• Ray Otero-Alonso

WBSC diría no a un equipo Cuba independiente de la Federación Cubana de Béisbol

Actualizado: 28 mar

La entidad internacional aplicará sus estatutos en caso de cualquier intento de formación de elencos nacionales por no miembros de su confederación


Foto: Archivo de Peter C. Bjarkman

La recién formación de la Association of Cuban Professional Baseball Players (ACPBP) o, en español, Asociación de Peloteros Cubanos Profesionales, ha rescatado un debate sobre la formación de las selecciones nacionales de Cuba y, en ellas, sobre quiénes deben representar a la isla en competencias internacionales.


Haciendo un poco de historia, no es esta la primera vez que una asociación de este tipo ha sido creada para representar a peloteros profesionales de la isla. Durante la existencia de la Liga Profesional Cubana de Béisbol (1878-1961), existió en Cuba una organización similar, llamada Asociación Nacional de Peloteros Profesionales de Cuba (ANPPC), que estuvo en

Notas de una reunión de la extinta ANPPC en 1961.

efecto desde 1950 y hasta la propia abolición de la liga cubana, en 1961, y la cual, en su último año, tuvo como presidente al recién electo miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, el estelar Orestes Miñoso, unido a otras reconocidas figuras como Miguel Ángel “Mike” González, como presidente de honor, Juanito Isaguirre, Octavio “Cookie” Rojas y Witty Quintana, como vicepresidentes, de una larga lista de jugadores que incluía a nombres conocidos como Camilo Pascual, Mike Fornieles, Francisco Herrera, Julio Bécquer, Ángel Scull, Héctor Rodríguez, Juan Delis, y el mismísimo Conrado Marrero, entre otros. Aquella Asociación, en esencia, representaba los intereses de los peloteros cubanos activos y retirados de la Liga Profesional Cubana, y se encargaba, entre otras cosas, de organizar actividades entre sus miembros que, como cuota, debían pagar una anualidad de veinte pesos – los miembros activos – y de un peso setenta centavos mensuales, aquellos asociados inactivos.


También en 1961, en la ciudad de Miami, surgió otra asociación similar llamada Federación de Peloteros Profesionales Cubanos en el Exilio, la cual tenía como objetivo no solo representar a los jugadores cubanos que militaban profesionalmente fuera de la isla, sino también estaba a cargo de dar continuidad al fenecido Salón de la Fama del Béisbol Cubano. Sería esta la misma entidad que entre 1962 y 1986 exaltó a 58 peloteros cubanos al Salón de la Fama, hasta que cerró sus puertas en 1986 para entonces, con el segundo objetivo en mente, reabrirlas en 1996, esta vez bajo el nombre de Salón de la Fama del Deporte Cubano, realizando su primera elección en 1997.


Pero, regresando al tema que nos toca, el debate sobre la formada ACPBP está centrado en un punto clave: la legalidad de la recién creada organización, para formar un elenco nacional de Cuba que pueda representar al país en eventos internacionales, con mayor énfasis en las ediciones del Clásico Mundial de Béisbol.


Es cierto que, prácticamente desde el inicio de las ediciones del Clásico Mundial de Béisbol, con su primera versión en el ya lejano 2006, la polémica sobre el seleccionado cubano y sus representantes a esta lid emergió. En aquella ocasión, y como casi siempre sucede con la isla, lo político salió a flote, con la negación del Departamento de Estado de los Estados Unidos, por intermedio de su Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) de ofrecer permiso para participar al conjunto nacional cubano, ya que las ganancias del torneo terminarían parando a manos del gobierno comunista de Cuba y esto violaba la política del embargo comercial norteamericano, embargo establecido originalmente un 19 de octubre de 1960 y ampliado un 7 de febrero de 1962.


