• Yirsandy Rodríguez

Indetenibles en casa: Los Alazanes destrozaron el picheo de Matanzas en el Juego 1 de la Final


(Foto: Alazanes de Granma/Guillermo Rodríguez Gato)

Bastó poco más de una vuelta del lineup para que los actuales campeones nacionales galoparan rumbo al éxito.


Los Alazanes de Granma cumplieron su primera gran misión: derribar al abridor de los Cocodrilos, el talentoso diestro Renner Rivero. Después de una primera entrada inconsistente donde lanzó 25 picheos, Rivero fue bombardeado con un rally decisivo de cinco carreras durante el final del segundo capítulo. Cuando Rivero explotó, como era de esperar, el manager de los Cocodrilos, Armando Ferrer, envió al montículo a sus relevistas menos experimentados con desventaja de 5-1, y los Alazanes se soltaron a batear hasta vencer por 13-6 este viernes en el Juego 1 del playoff Final en la 61 Serie Nacional del béisbol cubano.


Por segundo año consecutivo, Granma inicia con victoria la Final ante Matanzas*, esta vez para romper una racha de ocho triunfos consecutivos de los Cocodrilos en estos playoffs. Al mismo tiempo, el convincente éxito de los Alazanes igualó el récord de 13 juegos ganados en fila durante series de postemporada en el estadio Mártires de Barbados.


*El triunfo de los Alazanes también fue dedicado a Alfredo Despaigne, quien cumplió 36 años este viernes.

Si Granma logra vencer en el Juego 2 este sábado, implantarían un nuevo récord, dejando atrás la marca que registraron las Avispas de Santiago de Cuba bajo el mando de Antonio Pacheco entre los playoffs de 2007 y 2008.


Los Cocodrilos abrieron el marcador 1-0 en la parte alta del primer inning por un sencillo remolcador de Ariel Sánchez, pero dejaron las bases llenas sin poder aprovechar la inconsistencia del abridor de los Alazanes, el diestro César García, quien gastó 39 picheos contra apenas siete bateadores. García ponchó a Juan Miguel Vázquez, cerró el estresante inning de apertura y luego comenzó a avanzar en el partido, sobre todo con el apoyo ofensivo que ofreció la rápida reacción de los Alazanes.


Rivero, que salió de sus problemas tras dominar a Iván Prieto con par de corredores en bases durante la entrada inicial, abrió el segundo inning golpeando a Alexquemer Sánchez. Acertadamente, sin regalar nada, Carlos Martí no mandó a sacrificar a Pedro Almeida, y el leftfielder granmense se embasó con un sencillo por el short stop. Con par de corredores en circulación sin outs, Yulian Milán sí presentó el toque, y falló un primer intento cuando Renner le tiró una bola rápida alta.


Al segundo lanzamiento, Rivero y el cátcher Roberto Loredo se confiaron de las intenciones de Milán, quien parecía dispuesto a sacrificarse entregando el primer out, pero rápidamente llevó el bate atrás, a tiempo para protagonizar una excelente pieza de “amago de toque y bateo”.


La línea de Milán picó delante de Ariel Sánchez en el rightfield, y envió al plato a Alexquemer Sánchez con la carrera del empate, 1-1. A partir de ese momento, los picheos de Rivero no lograban encontrar el efecto dominante que lo llevó a limitar a los bateadores granmenses durante la temporada regular, donde le promediaron apenas .208 (24-5) sin extra bases. Y, una vez más, la disciplina en el plato de los Alazanes fue crucial. Desde el noveno bate, Darián Palma, hasta el quinto en la tanda, Iván Prieto, Granma desencadenó una serie de turnos de calidad que pusieron en jaque al picheo y la defensa de los Cocodrilos.


Así completaron el rally de cinco carreras:


Jaque No. 1: Darián Palma azotó el slider de Rivero y su elevado, con menos precisión que fuerza, encontró una localización perfecta para convertirse en hit remolcador a lo corto del center: ¡Pedro Almeida anotaba la ventaja, 2-1!


Jaque No. 2: El leadoff, Yosvany Millán, preparó el ataque con un toque de sacrificio que movió a los corredores hasta posición anotadora.


Jaque No. 3: ¡Tiempo de Osvaldo Abreu! Así que, permíteme unos minutos para dar valor a uno de los principales bateadores del juego. Durante la temporada regular, Abreu empujó al 44.4% de los nueve corredores que encontró en posición anotadora contra Matanzas, y había producido 119 carreras (58 CI y 66 CA) en 75 juegos durante todo el año. Pero lo más interesante aquí, es lo que no puedes leer en la línea de .385/.455/.462 que trajo a esta Final: la admirable habilidad de su swing.


Abreu es uno de los bateadores más consistentes de la liga a día de hoy, cuando se trata de conectar los picheos pegados, que suelen ser lo más difíciles. Es un estudioso de los lanzadores oponentes, y el punto que a menudo se subvalora, ha sido cómo aprovecha su destreza madero en mano para buscar el contacto preciso. Y esa capacidad que define al productivo Abreu en el plato, no suele ser el patrón a seguir por varios bateadores de calidad.


En lugar de buscar un hit, la pieza ofensiva de Abreu simplemente expresa cómo se preparó antes de entrar a la caja de bateo: elevó hacia la banda opuesta un lanzamiento bajo y pegado de Rivero, con el que normalmente otro bateador ni siquiera habría hecho swing. Pero Abreu, como de costumbre, pensó más en el beneficio del equipo que en su promedio de bateo: con el elevado de sacrificio, los Alazanes aumentaron la ventaja, 3-1.


