• Yirsandy Rodríguez

Lecciones del Juego 3: Lo que significa la ventaja 2-1 de los Alazanes en la Gran Final



Treinta picheos recibidos fueron suficientes para que los Alazanes de Granma despejaran las dudas que nos dejó su slump ofensivo en la derrota del Juego 2.


Los actuales campeones nacionales entraron al Juego 3 este martes bateando apenas para .241 de promedio contra lanzadores zurdos, un dominio que encabezó Yamichel Pérez, quien cubrió 6 ⅔ innings del camino contra los Alazanes en el Juego 2.


Con el zurdo Dariel Góngora subiendo al montículo del estadio Victoria de Girón este martes, los Alazanes enfrentaban otro reto contra un lanzador zurdo de repertorio y velocidad similares a las ofertas de Yamichel Pérez. Sin embargo, sucedió lo que ha sido tendencia durante toda la temporada de los actuales campeones: lograron hacer ajustes.


Luego de apenas un par de vueltas del lineup, con 11 embasados de 18 bateadores que entraron al plato, los Alazanes anotaron ocho decisivas carreras en el éxito 10-3 de este martes en el Juego 3, que rompió la racha de 5-0 acumulada por los Cocodrilos de Matanzas jugando en casa durante esta postemporada.


Analicemos lo que significa esta ventaja de 2-1 en la Gran Final para los Alazanes de Granma:


Los Cocodrilos tendrán que arriesgarse

Arriesgarse: ese es un término común cuando hablamos de éxito o fracaso en la postemporada. Y ahora es una de las opciones que deberán valorar los Cocodrilos para el Juego 4 de la Gran Final el próximo jueves.


El zurdo Yamichel Pérez es la opción como abridor que anunciaron los Cocodrilos, “si logra estar a tiempo antes del partido, ya que tiene una cita a las 9:00 AM en la embajada de Canadá”, dijo el manager Armando Ferrer en la conferencia de prensa al término del Juego 3. Si Yamichel no logra llegar a tiempo, Renner Rivero, Noelvis Enteza, Naykel Yoel Cruz o el propio Dariel Góngora, podrían ser las opciones como abridores para el Juego 4 ante Granma.


Sin embargo, la gran historia aquí es que los Cocodrilos están debajo 2-1, y otra derrota enviaría la serie por el insuperable déficit de 3-1, que ningún equipo en la historia ha podido remontar. Con ventaja de 2-1, Carlos Martí aún podría darse el lujo de utilizar al zurdo Yunier Castillo como abridor en el Juego 4, aunque el titular de la rotación, César García, tendría seis días de descanso.


En tres juegos de esta Gran Final, Ferrer ha visto explotar a dos de sus principales abridores en apenas 1 ⅔ innings: Renner Rivero en el Juego 1 y Dariel Góngora en el Juego 3. El colapso ha sido fatal en ambos partidos, donde los Cocodrilos permitieron al menos 10 carreras, con derrotas por 13-6 y 10-3, respectivamente. Sin contar con durabilidad en sus aperturas, Ferrer se ha visto forzado a utilizar relevistas menos experimentados, y los Alazanes han aprovechado para tomar ventajas decisivas.


Después de activar al joven Andy Quesada como primer relevista tras la explosión de Góngora—admitió cuatro carreras limpias en 1 ⅔ innings—este martes en el Juego 3, Ferrer llamó repentinamente a Naykel Yoel Cruz. Los Alazanes ganaban por 4-1 en ese inicio del tercer capítulo, con par de corredores en bases, así que la presencia de Naykel sorprendió.


Obviamente, Ferrer estaba persiguiendo dos propósitos esenciales: (1) Ver cómo regresaba Naykel de su incursión con el team Cuba Sub-23 en el recién terminado Pre-Mundial de Aguascalientes, México, y (2) Intentar que los Alazanes no ampliaran a más de tres carreras su ventaja en el marcador.


Tras enfrentar a tres bateadores, Naykel no cumplió las expectativas: lanzó par de boletos, a Alexquemer Sánchez y Pedro Almeida, este último para forzar una carrera con las bases llenas. Y, luego, cedió una bola rápida alta de 86 mph en cuenta de 0-1, que Yulian Milán machacó para producir un doble de línea al rightfield. Los Alazanes extendieron la ventaja, 7-1.


Ferrer sustituyó a Naykel y, aunque el dúo de jóvenes diestros Alaín López-Yamiel Deulofeu se combinaron para cubrir siete entradas con apenas tres hits y dos carreras permitidas, el juego ya estaba decidido.


Sí, después de todo, ese será uno de los grandes puntos para el Juego 4: Ferrer tendrá que jugarse todas sus cartas, con ventaja o no, al menos mientras el lineup de los Cocodrilos no sea capaz de brindar el apoyo ofensivo suficiente.


