• Yirsandy Rodríguez

VII SNB Sub-23: El título se quedó en Villa Clara — ¡Leopardos campeones!

Actualizado: 19 sept



Por Yirsandy Rodríguez


Era el momento de gloria que necesitaba Yuri Marcos Fernández y, para Villa Clara, la gran oportunidad de conquistar el anciado primer título en la Serie Nacional Sub-23: después de empatar par de veces el marcador al borde de caer ante las Avispas de Santiago de Cuba, los Leopardos volvían a tener la carrera de la victoria a 180 pies del plato, esta vez en la parte baja del onceno inning.


Con corredores en primera y segunda, el zurdo Jaime Raúl Pelegrín necesitaba su mejor combinación de enfoque, concentración y ejecución, sobre todo en busca de su principal potencialidad a lo largo de la campaña: outs por la vía de los strikes, al nivel que registró en su tasa de 7.8 K/7 (tasa de strikeouts por cada siete entradas lanzadas). Sin embargo, la situación de juego se notó tensa para la mayoría de los jugadores dentro del campo este martes en el estadio Augusto César Sandino.


Antes de iniciar el final del onceno capítulo, se habían cometido cinco errores entre ambas defensivas. Y, raramente, he aquí la avería más curiosa: todas las pifias eran de los torpederos, tres del santiaguero Daniel Colás y dos del villaclareño Cristian Rodríguez. De Colás, el caos no era sorpresa. A pesar de su destreza, ha sido insuficiente en jugadas de rutina y en no pocas ocasiones se ve distante de un defensor que domina la posición.


Siguiendo con el análisis defensivo, no obvio los constantes desvíos de conexiones debido a la pésima calidad de los terrenos en la liga, pero Colás fildeó para promedio de .892 en 102 lances, y cometió más de un tercio (11) de los errores de Santiago de Cuba (35). En cambio, Cristian Rodríguez comenzó el Juego 5 de esta Final con un increíble acumulado de 102 lances sin pifias. ¡102! O sea, 11 errores menos que Colás con la misma cantidad de oportunidades defensivas. Aun así, la presión por realizar los outs era visible en cada entrada. De hecho, los estándares de ambos equipos se mantuvieron: inestable defensa, pobre ofensiva, con 24 corredores dejados en bases y apenas 15 hits combinados.


A ese ritmo de juego, es casi imposible esperar un jonrón que decidiera el título. Así que, de todas las opciones posibles para ver finalmente quién sería el campeón en extra innings, los errores volvieron a aparecer. Como en el Juego 4, una falla defensiva le abrió las puertas a un corredor de Villa Clara.


Esta vez no fue debido a un wild pitch, sino a un error del inicialista Cristian Arévalo, quien no pudo controlar el tiro de Daniel Colás. También la carrera de home a primera de Cristian Rodríguez merece un crédito en la jugada, ya que presionó el trabajo defensivo. Con corredor en primera sin outs, ¿era necesario preguntar cuál sería la siguiente estrategia ofensiva? Por supuesto, los números hablan por sí solos: en el 9.8% de las situaciones con corredores en primera y menos de dos outs, los managers mandaron a tocar la bola.*


*Villa Clara estuvo a la vanguardia, ocupando el quinto lugar con 12.5 SH% en un ranking liderado por Matanzas (21.0%) donde, sorprendentemente, Artemisa, que bateó para promedio colectivo de .191, nunca registró un sacrificio de toque en 63 oportunidades.


No sé qué piensas, pero aunque apelar al toque de sacrificio se convirtió en la esperanza de los directores en esta VII Serie Nacional Sub-23, lo ineludible aquí es que parecen ‘justificables’. El manager de Villa Clara, Julio César Álvarez, prefirió una vez más obsequiar literalmente un out para que se moviera el corredor hasta posición anotadora. ¿Que si era razonable? Mira, esto nos ofrecía la lectura del Juego 5: del primero al quinto bate en el line up de Villa Clara, llevaban de 26-3, y ninguno había inaugurado la casilla del multi-hit.


Álvarez confió en su mejor opción, y Ariel Díaz Paret, quien iba de 5-0 en el partido, ejecutó el toque esperado. Con un out y corredor en segunda, el tercer bate de los Leopardos, Mailon Tomás Alonso, recibió el boletó intencional, como suele suceder, y la escena quedaba lista otra vez, con Yuri Marcos Fernández caminado hacia el plato.


Cuando escucho el nombre de “Yuri”, automáticamente recuerdo a su padre, quien se convirtió en uno de los fieles e inseparables seguidores que más alentaba a los equipos de Villa Clara a inicios de la década de 2000. Pero esta vez Yuri padre no estaba inquieto. Desde lo alto del graderío en el estadio Augusto César Sandino, miraba fijamente el desenlace del que podía convertirse en un turno decisivo. Su hijo Yuri Marcos, de 23 años, había fallado 11 veces de manera consecutiva en esta Final ante el picheo de Santiago de Cuba.


