue el sonido de una oportunidad evaporándose.
En la novena, tres bateadores, tres outs. Los fanáticos de los Leñadores comenzaron a desfilar hacia las salidas del “Coloso” del Cerro. No había nada más que ver.
Para Matanzas, el triunfo confirmó lo que el primer juego apenas había insinuado: este equipo no solo cree que puede ganar, sino que ha encontrado la fórmula para hacerlo. Shaiel Crúz, que comenzó el año en el bullpen y realizó solo tres aperturas antes de esta postemporada, lanzó como si hubiera estado esperando este momento toda su vida. Su recta promedió 84 millas, pero fue suficiente para su mezcla con slider y cambio de velocidad.
Las Tunas, mientras tanto, enfrenta una pregunta que no había tenido que responder en tres años: ¿qué hacer cuando el manual deja de funcionar? Pantoja ha ganado dos títulos consecutivos con una fórmula de pitcheo abridor cuya durabilidad fue de cinco entradas, bullpen sólido, defensa brillante y un lineup capaz de fabricar carreras desde cualquier posición. El jueves, su abridor duró dos entradas.
Su defensa cometió un error que derivó en dos carreras. Conectaron tres hits consecutivos en el primer inning y no pudieron anotar carreras. Yudier Rondón fue cogido robando. Luego vino un doble de Yosvani Alarcón. Su hermano, Yordanis, conectó un cañonazo al left, pero Yosvani fue cazado en el plato para el tercer out.
El lineup de los actuales campeones ha promediado para .215 en esta Final, y .150 con corredores en posición anotadora. Con ventaja de 2-0, el 24% de los equipos ha logrado barrer en Finales. Los Cocodrilos nunca habían iniciado 2-0 una Final. Ahora tienen la oportunidad de barrer a los Leñadores, quienes tendrían que ganar 4 de los siguientes 5 para aspirar a la ansiada Triple Corona.
La historia de playoff entre ambos equipos suma ya 23 juegos. Matanzas tiene 15 victorias. Las Tunas, 8. La diferencia, alguna vez estrecha, comienza a parecer un abismo.





