Jaque No. 4: Con Palma en segunda y dos outs, Guillermo Avilés recibió un boleto intencional. Hay algo que quiero decir sobre la oleada de boletos intencionales de los managers, pesando en la “probabilidad de que la defensa pueda tener más posibilidades de outs forzados”. Obviamente, es una jugada que puede ofrecer altas probabilidades de outs, ¿pero usualmente se analizan los riesgos? Para el momento de inconsistencia que estaba viviendo Rivero, llenar las bases para lanzarle a Iván Prieto no creo que ofreciera más ventajas para Matanzas. Este puede ser un tema discutible en otra columna, donde podríamos analizar algunas de estas situaciones desfavorables:

1- El lanzador está obligado a tirar strikes. De lo contrario, anotaría un corredor por boleto.

2- Con dos outs y bases llenas, cualquier contacto de hit al outfield podría abrirle las puertas del home a más de un corredor, porque todos pueden correr antes de un posible contacto.

3- De lo contrario, sin lanzar base intencional con corredor en segunda, el riesgo de otorgar un boleto pondría par de corredores en bases. Un sencillo no enviaría a dos corredores rumbo al plato. En cualquier caso, el bateador corredor merece el enfoque más importante, aunque haya menos posibilidades de outs por otras almohadillas. Al final, ¿dónde juegan los jugadores del infield? ¿Por delante? ¿Para double play? No, en este caso, porque hay dos outs. El posicionamiento sería para intentar poner out al bateador corredor. Podemos estar de acuerdo o no, pero llenar las bases sigue siendo un alto riesgo contra un equipo tan eficiente golpeando la pelota como estos Alazanes.


Como suele suceder, el lanzador se presiona un tanto con bases llenas. A Rivero le sucedió: llevó a Prieto hasta 3-1. Su slider no seducía. Su bola rápida se quedaba muy alta. Y, luego, en cuenta completa, Prieto castigó a Rivero con un sencillo al rightfield, que envió par de corredores a la registradora.


*Sus tres remolques en el Juego 1, han convertido a Prieto en el sexto bateador granmense que empuja al menos 15 carreras en una postemporada.


Ferrer decidió que era el final para Rivero, y le dio paso al bullpen pero, dada la situación, con cuatro carreras de desventaja, no podía arriesgarse enviando a Noelvis Entenza como relevista. Su opción fue el joven diestro de 20 años, Andy Quesada, quien cerró ese segundo inning y, dos entradas más tarde, evitó otro rally de los Alazanes, quienes aumentaron la ventaja, 6-1.


En la parte alta del quinto capítulo, llegó el gran momento para los Cocodrilos, cuando Erisbel Arruebarena bateó un jonrón de dos carreras ante César García, que acercó a los matanceros, 6-4. Aun así, César se repuso y terminó la entrada con par de ponches, aunque registraba un alto acumulado de 95 lanzamientos. Sin embargo, Andy Quesada no pudo controlar a los Alazanes en la parte baja del quinto inning.


Palma, Millán y Abreu llenaron las bases con tres sencillos. Ferrer intentó un truco con el zurdo Denis Quesada, a quien Guillermo Avilés ya le había bateado un jonrón en playoffs, y el resultado fue fatal en cuenta de 3-2: ¡cañonazo remolcador de línea al leftfield! Y, acto seguido, fly de sacrificio de Carlos Benítez puso el score 8-5. Al no contar con sus mejores relevistas para enfrentar la ofensiva de los Alazanes, otra erosión estaba a punto de ocurrir sobre la grama del abarrotado estadio Mártires de Barbados. Quizás con una mejor apertura de Rivero u otro de sus ases, los Cocodrilos hubiesen aspirado a ganar el Juego 1, pero las circunstancias fueron diferentes.


César García sacó el sexto inning en fila y, en el séptimo, después de otro capítulo de “1-2-3”, esta vez del relevista Kelbis Rodríguez, los Alazanes dieron la galopada final, con rally de cinco carreras, válido para el éxito por 13-6.


Con 17 hits para deleite de la gran afición en casa, los Alazanes también implantaron un nuevo récord en hit durante el Juego 1 de la Final, hazaña que también le rompieron a las Avispa de Santiago de Cuba, quienes conectaron 16 inatrapables ante Pinar del Río, el domingo 13 de mayo de 2001 (40 Serie Nacional) en el estadio Capitán San Luis. La despiadada ofensiva granmense registró hits de todos los titulares, y el único bateador que no empujó carrera fue el leadoff, Yosbany Millán.


A diferencia de esa producción general, los Cocodrilos concentraron 10 de sus 12 inatrapables entre los bateadores del primero al quinto puesto del lineup. Del quinto bate Yariel Duque al noveno, Yoisnel Camejo, Matanzas fue limitada de 14-2 por la dupla César García-Kelbis Rodríguez.


“Nunca pensé que este partido se iba a abrir de esta manera”, dijo el manager de los Cocodrilos, Armando Ferrer en Conferencia de Prensa después del partido. “Son dos grandes equipos, pero eso nos da la tesis de que, cuando los abridores no aguantan, se abren los partidos”.


Tras el golpe de autoridad de los Alazanes en el Juego 1, ahora el equipo está jugando para marca de 9-1 en estos playoffs. Los actuales campeones nacionales han ganado nueve de sus últimos 11 desafíos ante los Cocodrilos en postemporada, con tres series ganadas sin la sombra de una derrota. Para cambiar esa historia, los Cocodrilos necesitan reaccionar este sábado en el Juego 2.