• Yirsandy Rodríguez

La final muestra sus versiones alternativas: Los Cocodrilos silenciaron a los Alazanes en el Juego 2


(Foto: Noelvis Entenza/Oscar Alfonso, ACN)

La historia inicial del año pasado no se repetirá.


Con el éxito por 4-1 en el Juego 2, los Cocodrilos de Matanzas no volverán a estar debajo 2-0 en la final contra los Alazanes de Granma, como ocurrió cuando perdieron los Juego 1 y 2 el año pasado en el terreno neutral del estadio José Antonio Huelga.


Podrá parecer intrascendente, tómelo como desee: pero hay una gran diferencia histórica y real en abrir debajo 0-2 la final en el béisbol cubano durante cualquier época en los últimos 30 años. Las probabilidades de victoria para el equipo que abre la final ganando 2-0, han sido prácticamente mínimas. De hecho, en 19 series finales que han iniciado 2-0, sólo tres equipos lograron remontar y ganar el título:


(7 Juegos) 4-3: SCU-IND | FINAL/38 SNB: IND, 8-7 SCU

(7 Juegos) 4-3: IND-VCL | FINAL/49 SNB: VCL, 3-0 IND

(7 Juegos) 4-3: GRA-LTU | FINAL/57 SNB: LTU, 11-4 GRA


Santiago de Cuba, Industriales y Granma, han sido los únicos tres teams que consiguieron cambiar la historia de un inicio aciago en finales, pero el 84.2% de las restantes finales terminaron con el éxito para el equipo que tomó ventaja 2-0.


A diferencia del destino en las series que han iniciado 2-0, 10 de las 13 (76.9%) que abrieron 1-1, se extendieron hasta al menos seis juegos, y tres de esas 10, alcanzaron el máximo de siete duelos.


Entonces, ¿realmente esperabas otro inicio 2-0 de los Alazanes sobre los Cocodrilos? Cualquiera que fuese tu respuesta, la realidad antes del Juego 2 de esta final, era que los actuales campeones volvían a salir favoritos después de apalear por 13-6 con 17 imparables a Matanzas en el Juego 1.


Los Alazanes vencieron de manera convincente, apoyados sobre todo en el trabajo bateo-defensa. Aun así, los Cocodrilos dieron varias señales de su poderío ofensivo en el Juego 1, a pesar de que por primera vez después de ocho triunfos consecutivos, el bullpen fue bombardeado sin poder utilizar a sus lanzadores de primera línea.


La paliza de los Alazanes no se trató de un simple partido de béisbol en el “que salieron bien las cosas”: fue, de principio a fin, el resultado positivo de varias jugadas tácticas ejecutadas a un alto nivel dentro del terreno de juego. Quizás, de un solo índice pudiéramos obtener parte de la principal clave ofensiva: Granma bateó de 16-11, para promedio de .688 con corredores en posición anotadora durante el Juego 1.


¡Esa es una efectividad hilarante! ¡.688! Incluso en videojuegos, sería casi imposible. Pero sucedió. Y cuando ves ese promedio, puedes derivar el gran trabajo en colectivo:


1) La disciplina en el plato para definir los turnos con mejores lanzamientos.

2) La habilidad de casi todos los bateadores para golpear la pelota con inteligencia.

3) El trabajo de los corredores, otro aspecto que no podríamos olvidar a la hora de evaluar la efectividad del line up de los Alazanes.

4) El enfoque, una filosofía que se ha generalizado, y puede verse a través de las ejecuciones de elevados o toques de sacrificios.


No es “magia” ni “ficción”, en realidad, el secreto del éxito de los Alazanes está en la “disciplina táctica” de bateadores/fildeadores y pichers, extendida a un nivel que supera la eficiencia de casi todos los equipos contendientes a día de hoy en el béisbol cubano. Sin embargo, en el playoff por la discusión del título, con los dos equipos más competitivos de esta 61 Serie Nacional, es difícil no esperar escenarios alternativos.


El pasado viernes, los Alazanes de Granma brindaron su exhibición de poder, empatando el añejo récord de Santiago de Cuba entre 2007-2008, con 13 victorias consecutivas jugando en casa. Esa fue la gran historia en el Juego 1, pero no podemos olvidar que, cuando los Cocodrilos se acercaron por 6-4 a mitad de esa primera batalla, su situación apremiante con el bullpen evitó que arriesgaran a los mejores lanzadores disponibles en desventaja.


Ese destino cambió para el Juego 2. Los Cocodrilos recibieron el admirable apoyo de Yadir Drake, quien viajó en tiempo récord desde México para darlo todo por el éxito del equipo este sábado ante los Alazanes. El zurdo espirituano Yamichel Pérez, uno de los principales lanzadores del staff de Matanzas, asumió el reto sobre la loma, y los resultados superaron las expectativas.


Yamichel encabezó el camino con acucioso equilibro entre comando y agresividad para lanzar strikes, al punto que gastó apenas 68 picheos en sus primeras seis entradas. Admitió solo tres hits—todos sencillos—y, después de dominar a Iván Prieto con rolling a tercera, puso el séptimo capítulo con dos outs.


Antes de adentrarnos en un inning que fue clave para los Cocodrilos, ese séptimo capítulo, es justo destacar el gran trabajo del zurdo de los Alazanes, Leandro Martínez, quien mantuvo el duelo sin carreras contra Yamichel. El trabajo de Leandro es admirable. A diez días de cumplir 43 años, Leandro lucía el comando más eficiente de la liga, con 1.5 BB/9 en 88 ⅔ innings antes del Juego 2 de la final este sábado. Su tasa de 4.6 K/9 parece gigantesca cuando comparamos la increíble frecuencia de un boleto cada 24.1 bateadores enfrentados este año.


A pesar de que había sobrepasado la frecuencia de 15 picheos por entrada, Leandro dominó de 14-4 a la tanda de primero a quinto de los Cocodrilos, hasta que fue sustituido por Kelbis Rodríguez, quien dominó a Erisbel Arruebarena con elevado al centerfield para el tercer out del séptimo episodio.


En la parte baja del “lucky seven”, los Alazanes salieron delante quizás de la manera más inesperada. Alexquemer Sánchez se desquitó de un ponche en el cuarto inning, y sacudió sencillo al right después de dos outs. Acto seguido, avanzó a segunda por un wild pitch, pero mientras corría como un bólido hacia la intermedia, se percató de que el cátcher Roberto Loredo no había localizado a tiempo la pelota. Alexquemer pisó segunda y siguió hasta la antesala, con la agresividad que lo caracteriza, hasta deslizarse sin que Jefferson Delgado pudiera hacer absolutamente nada. Loredo realizó un tiro innecesario a tercera, la pelota se escapó hasta la zona de foul por el l