• Yirsandy Rodríguez

Los Tigres siguen sin ganarle a los Alazanes en playoffs: Las claves en la racha de 6-0


(Foto: Alazanes de Granma, celebrando el éxito por 9-8 en el Juego 2/Ibrahim Sánchez Carrillo, Radio Bayamo)

Granma y Ciego de Ávila se han enfrentado cinco veces en playoffs. Sumando los dos partidos de esta Semifinal en la 61 Serie Nacional del béisbol cubano, el match ha abierto 2-0 en sólo dos ocasiones.


Sí, los resultados han sido en los últimos dos playoffs: la final de 2017 y esta Semifinal de 2022, siempre con ventaja para los Alazanes de Granma. En 2017, los actuales campeones nacionales vencieron 4-3 y 3-2 a Ciego de Ávila en el estadio José Ramón Cepero durante los Juego 1 y 2, respectivamente. Luego, completaron la barrida (4-0), con éxitos de 10-1 y 3-2 para el primer título del equipo en la historia.


En esta postemporada, cinco años después, los Alazanes han vuelto a abrir 2-0, tras vencer por 3-2 y 9-8 a los Tigres en el estadio Mártires de Barbados. Sí, ¡la racha de éxitos consecutivos se extendió a seis!


Simplemente, los Tigres no han podido encontrar la manera de vencer a los Alazanes. De las seis derrotas, cuatro han sido como visitantes, y la esperanza del manager Yorelvis Charles es que el equipo pueda responder con el regreso a casa. Aun así, ya sabes cómo se han movido las probabilidades: Granma ha garantizado la mitad del camino rumbo a la final, y los Tigres tendrán que ganar en cuatro de los restantes cinco juegos para poder discutir el título nacional.


El manager de los Alazanes, Carlos Martí, arriesgó el abridor del Juego 3, Yoel Mojena, y lo envió de relevo para frenar a los Tigres en el inicio del séptimo inning, cuando remontaron, 7-6, con un rally de cinco carreras. Mojena lanzó 3 ⅔ innings, admitió una anotación y se llevó el éxito del equipo 9-8 en el Juego 2.


A diferencia de Martí, Yorelvis Charles no apostó por Luis Alberto Marrero, el lanzador más dominante de los Tigres ante Granma este año. Está claro que el picheo de los Alazanes tiene más profundidad, pero “arriesgar” su carta de triunfo para el Juego 3, era una opción más confiable que enviar al montículo a Vladimir García, quien ha sido masacrado por los bates granmenses a lo largo de esta campaña.


Los Alazanes devoraron rápidamente a Vladimir: le batearon de 5-3, y un jonrón de Carlos Benítez pulverizó la desventaja de una carrera, para igualar el marcador 7-7. Liomil González entró al rescate de Vladimir García y contuvo a los Alazanes hasta el final del décimo inning, donde los actuales campeones nacionales decidieron el match, 9-8.


Yulian Milán recibió pelotazo, Osvaldo Abreu bateó su tercer hit del juego, un cañonazo al left que le abrió las puertas de la antesala a Milán. Y, luego, Guillermo Avilés conectó el hit que sentenció a los Tigres, produciendo el walk-off ante el zurdo Jasiel Gayón. Así fue como el resultado final volvió a repetirse: ¡Victoria de los Alazanes!


Fue, como ya sabes, el sexto éxito consecutivo de los Alazanes ante los Tigres en playoffs. Dominio total, y estas han sido las principales razones:


El swing de Carlos Benítez sigue siendo indetenible

Todavía estoy pensando en la base intencional que el manager Yorelvis Charles mandó a lanzarle a Guillermo Avilés en el primer inning del Juego 2. ¿En qué estaba pensando Charles? Sería interesante escuchar su argumento, pero sucede que Benítez había bateado de 1-1 contra Dachel Duquesne en toda la temporada, con un remolque.


Obviamente, esa es una muestra muy corta, ¿verdad? Tiene sentido, pero… ¿y la manera en que Benítez definió dos turnos claves en el Juego 1? Con Duquesne visualmente lejos de su mejor comando y velocidad, ¿era razonable ubicar a un corredor más en circulación mientras estaba luchando en el mismo inicio del juego? Bueno, son solo probabilidades, con la diferencia de que, a estas alturas, no tienen vuelta atrás, y podrían costarles a los Tigres la discusión del campeonato.


Avilés caminó hacia la inicial, y luego Benítez produjo un cohete de línea al center que envió al plato par de carreras para dar rápida ventaja de 2-1. Con sus tres remolcadas en el Juego 2, Carlos Benítez sigue ampliando su legado contra el picheo de los Tigres de Ciego de Ávila: ahora suma 11 empujadas en la racha de seis victorias consecutivas desde la final de 2017, cinco de ellas para producir la carrera del empate o la ventaja.


La ofensiva de los Tigres ha sido insuficiente en situaciones de clutch

Cinco de los seis juegos que han perdido los Tigres contra los Alazanes desde la final de 2017, se han decidido por diferencia de una carrera:


· Juego 1, 2017: GRA, 4-3 CAV

· Juego 2, 2017: GRA, 3-2 CAV

· Juego 4, 2017: GRA, 3-2 CAV

· Juego 1, 2022: GRA, 3-2 CAV

· Juego 2, 2022: GRA, 9-8 CAV


¿Cuál ha sido la principal razón de cada revés? El bateo oportuno de Ciego de Ávila ha sido limitado. De 82 corredores llevados a posición anotadora—un promedio de 13.6 por partido—, han dejado a 70 esperando remolque. Impulsando el 14.6% de los corredores que llegan hasta posición anotadora, a los Tigres les ha sido imposible ganar sus últimos seis juegos contra los Alazanes en playoffs.


La explosión de Dachel Duquesne

No, los problemas de Dachel Duquesne no comenzaron con su corta apertura de un inning, donde los Alazanes lo bombardearon de 9-6, con cinco carreras—cuatro de ellas limpias—. El primer tropiezo de Duquesne durante esta racha de los Alazanes, fue en el Juego 3 de la final en 2017. Duquesne admitió un sencillo de Roel Santos, luego perdió en el conteo a Yordan Manduley, le tiró un dead ball a Yunior Paumier y otro boleto a Alfredo Despaigne con las bases llenas.


Raidel Martínez relevó a Duquesne y puso el inning en dos outs, pero Guillermo Avilés aplastó un cambio de velocidad de 77 mph en cuenta de 1-2, y conectó un Grand Slam que completó el rally de cinco carreras durante el primer inning. Así pues, en resumen, esta ha sido la pésima actuación de Duquesne en sus últimas dos aperturas contra los Alazanes: 1 ⅔ innings, le han bateado de 11-7 (.636), con tres dobles, ningún ponche, cuatro bases por bolas y nueve carreras admitidas, ocho de ellas limpias. ¿Su inefectividad? ¡Un increíble PCL de 43.11!