• Ray Otero-Alonso

Avispas de Santiago de Cuba

Actualizado: feb 3


De las ediciones de las Series Nacionales – de 1962 a la fecha – no se podrá hablar o escribir de béisbol cubano, si el nombre del elenco de las Avispas de Santiago de Cuba no es mencionado.


El equipo, que al igual que otros 11 de los actuales participantes en el torneo nacional, vio su debut en la temporada 1977-78 – 17 SN – lo hizo con una actuación discreta, al terminar en la 12ma posición con marca de .500 (25-25).


Pero el potencial de sus jugadores estaba ahí, encabezado por su as del montículo, el derecho Braudilio Vinent, y tardaría apenas dos temporadas para que Santiago impactara la tabla de posiciones del campeonato cubano, alcanzando un histórico primer título en la campaña nacional de 1979-80, con Miguel Miyar como director.


Cuando las temporadas de Play Off arribaron a los torneos cubanos, en 1985, Santiago comenzaría a forjar su historia actual, con su presencia en esa primera edición finalista. Sin embargo, no sería hasta una irrepetible e histórica postemporada de 1989, cuando Santiago volvería a alcanzar el máximo galardón de Cuba, con una sorprendente y espectacular victoria, tras una segunda ronda final sensacional donde alcanzó tres triunfos ante Granma, Industriales – 2-1 en choque que prácticamente decidió el título con el histórico cuadrangular del receptor Modesto Larduet y el pitcheo de Ariel Cutiño – y Henequeneros, para así llevar a las vitrinas de su elenco el segundo campeonato de Cuba.

Pero, si de dinastía y segura consolidación como uno de los elencos más grandes de las Series Nacionales hablamos, sin duda los finales de los ’90 y los inicios del siglo XXI fueron claves para el elenco rojinegro, siempre dirigido por el ahora polémico Higinio Vélez.

Después de una temporada temblorosa para lograr la clasificación y avanzar a la postemporada en la serie 1998-99 – 38 SN –, Santiago se consolidó con la maduración de su lanzador estrella, el derecho Norge L. Vera, la calidad de otro de sus astros, Ormari Romero, y el ímpetu ofensivo de un lineup encabezado por hombres como Orestes Kindelán, Antonio Pacheco, Gabriel Pierre, Manuel Benavides, Fausto Álvarez, Rolando Meriño, Ariel Cutiño y Rey Issac, entre otros, para en las temporadas 1999-00 – 39 SN - y 2000-01 – 40 SN - convertirse en un elenco casi invencible en los torneos cubanos, obteniendo en esos dos últimos años balance de 117-63 (.650), con mejor récord de 22-4 (.846) en las postemporadas, que incluyó un invicto de 11-0 en el Play Off de la 39 SN y, en general, tres títulos de Cuba consecutivos.


Por supuesto, que el retiro forzado de dos de sus figuras esenciales en los apellidos de Pacheco y Kindelán, en el 2002, resultó un golpe duro para Santiago, que, sin embargo, no demoró en encontrar figuras de reemplazo de estos dos grandes del béisbol de Series Nacionales. Todo esto, unido al reverdecer de su eterno rival, Industriales, bajo el mando de una nueva cara como Rey V. Anglada, hicieron que Santiago demorara tres años para volver a alcanzar otro título de Cuba.


Con nueva sangre arribando a la escena en el 2004-05 - 44 SN - y ahora bajo la dirección de su otrora segunda base, Antonio Pacheco, Santiago logró su sexto título nacional, para ejercer nuevamente dominio casi total del 2004 al 2007, ciñiéndose otros tres campeonatos de Cuba, mientras asistía a cuatro finales consecutivas. De este modo, con estas victorias, Santiago de Cuba se convirtió en el segundo elenco más ganador de la pelota cubana de 1962 a la fecha, si de torneos nacionales hablamos.


Pese a esto, doce largos años han pasado desde el último título nacional de los santiagueros. La racha más larga sin galardón para el elenco, desde el surgimiento del mismo en 1977.


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