El último hit que conectó fue el pasado jueves en el Juego 2, cuando puso el marcador 8-2 en la sexta entrada durante la derrota de Villa Clara. Pelegrín abrió con dos bolas fuera de la zona, un envío afuera y luego una slider adentro. Dos pitcheos después, Yuri Marcos cayó en dos strikes, uno de ellos sentenciado en la zona alta por el umpire principal, Reynold Alfonso.


En cuenta de 2-2, Yuri Marcos se mantuvo enfocado, y respondió a la confianza de sus compañeros y entrenadores. Después de tantos momentos difíciles, vivió un instante de gloria que recordará en toda su carrera: bateó un hit de línea al right field, el outfielder Carlos Monier intentó barrer y atrapar la conexión para tirar lo más rápido posible al plato, pero el esfuerzo fue en vano.


¡Villa Clara campeón!


“Me preparaba turno por turno”, dijo a Vanguardia digital Yuri Marcos Fernández, quien rompió su slump de 11-0 y se convirtió en el héroe del Juego 5 para darle el campeonato a Villa Clara. “En juegos anteriores no me sentía bien, pero hoy estaba mejor y lo notaba en el contacto con la pelota. Desde un principio les dije a mis amigos que yo iba a decidir este juego, y así fue. A mi colectivo técnico le agradezco por la confianza que tienen en nosotros, que nos desvivimos por esto. Ahora toca prepararse para el Mundial”.


Una vez más, el relampagueante corrido de bases de Cristian Rodríguez resultó un factor clave para los Leopardos de Villa Clara, quienes lograron suplir sus carencias ofensivas con un team work como principal arma. Al final, como en 2017, cuando Santiago de Cuba barrió 2-0 a Villa Clara, ganó el equipo más completo de toda la liga. Los Leopardos cerraron con 17 victorias en 24 juegos, y marca de 6-3 durante la postemporada.


Las Avispas estuvieron a un éxito de conquistar su tercera corona en siete Series Nacionales Sub-23, pero la ofensiva fue anulada por el staff de pitcheo más dominante del campeonato. En sus últimas 18 entradas, el line up de Santiago de Cuba recibió 14 ceros y dejó a 18 corredores en bases. Este martes en el Juego 5, los dirigidos por Eddy Cajigal estuvieron delante dos veces con diferencia de una carrera, 2-1 en el sexto y 3-2 en el décimo capítulo, cuando la línea de Harold Vázquez no pudo ser atrapada por el centerfielder Randy Alonso y alcanzó categoría de triple.


Sin embargo, Villa Clara nunca se rindió. En el décimo, volvieron a igualar el marcador. Boleto a Yoelvis López, hit al left de Osman Carrucho y el polémico dead ball a Sofiel Quintana que se hizo oficial tras revisarse en el video, significaban la posibilidad del empate y la victoria para Villa Clara. ¡Y el drama continuó! El hit al left de Randy Alonso parecía dejar tendidos en el terreno a Santiago de Cuba, pero el brazo de Liván Moreno evitó la celebración de los Leopardos.*


*La decisión de mantener el out fue controversial, sin dudas, pero… ante una jugada tan difícil de definir, ¿era esa la mejor manera de terminar la Final?


Cada equipo tuvo otra oportunidad, y las Avispas fueron limitadas en el inicio del onceno. El diestro Oscar Aveille retiró el inning en fila por los Leopardos, reemplazando a Randy Cueto, quien lanzó extenso relevo de cinco entradas y admitió una carrera limpia. Tras el triunfo por 3-2, los Leopardos se convirtieron en el sexto equipo campeón en Series Nacionales Sub-23 del béisbol cubano, con un récord inédito de 8-1 en nueve partidos definidos por diferencia de una carrera.


Cuando la ofensiva parecía que no podía producir lo suficiente, con un promedio de 2.8 carreras por juego, los Leopardos de Villa Clara lograron imponerse ante cada rival.


Las Avispas de Santiago de Cuba lucharon hasta el final y, aunque no lograron el título, siguen siendo ampliamente el equipo con mejores resultados en la historia del evento. Por su parte, Villa Clara ascendió al segundo lugar del ranking, con un cetro, un subtítulo (2017) y dos terceros lugares (2015 y 2016).


“Esto es lo más grande que me ha pasado como director”, dijo a Vanguardia el manager campeón, Julio César Álvarez. “Yo he dirigido mucho béisbol, pero a nivel provincial. Primera vez que me daban esta oportunidad, y lograr este resultado me pone muy contento. Las felicitaciones para el equipo de Santiago de Cuba, lo dio todo en el terreno, demostraron que hay futuro, supieron también crecerse en momentos difíciles y de ahí el gran resultado que obtuvieron. Se extrañaban estos choques ‘Villa Clara-Santiago’ en el Sandino, eso es parte de la tradición de la pelota cubana, esta rivalidad ha existido siempre y se demostró una vez más”.


(Fotos: Carolina Vilches/Vanguardia)