Tras la incertidumbre creada por la negativa norteamericana, varios de los peloteros profesionales de la isla que jugaban fuera de esta, pero con especial énfasis en las Grandes Ligas, tuvieron la idea de crear un elenco nacional paralelo al existente en Cuba, pero que, por supuesto, no enfrentaba las trabas respecto al embargo norteamericano y a la vez podía representar al país en el torneo. En el 2006, tal intento fue enterrado rápidamente por los tres miembros principales de la máxima entidad a cargo de las ediciones de los Clásicos Mundiales, la empresa WBCI (World Baseball Classic, Inc.), formada por la Confederación Mundial de Béisbol y Softbol (WBSC por sus siglas en inglés), Major League Baseball (MLB) y la Major League Baseball Players Association (MLBPA). La no fructificación de la idea en el 2006, ahora y pese a más elementos de peso para la materialización del proyecto, tampoco pudiera hacerlo, por las mismas razones de 16 años atrás.


Si hacemos un poco de historia, en el 2006, la prácticamente nula organización de las partes y la no asociación de estos peloteros cubanos a ninguna federación u organismo beisbolero rector, como en aquel momento era la Federación Internacional de Béisbol (IBAF por sus siglas en inglés), dio por terminada la idea, pese a la disposición de muchos peloteros cubanos - mayormente de Ligas Menores y la gran mayoría formados en Cuba - de tomar parte en el evento. A su vez, en aquella ocasión, la propia IBAF expresó su intención de remover la aprobación del torneo, si Cuba no estaba en el mismo, e incluso, el ex presidente del Comité Olímpico Internacional – el ya fallecido Jacques Rogge – expresó en aquel momento a la agencia de noticias Associated Press, sobre una futura organización de Juegos Olímpicos en Estados Unidos que: “Necesitaríamos tener garantías en términos de inmigración y participación, de todos los atletas y todos los países, para evitar este problema que tenemos con Cuba”.


Al final la historia es conocida, Cuba se comprometió a no recibir ninguna ganancia de su participación en el torneo y, tras una reunión entre la parte cubana y Paul Archey - vicepresidente de béisbol para asuntos internacionales en aquel momento - y el abogado Doyle Pryor, una segunda solicitud de licencia para la presencia cubana se emitió y el 20 de enero de 2006 esta fue aprobada por la OFAC, quedando las puertas abiertas a la entrada del representativo caribeño en el torneo. Con ello, la idea de la formación de un secundario elenco nacional completamente desapareció.


Pero el tiempo pasó y con el muchos eventos han hecho cambiar el contexto de cara a futuras ediciones del Clásico Mundial, pero en especial a la que se nos avecina el año próximo, al menos para la parte cubana. Mientras en el 2006 aún la presencia de jugadores cubanos en las Grandes Ligas era menor, con alguna que otra excepción de protagonismo de peloteros de la isla en los mercados de las Ligas Mayores y Menores, a partir de la propia participación de los antillanos en la primera edición del Clásico Mundial, enfrentando a las más grandes estrellas profesionales de otros países, y, posteriormente, con la ascendente salida de jugadores de Cuba, esencialmente a partir del año 2010, el impacto de muchos de estos en el béisbol norteamericano de máximo nivel y, por ende, la baja en calidad experimentada por las selecciones nacionales de Cuba en eventos internacionales, han creado un ambiente propicio para lo que el pasado 15 de marzo se concretó, con la formación oficial de la ACPBP.

Prácticamente desde que los jugadores cubanos comenzaron nuevamente a ser protagonistas de muchos elencos en Las Mayores, el sueño de todo seguidor del béisbol de la isla fue ver algún día a estos representando – varios de ellos nuevamente - también a su tierra en eventos internacionales, torneos que, para ser sinceros, los cubanos siempre fueron dueños y señores, no solo a partir de 1961, cuando el béisbol profesional cerró sus puertas en Cuba, sino desde mucho antes, cuando en el área aficionada estos eran los máximos ganadores durante las ediciones de las Series Mundiales Amateurs, los Juegos Centroamericanos y del Caribe y los Juegos Panamericanos,

mientras tampoco nadie los detenía en lo profesional, con la máxima expresión en el mayor número de títulos en Series del Caribe entre 1949 y 1960.