Los Alazanes y otra prueba de ritmo imparable

Parecerá exagerado pero, incluso antes de que los Alazanes abrieran ganando 2-0 en el mismo primer inning, sabían cuál sería una de las claves para decidir el Juego 3: Expulsar al abridor antes de tiempo, y no deje de anotar carreras. Un punto decisivo que no pudieron explotar los Leñadores de Las Tunas ni los Gallos de Sancti Spíritus, fue derribar a los abridores de los Cocodrilos.


En nueve aperturas durante los éxitos 4-1 y 4-0 en Cuartos de Final y Semifinal, respectivamente, los abridores utilizados por el manager Armando Ferrer, promediaron 6 ⅔ innings de durabilidad. Sí, ¡más de dos tercios cubiertos en cada juego!


Sin embargo, giremos el foco hacia esta final:


Juego 1: Renner Rivero, 1 ⅔ inning, 8-5 (.625 BA), 5 C, 5 CL, 0 SO, 3 BB, WP.

Juego 2: Yamichel Pérez, 6 2/3 innings, 24-5 (.208 BA), 1 C, 1 CL, 4 SO, 2 BB, WP

Juego 3: Dariel Góngora, 1 2/3 innings, 8-4 (.500 BA), 4 C, 4 CL, 1 SO, 0 BB, DB, 2B, HR.


No hay dudas: ahora la apertura de Yamichel Pérez en el Juego 2 toma aún más importancia, evitando que los Alazanes estuvieran este jueves a punto de barrer en esta Final. En tres inicios, los lanzadores de Matanzas han promediado 3 ¹/₃ innings, salvados por la apertura de 6 ⅔ de Yamichel.


A diferencia de esa avería que los Alazanes han aprovechado, sus titulares de rotación, César García (6 IP), Leandro Martínez (6 ⅔ IP) y Yoel Mojena (5 IP), han registrado 5 ⅔ innings de durabilidad. Ese ha sido el primer paso para evitar que el bullpen se sobrecargue, y el camino de los campeones obtenga aún más probabilidades de victoria.


Así que, cuando Darián Palma haló la curveball de 72 mph de Góngora, antes de que se hundiera sobre el plato, los Alazanes sabían cuánto significaba esa pelota volando hacia la multitud por el jardín izquierdo en el estadio Victoria de Girón. El batazo de Palma no fue ese típico flyball que lleva etiqueta de jonrón desde el impactante sonido del contacto, ¡pero superó los límites y puso el score 4-0!


Palma, que está jugando su primera postemporada y ha cumplido las expectativas como titular, completó el gran día de su carrera con una atrapada épica en el final del segundo inning. Erisbel Arruebarena golpeó un elevado a lo profundo del jardín central y, mientras la pelota descendía, los lanzadores de Matanzas se preparaban para celebrar el jonrón en el bullpen. Sin embargo, Palma, quien nunca perdió la lectura del cohete producido por “El Grillo”, corrió hasta posicionarse delante de la cerca y, con un salto felino, devoró lo que habría sido el quinto jonrón de Arruebarena en estos playoffs.



Los lanzadores de Matanzas se ponían las manos en la cabeza. Nadie podía creerlo, pero sucedió: ¡Palma le quitó un jonrón a Arruebarena! Y, al final del inning, la memorable captura evitó que los Cocodrilos descontaran la mitad de su déficit, 4-0.


Después de haber visto apenas 30 picheos en una vuelta de la alineación, los Alazanes comenzaron a galopar camino al éxito y volvieron a ser imparables. Los Cocodrilos intentaron presionar a Mojena*, pero no pudieron pasar de anotarle una carrera en el final del segundo capítulo, cuando un elevado de Juan Miguel Vázquez encontró espacio entre la incomunicación del leftfielder Pedro Almeida y el antesalista Osvaldo Abreu.


*Aunque le pegaron batazos sólidos, Mojena logró avanzar cinco innings, y dominó tres de ellas de “1-2-3”: la primera, cuarta y quinta entradas.


Sí, algunos creen que se trata de “mala suerte”, refiriéndose a la cantidad de conexiones de los Cocodrilos que no encontraron espacio libre dentro del campo durante la derrota en el Juego 3. Pero, en términos de béisbol, la palabra clave se llama defensa: y los Alazanes volvieron a brillar con fildeos y disparos centellantes.


El posicionamiento de Yulian Milán en el campo corto ante Yariel Duque, evitó que el doble de Javier Camero encontrara un corredor en circulación durante el segundo capítulo. Duque, cuatro innings después, volvió a ser presa de un oportuno “shift” defensivo, cuando Alexquemer Sánchez le devoró una línea al right.


Alexquemer, como de costumbre, recordó que los corredores no deberían experimentar la extensión de sencillos cuando conectan hits hacia su territorio: quemó a Yadil Mujica con otro misil salido de su brazo desde el bosque derecho.



Cuando tienes una defensiva que cumple las jugadas de rutina, pero además, pulveriza a diario un gran por ciento de probables hits—¡incluyendo jonrones!—, los oponentes tienen que ser exactos en todas las acciones de juego.


Ese gran complemento en su nivel general, ha sido el valor agregado clave en cada éxito de los Alazanes, y la razón por la que a los Cocodrilos les urge reaccionar en el Juego 4.