• Yirsandy Rodríguez

30 Torneo de Haarlem: Sayonara

Actualizado: 10 jul



Por Yirsandy Rodríguez


Cuando Dennis Laza falló con elevado de foul a tercera para cerrar el inicio del sexto inning ante Riku Kikuchi, el equipo Cuba había acumulado 13 entradas a la ofensiva en este 30mo Torneo de Haarlem.


Los reforzados Alazanes de Granma dirigidos por Carlos Martí, ganaban por 3-2 ante Japón, pero la ventaja de una carrera no fue suficiente: los nipones se revelaron con rally de dos anotaciones en el final del sexto, inning interminable donde los lanzadores cubanos registraron un 57% de bolas entre sus 23 picheos.


Análisis básico de béisbol: si no anotas carreras consistentemente, dondequiera que se juegue béisbol, las victorias se escaparán como polvo en el viento. Y en esa asignatura, la de producir bate en mano, Cuba ni siquiera ha logrado amenazar: durante 14 innings a la ofensiva, tras dos derrotas en el Pim Mulier Stadium de Haarlem, han marcado carreras en sólo dos entradas.


Sí, dos: una rayita ayudada por la pifia del centerfielder Rogear Bernadina en el segundo inning del primer juego ante los Países Bajos, y el destellante rally de tres galopadas este domingo contra Japón en el inicio del tercer capítulo. Sin embargo, eso no ha sido lo peor: seis de los 14 innings acumulados a la ofensiva, se han ido de “1-2-3”. A pesar de batear seis hits—uno más que los cinco frente a los Países Bajos—, Cuba volvió a llevar a sólo cuatro corredores hasta posición anotadora. A esa pobre consistencia para generar situaciones que ofrezcan un aumento en la probabilidad de anotar carreras, únanle que los bateadores se tomaron ocho strikeouts, siete de ellos y terminando con swings perdidos.


El picheo de Japón fue tan dominante, que admitió un solo embasado abriendo inning durante todo el juego de este domingo: el boleto que el abridor Shota Watanabe le concedió a Carlos Benítez con cuatro picheos fuera de la zona de strike, decretados por el umpire principal, Roy Van De Wateringen.


Sin velocidad como potencialidad colectiva ni turnos de calidad para llegar a las bases, es casi imposible anotar pero, además, la hermética defensa de los nipones neutralizó los corredores cubanos. Luego de tres ponches de Watanabe en el primer inning, Dennis Laza fue sentenciado en segunda por el cátcher Taishi Noguchi después de dos outs en el segundo capítulo. A la entrada siguiente, donde Cuba logró ligar tres imparables ante Watanabe, Alexquemer Sánchez no cumplió la función de avanzar a los corredores hasta tercera y segunda: Watanabe recogió rápidamente la conexión y forzó a Benítez en tercera.


Luego Leonel Moas Jr. conectó un doble remolcador que empató el score 1-1, atacando el primer lanzamiento. Acto seguido, en cuenta de 2-1, Osvaldo Abreu roció un cañonazo al left-center que produjo par de carreras, pero fue puesto out en segunda, intentando ganar una base adicional. De ese turno en adelante, los bateadores cubanos se fueron de 15-2, y recibieron cinco ponches combinados por los relevistas Riku Kikuchi y el cerrador Tatsuya Hashimoto.


En el inicio del sexto, cuando Cuba ganaba por 3-2, Alexander Ayala se apuntó su segundo doble en par de juegos, y Frederich Cepeda negoció boleto ante Kikuchi. Con un out y par de corredores en bases, al menos una carrera habría sido vital para apoyar la efectiva apertura del diestro Yuen Socarrás, pero Guillermo Avilés se ponchó y Laza cedió un elevado de foul al antesalista Rui Muneyama. Al final, la carrera de ventaja fue borrada por los japoneses con su tradicional exquisitez ofensiva: contacto, velocidad y disciplina en el plato.


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Así fue como los nipones batallaron durante toda la tarde. En el segundo inning, marcaron la primera carrera con doble de Kyuto Ueda, par de sacrificios, ejecutados por Kenta Yamada (tocó la bola) y Ryu Sugisawa (elevó al center), respectivamente. La segunda rayita llegó en la entrada siguiente, protagonizada por la velocidad del leadoff, Kota Yazawa. Después de dos outs, el veloz Yazawa se embasó con infield hit al short, avanzó a segunda por balk de Socarrás, se robó tercera y anotó tras un error en tiro del cátcher cubano, Iván Prieto.


Finalmente, el inning decisivo fue uno de esos capítulos donde el picheo cubano estuvo lejos de controlar los swings de sus oponentes: Socarrás soportó par sencillos y cometió un balk, el primer relevista, Pavel Hernández, lanzó un wild pitch que propició el empate, concedió tres boletos—dos intencionales—, y el último de ellos ante Takuya Hiruma, marcó la ventaja de los samuráis, 4-3.


El cerrador de los Alazanes, Carlos Santana, un lanzador acostumbrado a enfrentar situaciones de tensión con corredores en bases, sacó los últimos dos outs del inning, con un ponche incluido. Que Santana neutralizara a los japoneses no fue obra de la casualidad, por eso creo que debería analizarse este punto: durante 99 innings—incluyendo playoffs—, el talentoso diestro capitalino, Pavel Hernández, enfrentó a 434 bateadores en la pasada 61 Serie Nacional, siempre en rol de abridor con Industriales. No actuó como relevista en ningún juego y precisamente en ese enfoque se basó su progreso sobre la colina: trabajó para manejar situaciones como abridor, una responsabilidad muy diferente a la de relevar partidos.


En dos salidas, Pavel no ha podido encontrar su comando en los primeros 15 picheos, y probablemente no lo hará, al menos en rol de relevo.


Con una carrera de ventaja, parecía que el partido había terminado en el final del sexto cuando Japón remontó, 4-3. Sí, y que el inicio del séptimo capítulo, era sólo cuestión de trámite. ¿Por qué? Cuba abriría con la tanda de “7-8-9”, Carlos Benítez-Iván Prieto-Alexquemer Sánchez, quienes habían sido limitados de 11-1 con dos ponches ante Países Bajos y el dúo japonés Watanabe-Kikichi.


Todo fue muy rápido en el séptimo, así que el trío de Alazanes ahora se combina para slump de 14-1, con cuatro ponches. Tatsuya Hashimoto no perdonó a los cubanos: Benítez y Prieto se fueron por la vía de los strikes, y el antesalista Muneyama sentenció a Alexquemer en la inicial con una relampagueante atrapada.


Los samuráis seguían invictos, y Cuba cargaba con su segundo revés en la Semana Beisbolera de Haarlem.